En Tumbes, región fronteriza al norte del Perú, miles de niñas y niños migrantes conviven con una amenaza silenciosa: la desnutrición aguda.
La desnutrición aguda, causada por una grave deficiencia de energía y nutrientes, debilita rápidamente el sistema inmunológico, limita el crecimiento y desarrollo, y aumenta el riesgo de enfermedades graves durante la ruta migratoria. Sin un tratamiento oportuno, esta condición puede ser mortal, de ahí la importancia de la identificación temprana y el acceso inmediato a acciones preventivas y terapéuticas.
Durante la ruta migratoria las niñas y niños se exponen a condiciones extremas: largos trayectos a pie o en transporte precario, exposición al frío o calor intenso, y una dieta limitada a alimentos de baja valor nutricional como carbohidratos o productos ultraprocesados (bebidas azucaradas, galletas, enlatados, entre otros). Las familias carecen de recursos para adquirir alimentos frescos y nutritivos como frutas, verduras o proteínas de calidad, dependiendo en muchos casos de lo que reciben en puntos de paso que generalmente son productos no perecibles. Esta combinación de esfuerzo físico, estrés y carencias alimentarias deteriora rápidamente el estado nutricional de niñas y niños, provocando perdido acelerada de peso y aumentando el riesgo de desnutrición aguda.
Con más de un millón y medio de personas migrantes y refugiadas venezolanas en Perú, y una población en Tumbes que ha crecido más del 25% desde 2022, el sistema de salud se encuentra bajo presión para responder de manera oportuna a las necesidades sanitarias, en un contexto de aumento poblacional y otros desafíos estructurales (INEI, 2022). Sin embargo, también se ha demostrado que, con las herramientas adecuadas, es posible reescribir el futuro de una infancia en riesgo.
Desde el 2022, UNICEF —en alianza con el Ministerio de Salud y la Dirección Regional de Salud de Tumbes— implementa una estrategia para el abordaje integral de la desnutrición aguda en niñas y niños menores de 5 años, además de evaluar el estado nutricional de mujeres gestantes y madres en periodo de lactancia que se encuentran en tránsito.
La estrategia inicia con el abordaje a la familia por parte del personal de salud de nutrición, ya sea en carretera o en los puntos fijos de atención a la población en tránsito. En el primer contacto, se sensibiliza a madres, padres o cuidadores sobre la importancia de un buen estado nutricional para el crecimiento óptimo de la niña o el niño. Luego se mide el perímetro braquial y, según las condiciones, se complementa con la medición del peso y talla o longitud. Con esta información se establece el diagnóstico nutricional antropométrico, el cual se explica a la familia mediante una consejería nutricional y que se complementa con la entrega de suplementos nutricionales listo para su consumo, altos en energía, proteínas y micronutrientes.
Para la entrega de los suplementos nutricionales, se determinaron tres esquemas:
- Niñas y niños con estado nutricional adecuado pero con “vulnerabilidad nutricional”. Reciben 10 sobres de suplementos nutricionales listos para su consumo (SNLC) como medida preventiva y consejería para continuar el tránsito sin perder peso.
- Riesgo de desnutrición aguda: reciben 15 sobres de SNLC en el tratamiento para manejo preventivo.
- Con desnutrición aguda: reciben 15 sobres de de SNLC en el tratamiento para manejo terapéutico.
En los últimos dos escenarios, se les ofrece a las familias permanecer en la zona y recibir un paquete de “soporte integral” que incluía alimentación completa y diferenciada, hospedaje, atención en salud, medicamentos y seguimiento Inter diario hasta lograr la recuperación nutricional. En promedio. Las estancias suelen durar entre 7 y 30 días bajo esta modalidad.
Para mujeres gestantes y madres en periodo de lactancia, se aplica el mismo proceso de evaluación nutricional. En casos de delgadez, también se ofrece el paquete de “soporte integral”, con el objetivo de favorecer su recuperación y proteger tanto a la madre como al bebe.
En todo 2024, este modelo de atención nutricional ha transformado la vida de 2,709 niñas y niños en tránsito de 6 a 59 meses de edad, así como de 615 mujeres gestantes y madres en periodo de lactancia, ofreciendo una respuesta concreta y eficaz.
Geremías: de la fragilidad al juego
Mireya Rondón llegó a Tumbes con los pies cansados y el corazón en vilo. Había cruzado varios países desde Venezuela junto a sus tres hijos, cargando maletas y angustias de no saber si sobrevivirían en al camino. Geremías, el menor, con apenas dos años, perdió más de tres kilos durante la ruta: su piel se veía amarillenta, su mirada triste y no tenía apetito ni energía para jugar. “No había carne, leche ni frutas. Comíamos lo que nos daban en la ruta: gaseosas, pan, galletas”, recuerda Mireya.
Al llegar al Puesto de Atención y Orientación (PAO) de Tumbes, el diagnóstico nutricional de Geremías fue contundente: desnutrición aguda moderada. Con dos años pesaba solo 8.8 kg. Cuando Mireya sentía que no podía hacer nada por su hijo, el equipo de salud le entregó un pequeño sobre rojo con pasta hecha a base de maní, un suplemento nutricional listo para el consumo elaborado para tratar los casos de desnutrición aguda. “Aunque no toleraba alimentos, desde el inicio le gustó. Sabía a mantequilla de maní, y a mi hijo le encanta”, cuenta su madre.
