“Estaba en la cama con mi sobrino de un mes cuando la cama empezó a moverse. Pensé que era mi sobrino mayor que estaba pateando la cama”, recuerda Gabriela, de 16 años.
“De repente, todo se movió. Se cayó una de las paredes de mi casa y pude ver cómo la tierra se tragaba una de las casas de enfrente. Nunca había vivido algo así. No sé cómo mantuve la calma”.
La madrugada del 24 de junio cambió la vida de su familia para siempre. Mientras los terremotos sacudían a Venezuela, Gabriela reaccionó instintivamente: tomó a su sobrino recién nacido en brazos y buscó refugio junto a su hermana y su otro sobrino.
“Logramos resguardarnos. Yo con mi sobrino en brazos. Nos abrazamos todos con mi hermana y mi otro sobrino”, cuenta.
Hoy, Gabriela, su hermana y sus sobrinos conviven en uno de los campamentos transitorios habilitados para las familias que perdieron sus hogares o cuyas viviendas quedaron completamente destruidas tras los sismos. Su nueva realidad transcurre en una tienda de campaña en un campamento, donde reciben apoyo básico mientras intentan reconstruir sus vidas.
Pero, más allá de la pérdida material, el terremoto también dejó huellas emocionales.
En el Espacio Amigable para la Infancia instalado en Catia La Mar, Gabriela participa regularmente en actividades dirigidas a adolescentes. Allí encuentra un lugar seguro para compartir experiencias, gestionar emociones y conectar con otros jóvenes que han vivido situaciones similares.
“Los adolescentes hoy día tenemos dificultades para expresarnos. No es fácil”, explica.
“Tener estos espacios es genial. Me gusta ayudar. Además de participar en las actividades, también me gusta apoyar con los grupos de los niños más pequeños”.
-Gabriela
Su vocación de ayudar se ha convertido en una forma de sanar. Mientras acompaña a niños y niñas más pequeños en las actividades recreativas y de apoyo emocional, también fortalece su propia resiliencia.
Para UNICEF y sus aliados, brindar apoyo psicosocial es una prioridad de la respuesta
Durante los primeros días después del doble terremoto, se han establecido tres Espacios Amigables para la Infancia en La Guaira, Venezuela, instalados en el polideportivo José María Vargas y estadio César Nieves y Playa Grande para llegar a cientos de niños, niñas y adolescentes.
Además, UNICEF está ampliando sus acciones de protección para garantizar que los niños, niñas y adolescentes afectados por la emergencia puedan acceder a entornos seguros, información de protección y servicios especializados cuando sea necesario. Como parte de la respuesta, también se fortalecen las acciones de prevención y respuesta a la violencia, con especial atención a las adolescentes y mujeres.