La niña con esperanza y fe en Dios

Historias “Mi Voz, Mi Igualdad”

UNICEF
08 Octubre 2020

*Los nombres en esta historia han sido cambiados para proteger la identidad e integridad de los niños, niñas y adolescentes.

“Ana* era una niña muy triste. Su vida tuvo maltrato y decepción. Cuando cumplió 10 años, su mamá la entregó a una familia en Venezuela porque no tenía con qué alimentarla, ni ayudarla. “Ojalá mi mamá me venga a buscar. Ya no aguanto más, aquí no me quieren”, estas eran sus palabras todas las noches cuando se sentaba en un rincón y se ponía a llorar pensando en qué sería la vida de su mamá.

Pasaron cinco años de tristeza y dudas mientras se seguía preguntando ¿ porque mi mamá me dejó ? Pero un día, su mamá regresó. De inmediato la reconoció y se puso a llorar de felicidad, para ella fue el día más feliz de su vida. Entonces, su mamá le dijo: “Nos vamos ya de aquí” y se la llevó.

Ana* recuerda que llegaron a otro país, a Colombia. Fueron a un hotel y Ana* se sintió muy mal. ¿Por qué? Porque sus camas eran unos cartones y sus cobijas eran unas bolsas de basura. Había días en que no tenían nada que comer y eso era muy fuerte para ella.

Luego de tres meses, su mamá la entregó otra vez a una familia en Venezuela. Fue horrible porque volvió a pensar ¿por qué mi mamá nos hace esto?¿qué le he hecho nosotros? Ana*pensaba que ella era mala y se decepcionó mucho de ella.

En la casa donde vivían debía levantarse a las 5:00am y hacer todos los oficios de la casa, y su jornada terminaba a las 10 y 11 de la noche. Ella se sentía como Cenicienta. Todas las noches Ana* lloraba de rabia y odio porque aquella familia la trataba sin respeto. Hasta que un día decidió fugarse e irse a Colombia.

Cuando llegó a Colombia vio a un conocido que le contó que a su hermana Isabel se la llevaron a Venezuela. Entonces Ana* decidió ir a Venezuela a buscar a su hermana para traerla a Colombia porque no quería que sufriera lo que yo ella había vivido en esas casas. Cuando llegaron a Colombia se encontraron con su mamá y sorprendida las maltrató físicamente y les ordenó regresar a Venezuela.

Luego se volvieron a fugar y decidieron no llegar a la casa de la mamá. Se quedaron en la casa de una mujer donde las ayudaron hasta que Ana*cumplió 18 años. Cuando cumplió la mayoría de edad supo que podía empezar a trabajar por su hermana.  Es por eso que cada día Ana* le da gracias a Dios por lo que es y tiene. Ella reflexiona sobre haber querido tener una mamá y papá que siempre le dijeran: yo te quiero mucho, hija, pero nunca los tuvo. Afirma que muchas personas no valoran lo que tienen.

Ahora, Ana* tiene cuatro hijos menores: dos niñas y dos niños y les da lo mejor de ella: amor, respeto y límites para que sean personas comprometidas con sus deberes. A pesar de todo lo que vivió, ya perdonó a su mamá. Ana* es una mujer de bellos sentimientos, muy solidaria, alegre, bondadosa, y además, tiene una sonrisa que contagia. Es lo que más sobresalta de ella. gusta de ella.”

Mariana*

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En el marco de la conmemoración del Día de la Niña y del 25 aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing, niñas y adolescentes participantes expresan, a través de medios creativos, artísticos y narrativos, sus intereses, necesidades, sueños y retos para cumplir sus proyectos de vida en entornos que promueven la igualdad de género y la no discriminación.

#MiVozMiigualdad