Estrategias cotidianas de autocuidado para padres y madres
Cuando cuidas de ti también te ayudas a cuidar mejor de tu familia
- Español
- English
👉 Síguenos en nuestro canal de WhatsApp: UNICEF Portal de Crianza para más consejos.
También te puede interesar: Crianza | Alimento y nutrición | Aprendizaje inicial | Cuidado cariñoso y sensible | Salud | Seguridad y protección
Basta con que el despertador no suene, que tu hijo no quiera vestirse o ir a la escuela, o que haya una fila interminable para comprar los alimentos para que una mañana común se vuelva caótica. A esto se agregan las preocupaciones por completar los pendientes del hogar y del trabajo. Todo junto parece una bomba de tiempo que puede generar un alto nivel de estrés.
Y en medio de esto, dejar de cuidar de uno mismo puede ser la peor señal.
El autocuidado puede ser tan sencillo como realizar cualquier actividad que contribuya a tu salud física y mental, y te haga sentir bien. Aunque se suele ver como una tarea más que complica lo que ya tienes por hacer, cuidar de uno mismo puede incorporarse en el día a día. Puedes empezar con respirar profundo unos minutos, pedir ayuda cuando lo necesites, conectar con otras personas o simplemente decidir que puedes dedicarte un tiempo para realizar una actividad que disfrutes.
Cuidar de ti mismo no es egoísta: es una forma de estar mejor para acompañar a tus hijos e hijas con más calma, paciencia y cariño, incluso en los días más difíciles.
Repartir tareas en casa es clave para no sobrecargarte. Además, te recomendamos seguir estas estrategias de manejo de estrés que puedes incorporar en tu rutina diaria:
5 minutos.
Separa un tiempo para ti. Darte un momento es tomar una pausa que te servirá para recargarte y continuar todo aquello que parecía imposible de realizar.
Un espacio en casa.
Encuentra un lugar en el que puedas realizar actividades sencillas para conectar con aquello que te guste y te haga sentir bien.
Conecta con alguien.
Identifica una persona de confianza con quien puedas hablar sobre cómo te sientes y pedir consejos.
Rutinas.
Establece actividades que puedas cumplir con regularidad. Incorporarlas como parte de tu vida diaria ayuda a mantenerlas en el tiempo: hacer ejercicios, leer un libro, oír música. Lo que te haga sentir bien.
Preocúpate por ti.
Hazte bien a ti mismo y a tu familia asegurándote de dormir lo suficiente y alimentarte bien.
¡Jugar!
El juego es una forma perfecta para aliviar las tensiones, integrarse en familia y además ayuda a renovar la energía. ¿Quieres ideas de juegos en casa? Entra aquí.
Estas actividades pueden parecer obvias, pero muchas veces se escapan de todas las cosas que tienes que hacer en un día. Y al final, tienen un gran impacto para ti, para tu hijo o hija, y toda la familia.
IMPORTANTE: estas estrategias deben ser planificadas de manera activa. Agéndalas y comparte los planes con tu familia para aumentar su apoyo al cuidado mutuo.
Encuentra aquí más recursos y consejos
Cuando un niño o niña que crece en un ambiente en el que se prioriza una crianza cariñosa y sensible, que acompaña y protege, vive una infancia plena y tiene un mejor desarrollo.
Aquí te compartimos una serie de recursos con los que podrás hallar más ideas para poder cuidar de ti y cuidar de tu familia.