La familia Cedrón está compuesta por 15 miembros, diez niños y cinco adultos. Entre los adultos, Lincon (43) tiene una discapacidad y se comunica, exclusivamente, mediante lenguaje de señas. En conjunto, la familia Cedrón, entre abuelos, madres, padres, tíos, tías, primos, sobrinos, niños y adolescentes tienen edades que van desde los 10 meses hasta los 56 años de edad. Su principal objetivo, es permanecer unidos. Tras cruzar la frontera con Panamá, han llegado al Centro de Atención Temporal para Migrantes (CATEM), en Ciudad Neily, en el sur de Costa Rica.
A pesar de estar agotados y con síntomas de malaria, contraída durante su viaje, ellos lograron superar la selva del Darién, conocida como “el infierno verde”. El Darién separa Colombia de Panamá. A pesar del peligro y los riesgos, la familia Cedrón se mantuvo intacta.
El CATEM es un centro de atención temporal para migrantes y solicitantes de refugio, establecido por las Autoridades de Migración del Gobierno de Costa Rica en octubre de 2023. Hoy atiende un aumento sin precedentes de personas, en su mayoría familias, que llegan al país a través de rutas irregulares que implican el cruce de la selva del Darién.
Los riesgos físicos a lo largo de las rutas migratorias irregulares son innumerables, especialmente para los bebés, niños y adolescentes, las mujeres embarazadas y las madres lactantes. Además, de los peligrosos terrenos que atraviesan, (desde la densa selva con su espeso follaje casi impenetrable, animales peligrosos como serpientes, barro, insectos y parásitos, sus ríos de fuertes e impredecibles corrientes, pasando por vías férreas y carreteras). En estas rutas, las niñas, niños y adolescentes también pueden sufrir violencia, explotación y abuso.
Algunas de estas familias parten inmediatamente hacia su próximo destino, mientras que otras permanecen en CATEM para recibir la atención de salud que requieran. En el centro, estas familias tienen acceso a agua potable, a higiene y saneamiento, a servicios de protección y a ser referidas a instituciones que puedan atender sus necesidades humanitarias.
Los miembros de la familia Cedrón, son parte de los más de 206.471 personas migrantes que han ingresado a Costa Rica durante el primer semestre de 2024. Según las estadísticas de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica (DGME), 529.348 personas llegaron desde Panamá, durante 2023. UNICEF estima que 1 de cada 5 son niñas y niños.
“El tema migratorio ha sido una constante desde 2021, sin embargo, en 2023 notamos un aumento significativo en el flujo migratorio con la particularidad de la llegada de familias con niñas y niños, incluidos bebés pequeños y adolescentes”.
- Mónica Paniagua Zelada, Oficial de Emergencias de UNICEF, Costa Rica.
Yorkelis (13) y Alex (11) son dos de los diez niñas, niños y adolescentes que forman parte de la familia Cedrón. Junto a ellos están sus hermanos (de 2 años y 10 meses respectivamente) y sus 6 primos (con edades comprendidas entre 10 meses y 18 años). El resto de la familia son cinco adultos: dos mujeres (19 y 30 años) y tres hombres (24, 43 (Lincoln con una discapacidad) y 56 años).
Yorkelis, Alex y su familia llegaron al CATEM, con malaria contraída en la selva. Ambos niños llegaron muy afectados en su salud. Fue aquí, en el CATEM, donde el equipo de primera línea de respuesta de UNICEF pudo determinar las necesidades de la familia y derivarlas a otras instituciones, incluido el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), para garantizar el tratamiento médico, seguimiento de la salud y apoyo.
Un espacio para volver a la infancia
Yorkelis y Alex son parte de los 35 niñas y niños, que se divierten cantando en coro en uno de los dos Espacios Seguros para la Infancia y Adolescencia, apoyados por UNICEF. Luego de su recuperación, pudieron incorporarse a las actividades.
El Espacio Seguro para la Infancia y la Adolescencia en el CATEM, atiende a la población migrante y solicitante de refugio ubicada en las áreas de alojamiento del Centro, donde personas; la mayoría familias; pueden permanecer de tres a ocho días, luego de que las autoridades del Centro y los agentes humanitarios determinen cuáles son sus necesidades. El segundo, en las instalaciones de EMISUR- inaugurado en marzo de 2024- atiende las necesidades de las niñas y los niños en tránsito, quienes en algunos casos solo transitan por EMISUR, con sus familias, durante estadías que van desde un par de horas, hasta máximo tres días.
Según datos de UNICEF Costa Rica, cada mes, alrededor de 3.000 niños, niñas y adolescentes se benefician de los Espacios Seguros, ubicados tanto en la zona norte como en la zona sur. Ahí se les involucra en procesos de aprendizajes psicosociales guiados y actividades lúdicas, especialmente diseñadas para estimular el aprendizaje y apoyo a las familias, para que adquieran mayor conciencia y conocimiento sobre las necesidades del desarrollo de la niñez, además de sus necesidades y derechos en términos de salud mental.
