Protección

UNICEF crea y fortalece entornos de protección y prevención de la violencia, para la garantía de derechos de niños, niñas y adolescentes.

Inclusión Social y monitoreo de los derechos de la niñez
UNICEF Colombia

Desafío

En Colombia, todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir protección contra el abuso, la explotación y la violencia. Sin embargo, el país continúa teniendo retos importantes para proteger a la niñez contra las diferentes formas de violencia que la afectan: física, sexual, y psicológica en todos los ámbitos; es decir, al interior de la familia, en la escuela, en otras instituciones y en la comunidad. Esto incluye la afectación por violencia armada.

La familia es el ambiente de crecimiento y bienestar donde niñas, niñas y adolescentes deben ser más protegidos; sin embargo, es allí donde sufren los mayores niveles de violencia. Según medicina legal, en 2018 más de 10 mil niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de violencia física al interior de la familia (más de 5 mil hombres y más de 5 mil mujeres). Estos son sólo los casos de extrema gravedad que han llegado a un examen a medicina legal.  La violencia contra la niñez puede llevar, adicionalmente, a la separación de los niños y niñas de sus familias y a su institucionalización en hogares de cuidado. Cabe destacar, además, que la violencia es un fenómeno poco reportado.

De acuerdo con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en los últimos cinco años 30% de los menores de edad desvinculados de grupos armados son niñas, cuya edad media de reclutamiento es 13 años. La niñez indígena sufre de manera desproporcionada esta vulneración. En el 2017 el 11,76% de los niños, niñas y adolescentes desvinculados del conflicto eran de grupos indígenas, cifra significativa respecto al total de la población indígena del país (3,4%), según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE.

La violencia sexual que sufren principalmente las niñas y las adolescentes tiene un impacto profundo en su desarrollo, afectando su integridad física y mental, sus habilidades sociales y cognitivas y sus proyectos de vida.  Adicionalmente, las niñas y adolescentes víctimas de violencia, tienen mayor riesgo de sufrir violencia en el transcurso de su vida. En 2018 el Instituto Nacional de Medicina Legal realizó más de 26 mil exámenes por presuntos delitos sexuales. De estos, el 87%, es decir 22793, corresponden a niñas, niños y adolescentes, siendo las principales víctimas las niñas entre 10 y 14 años. Es clave resaltar que en estas cifras hay un importante subregistro, toda vez que se trata sólo de los casos que han sido remitidos a medicina legal.  

Para UNICEF este panorama de abuso, violencia y explotación en el país plantea la necesidad de fortalecer los esfuerzos interinstitucionales para que el Estado, las comunidades y las familias garanticen y construyan conjuntamente entornos protectores y libres de todas formas de violencia hacia las niñas, niños y adolescentes, en los cuales la prevención sea un elemento clave, pero también se dé una atención y respuesta efectiva a cada situación. Se deben hacer todos los esfuerzos para que el niño o la niña permanezca, en la medida de lo posible, con su familia y de ser necesario separarlo, se prioricen las medidas de acogimiento familiar y se garantice el principio del interés superior del niño.

Solución

El área de Protección de UNICEF trabaja conjuntamente con el Estado Colombiano y la sociedad civil con el objetivo de prevenir y responder a todas las formas de violencia física, sexual y psicológica contra los niños, niñas y adolescentes. 

UNICEF centra sus esfuerzos en el apoyo a la construcción de entornos protectores para que los niños, niñas y adolescentes vivan libres de violencia en las familias, escuelas y comunidades.  Además, promueve la atención integral de los niños, niñas y adolescentes víctimas, para que sus derechos sean restablecidos.

En situaciones de emergencia, como por ejemplo desastres naturales, conflicto armado y crisis migratorias, la respuesta de UNICEF incluye tanto acciones de atención directa, en coordinación con actores humanitarios y entidades del Gobierno Nacional, como actividades de orientación para la recuperación de las comunidades afectadas. Se procura que niños, niñas y adolescentes inmersos en situaciones humanitarias, emergencia o crisis, accedan y participen activamente de mecanismos efectivos de prevención y atención para la restitución de sus derechos.