Es posible construir un mundo amigable con la menstruación
En el Día mundial de la salud menstrual recordamos que es posible aportar a la construcción de un mundo más amigable con la menstruación en donde, quienes lo requieran, puedan acceder a la información, productos y servicios de agua y saneamiento
¿Te imaginas cómo viven las niñas, adolescentes y mujeres que no cuentan con los productos, insumos de higiene, agua limpia o con baños seguros para gestionar su salud menstrual?
En el mundo la falta de acceso a servicios para la salud menstrual abre brechas y genera inequidades que promueven la discriminación de las niñas, adolescentes, mujeres y demás personas menstruantes. En el Día Mundial de la Salud Menstrual, UNICEF reitera la necesidad de tomar acciones que mejoren las condiciones de salud e higiene menstrual en los colegios, ya que la falta de condiciones para gestionarla es una de las mayores razones de inasistencia escolar y, por ende, un asunto que afecta la equidad de género. De acuerdo con un reporte de UNICEF revelado hoy, solo el 39% de los colegios en el mundo provee educación sobre salud menstrual y solo el 31% cuenta con canecas adecuadas para la gestión de residuos. La situación es incluso más difícil en países menos desarrollados donde las canecas para la disposición de la basura alcanza el 17%. En África subsahariana, por ejemplo, solo el 12% de las escuelas ofrece la posibilidad de acceder a productos de higiene menstrual y, en muchos otros países, las niñas y adolescentes no cuentan con un baño limpio o un espacio privado para cambiar sus productos absorbentes.
Al respecto, un estudio de UNICEF revela que, en las escuelas rurales del Pacífico colombiano, 1 de 4 niñas o adolescentes ha faltado a clases alguna vez por causas relacionadas con el cuidado menstrual. Las más recurrentes son la posibilidad de sentir vergüenza en el ambiente escolar, la falta de instalaciones apropiadas con agua y jabón, la disponibilidad de productos absorbentes, los cólicos o las dificultades para concentrarse.
Brechas y barreras en el contexto colombiano
Según la Encuesta de Pulso Social desarrollada en 2022 entre 4 millones de colombianas por el Departamento Adminsitrativo Nacional de Estadísticas (DANE), al menos 34.869 de ellas aseguraron tener que recurrir a elementos no seguros ni dignos para la gestión del sangrado como telas, trapos, ropa vieja, medias, papel higiénico o servilletas. La misma encuesta del DANE revela que más de 300 mil mujeres en Colombia no tienen acceso a agua, baños con suficiente privacidad, elementos de higiene, ni puntos para lavar sus manos con agua limpia y jabón.
El reporte global Progreso en materia de agua potable, saneamiento e higiene en las escuelas 2000-2023: especial atención a la salud menstrual, revelado por UNICEF, advierte que 1 de cada 5 niñas y niños no cuenta con puntos para tomar agua potable en sus escuelas ni tiene acceso a servicios básicos de saneamiento, y 1 de cada 3, no tiene acceso a servicios básicos de higiene. Para alcanzar los objetivos planteados en la agenda de desarrollo 2030 es necesario duplicar el progreso alcanzado hasta ahora en materia de acceso a agua potable, duplicar el acceso a saneamiento básico y cuadruplicar los servicios básicos de higiene.
“Construir un mundo más amigable con la menstruación implica tomar acción en múltiples niveles: incluye garantizar el acceso a productos e instalaciones para que las personas menstruantes logren gestionar su salud e higiene menstrual; acabar con el estigma y la discriminación a través de la formación y educación en las familias, las escuelas y las comunidades; e incidir ante los tomadores de decisiones para que la salud menstrual sea considerada un tema de salud pública que requiere políticas y financiación”, aseguró Tanya Chapuisat, representante de UNICEF en Colombia.
UNICEF se enfoca en reducir las brechas de acceso a agua, saneamiento e higiene
Gracias al trabajo conjunto entre UNICEF Colombia y sus aliados, en 2023, 26.484 mujeres, niñas y demás personas menstruantes adquirieron nuevos conocimientos y/o accedieron a insumos para que la menstruación se convierta en una experiencia de vida con dignidad y seguridad. De hecho, 26.039 de ellas, es decir, el 98% vive en contextos de emergencia humanitaria derivada del conflicto armado, los flujos migratorios o los desastres.
Los esfuerzos en las zonas más vulnerables del país han logrado disminuir las brechas de acceso a agua, saneamiento e higiene. En 2023, 17.117 personas tuvieron disponibilidad de agua segura y de calidad, 1.318 personas tuvieron acceso a servicios de saneamiento básico -con lo que se disminuye las posibilidades de contraer enfermedades prevenibles y potencialmente mortales como la diarrea aguda y las infecciones respiratorias- y 1.463 personas mejoraron sus condiciones de higiene al contar con acceso a conocimiento y puntos de lavados de manos.
“El acceso sostenible a agua, saneamiento e higiene permite garantizar otros derechos de las niñas y adolescentes como lo son la salud, la nutrición, la vida digna, la protección y la educación. Contar con acceso a agua, baterías sanitarias, lavamanos y materiales absorbentes para la gestión del periodo en las escuelas les permite aprender en entornos dignos, seguros y saludables que previenen las enfermedades, la deserción y diversos tipos de violencias”, puntualizó Chapuisat.