Nelson Quji es un enfermero awajum. Tiene 40 años y es uno de los asistentes más participativos del taller organizado por UNICEF con apoyo del gobierno de Corea, para capacitar al personal de salud en temas de nutrición y tratamiento de la anemia y desnutrición.
El taller desarrollado en San Lorenzo, la capital del Datem del Marañón, es un distrito bastante alejado de la comunidad de Sachapapa donde Nelson trabaja para atender a su pueblo awajum. “De Sachapapa es una hora en canoa hasta la comunidad de Palestina. De allí tomo carro por dos horas hasta Saramiriza y luego 4 horas por río hasta llegar a San Lorenzo. Pero todo este esfuerzo vale la pena porque en mi zona hay niños con bajo peso, desnutridos. Cuando nacen, salen fuertes, con 17 de hemoglobina, pero después a los 8 meses, cuando ya tienen que comer algo que los nutra, baja terriblemente a 8 o 9 su hemoglobina. Tenemos mucha impotencia al ver esto”, nos dice.
El padre de Nelson era profesor y desde chico le inculcó el amor, el deber y la protección que debía brindarle a su pueblo. “Me decía, los pueblos indígenas no tienen profesores, no tienen técnicos de salud, los niños se enferman, las madres se mueren y eso tiene que cambiar. Por eso, con su apoyo pude terminar mis estudios de secundaria y entrar a estudiar enfermería en Loreto. Allí encontré otros compañeros indígenas y juntos formamos la Organización de estudiantes indígenas de la Amazonía peruana. Cuando terminé la carrera, mis amigos me decían, ahora te puedes ir a Lima a trabajar, pero yo sabía que tenía que regresar a mi comunidad”.
Y eso fue lo que hizo Nelson. Trabajó fuertemente con la comunidad para asegurar la vacunación de los recién nacidos, fomentó que las madres gestantes vayan al centro de salud a monitorear su embarazo, “pero la pandemia fue algo tremendo. La gente escuchaba tantas cosas malas de las vacunas que no querían vacunarse. Por eso nos aliamos con los apus, con los pastores de la iglesia, con los maestros y así logramos que la gente vaya a vacunarse”.
Ahora cuando vio la oportunidad de asistir a estos talleres promovidos por UNICEF, Nelson no dudó en apuntarse. “Es maravilloso tener estos espacios gratuitos donde podemos venir a aprender estrategias, conocimientos para mejorar nuestra atención. Fui a un primer encuentro donde hablamos del peso y talla de los bebés, de la relación que existe entre ambas, del tamizaje para ver los niveles de anemia. Regresé con muchos conocimientos a Sachapapa que empecé a aplicar de inmediato”.
Esta vez, el taller “Fortalecimiento de capacidades de nutrición infantil y abordaje integral de la desnutrición y anemia en niños y niñas menores de tres años” congregó a 40 enfermeros y técnicos de enfermería pertenecientes a 16 establecimientos de salud del Datem del Marañón. “La charla y las lecturas que nos dieron nos permiten tener una herramienta importante para aplicar en los servicios a los que pertenecemos”, afirma Nelson. “Espero que nos sigan actualizando con todos estos saberes porque nosotros lo aplicamos directamente en nuestras comunidades, beneficiando, en mi caso, a la niñez indígena que está tan alejada pero que recibe estos conocimientos y pueden mejorar su salud”.