La salud menstrual de niñas, adolescentes y mujeres, en 10 cifras

28 de mayo - Día de la Higiene Menstrual

Laura López
niñas y adolescentes
UNICEF Colombia
27 Mayo 2025
Tiempo de lectura: 5 minutos
niñas y adolescentes en su escuela
UNICEF Colombia

En el Día de la Salud Menstrual recordamos que la situación de niñas, adolescentes y mujeres para gestionar su salud menstrual sigue siendo desigual, especialmente en zonas rurales y rurales dispersas del país. 

Cada niña, adolescente, mujer y persona menstruante tiene derecho a una gestión digna de su periodo. Esto significa que todas ellas deben acceder a información, baños seguros, limpios, con agua disponible y lavamanos con jabón y canecas, así como también a materiales o productos (incluyendo ropa interior), y un lugar para lavarlos, secarlos o desecharlos, que permitan evitar infecciones e interrupciones de las actividades diarias de cada una de ellas. 

De igual manera, cada una de ellas tiene derecho a acceder a información para la transformación del estigma, y a vivir su menstruación sin burlas, discriminación, ni barreras, por lo que el involucramiento de sus pares, las familias y otros líderes en las comunidades es crítico para que todos y todas se involucren en favor de los derechos menstruales. 

En Colombia se eliminó el impuesto a los productos de higiene menstrual en 2018. Aun así, el 11,4% de las niñas, adolescentes y mujeres entre 10 y 55 años que menstruaron reportaron haber tenido dificultades económicas para adquirir productos necesarios para gestionar su sangrado durante 2023, de acuerdo con la Encuesta de Pulso Social del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). 

La pobreza multidimensional, las emergencias humanitarias como el desplazamiento y la migración, generan más barreras para que las niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes puedan gestionar de manera digna su menstruación:  muchas de ellas se ven obligadas a elegir entre los productos de higiene menstrual y otras necesidades básicas, tales como la alimentación o la vivienda, o incluso a usar materiales como trapos u otro tipo de materiales no seguros.  

Una encuesta aplicada a niñas y adolescentes de zonas urbanas y rurales de Bogotá, Uribia y Riohacha en 2022* reveló que, de 106 encuestadas: 

  • El 51,89% ha faltado al menos un día a la escuela durante su menstruación. Es decir, la mitad de las encuestadas.
  • El 66,04% se ha visto obligada en algún momento de su vida a interrumpir sus actividades diarias debido a la menstruación.
  • El 19,82% no tiene baño de uso exclusivo para su familia en casa, sino que es compartido con otras viviendas, lo que dificulta la seguridad y la privacidad a la hora de gestionar el sangrado.
  • El 61,32% habló de la menstruación por primera vez y recibió algún tipo de instrucción por parte de algún miembro de su familia o amigos cercanos.  
  • Sin embargo, otro 38,68% obtuvo la información de alguna fuente externa como profesores, mentores y sabedores, entre otros o incluso de las redes sociales.
  • El 70,75% de la muestra afirmó conocer un producto de gestión menstrual adicional a las toallas higiénicas.
  • 29,15% de las encuestadas dijo conocer únicamente de la toalla higiénica como elemento para la gestión menstrual.
  • El 59,44% de las niñas y adolescentes utiliza la toalla higiénica desechable para la gestión de la menstruación. El 40,56% restante utiliza otros productos o incluso ninguno. 

*Fuente: (La pobreza menstrual y el desarrollo social y económico: recomendaciones de política pública para la atención a niñas y adolescentes en Colombia. Buitrago, 2024). 

La respuesta de UNICEF Colombia

En Colombia, UNICEF y sus aliados desarrollan intervenciones sostenibles en las zonas más vulnerables del país, con el objetivo de reducir las brechas en el acceso a servicios de agua, saneamiento e higiene. Estas acciones han contribuido a mejorar significativamente la calidad de vida de niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes. Durante 2024, 56 mil personas en 34 municipios accedieron a servicios de agua, saneamiento e higiene en contextos de emergencia humanitaria gracias a este trabajo. 11 mil de ellas fueron niñas, 8 mil niños, 18 mil mujeres y 15 mil hombres.  

La construcción y rehabilitación de baños y letrinas en centros educativos, especialmente en zonas rurales, rurales dispersas y comunidades étnicas, ha permitido que más niñas, adolescentes y mujeres accedan a instalaciones sanitarias adecuadas. Este trabajo ha sido posible gracias al liderazgo de UNICEF y la colaboración de diferentes aliados. 

Niñas y adolescentes
UNICEF Colombia

Una parte fundamental de este trabajo incluye el fortalecimiento de capacidades y la promoción de la higiene menstrual. A través de jornadas educativas y pedagógicas sobre gestión menstrual, así como la entrega de kits de higiene, se ha logrado que en escuelas y comunidades las niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes vivan su ciclo de manera digna y segura. Además, estas iniciativas han ayudado a romper tabúes y disminuir burlas en torno a la menstruación. 12.587 niñas, adolescentes y otras personas menstruantes adquirieron nuevos conocimientos en salud menstrual y/o accedieron a insumos para la gestión de la higiene menstrual durante 2024. 

Adoelscente Wayuú
UNICEF Colombia

Asimismo, se promueve la participación activa de niños, adolescentes y hombres en estas iniciativas, fomentando el diálogo y comportamientos de empatía y apoyo. La creación de entornos escolares y comunitarios con servicios adecuados en agua, saneamiento e higiene garantiza que la experiencia menstrual se viva con seguridad y dignidad. 

De igual forma, UNICEF Colombia propone que la gestión de la salud menstrual se aborde desde un enfoque intersectorial, involucrando activamente a entidades gubernamentales, comunidades, docentes, el sector privado y otros actores clave. El objetivo es asegurar que todas las instituciones educativas dispongan de acceso a agua, servicios sanitarios adecuados, lavamanos y materiales absorbentes. Para alcanzar esta meta, es fundamental contar con un mayor compromiso político y la asignación de recursos presupuestales suficientes, además de la participación activa de las comunidades.