Este es el propósito de los Espacios Seguros para la Infancia y la Adolescencia, que están en el CATEM y EMISUR, instalaciones diseñadas y adaptadas para suplir los requerimientos de niñas, niños, adolescentes y sus familias migrantes.
“Hemos visto la cantidad de niñas, niños y adolescentes que hacen uso del Espacios Seguros para la Infancia la Adolescencia y el resultado ha sido efectivo. Esperamos que cuando lleguen a este sitio puedan decir: 'aquí encontramos un lugar para jugar y aprender'. Eso es algo que quizás se sentía lejano para niños como Yorkelis y Alex”, explicó Dinia Vallejos, coordinadora de la oficina local del PANI.
Ella comentó: "Aquí hay dos fases: niños que viajan solos, sin acompañantes, pero también personas menores de edad que viajan con sus padres. Hay padres y madres que vienen con sus hijos y lo que quieren es darles una mejor calidad de vida. Pero para avanzar hacia ese objetivo principal, deben recorrer todo un camino en el que se podría decir que sus hijos corren un riesgo bastante alto. El desafío que hemos enfrentado es que muchas niñas y niños abandonan la escuela, abandonan su aprendizaje y ven vulnerados sus derechos. Por ejemplo, su derecho de aprender a través del juego se ve completamente violentado”.
Mónica Paniagua Zelada, Oficial de emergencias de UNICEF, Costa Rica, añadió que “las principales necesidades de la niñez y sus familias es suplir los elementos básicos de vida, que incluyen alimentos, agua potable, atención médica básica o de emergencia y acceso a servicios de protección infantil”.
En ambos Espacios Seguros, en CATEM y EMISUR, las niñas, los niños y adolescentes participan en procesos de aprendizaje lúdico. A través del canto y el baile ellos y ellas comprenden y refuerzan sus derechos. Mientras aprenden y juegan en actividades diseñadas para ellos.
Las niñas y niños participan en sesiones de trabajo que fortalecen su habilidad para enfrentar el estrés por el que están pasando.
Las actividades especializadas y guiadas en los Espacios Seguros para la Infancia y la Adolescencia promueven la comprensión en los niños y sus familiares sobre los derechos de la niñez, que incluyen la importancia de abordar el desarrollo psicológico, físico, nutricional y social. También hay una base de trabajo para la prevención de todo tipo de violencia, incluida la violencia de género.
“Esa es una de las cosas más lindas que hacemos aquí: que los niños, niñas y adolescentes regresen a esa infancia. Ellos y ellas llegan después de pasar por situaciones muy difíciles y por eso queremos que se sientan escuchados y cuidados. Que puedan volver a ser niñas y niños y que eso nadie se lo reproche”, dijo Juan Arias, de la Fundación Acción Joven, socio implementador de UNICEF.
Para la familia de Yorkelis y Alex, fue un alivio saber que había un espacio seguro para sus hijos y sobrinos donde podían jugar y aprender todos los días. “El paso fue muy duro; No recomiendo a nadie que lo haga. Pero estar aquí se siente como una pausa para todos nosotros”, explicó Carlos Cedrón, el abuelo.
“Cuando voy al Espacio Seguro, me siento feliz, alegre y emocionada porque conozco a muchos compañeros de clase y juego con ellos”, dijo Yorkelis. “He jugado con todo lo que hay aquí”, añadió Alex.
Los Espacios Seguros para la Infancia y la Adolescencia son una iniciativa liderada por el Patronato Nacional de la infancia (PANI), en alianza con la Dirección Nacional de Desarrollo Comunitario (DINADECO) y la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), con el apoyo de UNICEF.
Adicionalmente, las acciones impulsadas por UNICEF Costa Rica, en alianza con la Presidencia de la República y gobiernos locales; cuentan con el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos; la Embajada de Estados Unidos en Costa Rica, la Embajada de Francia en Costa Rica, UNICEF España, UNICEF USA y Naciones Unidas Costa Rica.
Además de los Espacios Seguros para la Infancia y la Adolescencia, UNICEF trabaja para promover los servicios humanitarios de agua, saneamiento e higiene (WASH), mediante la construcción y remodelación de infraestructura para el acceso a agua potable, servicios sanitarios seguros, duchas, lavandería, etc. En promedio, 36.000 personas, por mes, utilizan estas instalaciones WASH. Además, UNICEF entregó 5.315 kits y suministros de higiene en los primeros seis meses de 2024.
Un camino que continúa
Yorkelis y Alex no renuncian a sus sueños. Ella quiere ser veterinaria o doctora, él quiere ser bombero. “Mientras estemos juntos, estoy seguro de que lo haremos bien. Nos cuidamos mucho unos a otros. Siempre ha sido así”, concluyó esperanzado el abuelo Carlos Cedrón.