Debido a la gravedad del caso, la familia accedió el paquete de soporte integral, que incluía hospedaje durante el tratamiento, alimentación diferenciada, atención médica y consejería nutricional. Mireya decidió postergar su viaje a Argentina y quedarse en Tumbes para priorizar la salud de su hijo, a quien también se le diagnosticó con anemia moderada (su hemoglobina era de 8g/dl). Mireya y a su familia fueron traslados a CAMYR (Casa de Acogida para el Migrante y Refugiado), una casa de acogida liderada por un grupo de mujeres venezolanas que cuidaba a las familias vulnerables en tránsito, donde Mireya se integró como ayudante de cocina, aprendiendo a preparar comidas saludables para sus hijos y las demás familias. “Decidimos quedarnos en Tumbes, y fue una bendición. Mi hijo está vivo gracias a ese sobre,” afirma Mireya. En apenas una semana de tratamiento, Geremías subió un kilo y empezó a recupero fuerzas.
Hoy un año y medio después, Geremías tiene 4 años, mide 106cm, pesa 17.3Kg, asiste al colegio y no falta ningún de sus controles de salud. Su historia demuestra como una intervención oportuna puede salvar vidas y devolver la esperanza en un futuro digno y saludable.
Zoé: una recuperación que abre puertas
Zoé tenía solo cuatro años cuando volvió a cruzar la frontera hacia Perú en 2024 junto a su madre Estefani y a su abuela. Habían regresado a Venezuela buscando estabilidad, pero la falta de trabajo y oportunidades las obligó a migrar nuevamente. Llegaron caminando por trochas al PAO Tumbes, donde Zoé fue diagnosticada con desnutrición aguda moderada, resultado de la inseguridad alimentaria sufrida en la ruta migratoria.
El equipo de nutrición, luego de la evaluación y diagnóstico le entrego 15 sobres de SNLC diseñado para tratar su condición, y ofreció a la familia el paquete de “soporte integral”. Durante su estadía en la casa de acogida CAMYR, Estefani consiguió trabajo en Zorritos, un distrito costero de Tumbes. Aunque dejaron la casa de acogida, Zoe no había recuperado por completo su peso, así UNICEF coordinó con el Centro de Salud de Zorritos para continuar de su tratamiento con los suplementos nutricionales y lograr su recuperación.
“Le gustaba el sobre, lo comía con gusto. En una semana ya tenía más ánimo”, recuerda su abuela, Rimma. A las cinco semanas de tratamiento recupero peso y energía, y Zoé pudo integrarse a las clases en un colegio inicial.
Hoy, en 2025, Zoé va a la escuela. Su historia muestra como una intervención oportuna y un acompañamiento adecuado no solo salvan vidas, sino que también abren puertas a nuevas oportunidades para la infancia migrante.
Una estrategia que deja huella
Detrás de cada niño y niña hay una historia de lucha y supervivencia. En Tumbes, miles de esas historias han sido posibles gracias a la estrategia de nutrición implementado en los últimos tres años, que logro:
- Evaluar a más de 10,000 niñas y niños para detectar casos de desnutrición aguda.
- Tratar a 172 niñas y niños con desnutrición aguda de forma ambulatoria.
- Prevenir la desnutrición aguda en más de 3,800 niñas y niños en riesgo nutricional.
En el 2024, la Dirección Regional de Salud de Tumbes institucionalizó la estrategia de abordaje integral de la desnutrición aguda a través de una Directiva Sanitaria Regional, ampliando la cobertura de 9 a 42 establecimientos de salud y fortaleciendo la articulación con programas sociales y gobiernos locales. Esto consolidó la capacidad técnica de la región para proteger la nutrición infantil no solo en contextos de migración, sino también frente a emergencias como sismos, lluvias intensas o inundaciones.
Según Tania Lavalle, nutricionista del PAO Tumbes, la identificación, prevención y tratamiento de la desnutrición aguda desde el primer nivel de atención han sido clave para proteger la salud y nutrición de niñas y niños migrantes. “Los suplementos nutricionales resultan familiares para las niñas y niños migrantes porque tienen sabor y textura conocidos, y permiten una recuperación sin necesidad de hospitalización”, explica.
Lo que sigue
Aunque este modelo ha salvado vidas, los desafíos persisten. Desde febrero de 2025, las reservas de los suplementos nutricionales listos para el consumo se agotaron, y el programa quedó interrumpido por falta de fondos. Sin embargo, las niñas y niños siguen llegando, cada vez con mayores necesidades nutricionales y condiciones más complejas, pero también con esperanza.
La consecuencia inmediata de esta interrupción es grave: niñas y niños que antes recibían atención preventiva y tratamiento ya no tienen acceso a estos insumos vitales. En el actual contexto de reducción de fondos, cada dólar invertido marca la diferencia entre la vida y la muerte para miles de niñas y niños.
Las historias de Geremías y Zoé nos recuerdan algo esencial: a veces, todo lo que una niña o un niño necesita para sobrevivir cabe en la palma de una mano. En palabras de Mireya, madre de Geremías: “Esa pasta de maní tenía tantas vitaminas y minerales que a mi hijo lo salvaron. Si no hubiéramos pasado por el PAO, quizá hoy no estaría con nosotros”.
Cada niña y cada niño merece crecer sano, fuerte y con esperanza. Garantizar una respuesta rápida y coordinada frente a la desnutrición aguda en Tumbes no solo es un deber humanitario, sino también un compromiso con el futuro.