Empezar de nuevo: cómo la lactancia materna ayuda a Jairibel y a Belén durante la emergencia

Tres días después de mudarse a donde esperaba escribir una nueva página para su familia, dos terremotos cambiaron todo. Mientras enfrenta pérdidas, Jairibel halla fuerza en su fe, su familia y la conexión con su hija a través de la lactancia materna.

Por: Gustavo Lopez Tassara
Una madre da de lactar a su bebé en un espacio facilitado por UNICEF para la lactancia materna
UNICEF/Paz
30 Julio 2026

Jairibel llegó junto a su esposo y sus hijos Mateo, de 5 años, y Belén, de 1 año y medio, a La Guaira, donde soñaban un nuevo capítulo en sus vidas. Querían estar cerca de la familia, y habían decidido empezar una nueva etapa 

Pero apenas tres días después de llegar, dos terremotos sacudieron Venezuela. Era el 24 de junio, y los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 cambiaron sus planes. 

“Estábamos en la casa de mi suegra cuando vimos cómo la casa de adelante se vino abajo”, recuerda.  

La emergencia no solo destruyó la casa donde habían planeado vivir. La familia también sufrió pérdidas irreparables. El esposo de Jairibel perdió a familiares en el desastre, y Jairibel piensa en todas las familias de La Guaira que han pasado por lo mismo. 

“Hay muchos dolores. Estamos viviendo duelo, pérdidas de vivienda, pérdidas de familia, pérdidas económicas, pérdidas de trabajos”. 

Luego de los terremotos, Jairibel, su esposo y sus hijos llegaron a uno de los campamentos transitorios, con su familia extendida. 

 

“Una aliada”

En los primeros momentos tras el desastre, para Jairibel, la lactancia se convirtió en un apoyo fundamental para su hija Belén. 

“La lactancia me ayudó mucho porque era lo que tenía para darle. Yo tenía una mandarina y un mango, y además para ella tenía la lactancia”, recuerda mientras abraza a la pequeña Belén, y destaca que a su hijo mayor, Mateo, también le dio de lactar: “Así, ellos no se enferman, están constantemente saludables” 

En medio de la incertidumbre tras los terremotos, la leche materna le permitió continuar alimentando a su hija de manera segura y adecuada. Pero su importancia fue más allá de la nutrición. 

“A pesar de que no teníamos una cama, ella podía dormir. La lactancia fue una ayuda en este momento. Una aliada”.

 

Alimento y seguridad 

Los terremotos dejaron una huella emocional en toda la familia. Antes, Belén era una niña sociable, pero luego del terremoto solamente quiere estar con Jairibel y su esposo. “Yo la noto un poco más nerviosa. Ella no quiere estar con nadie, solo conmigo o con su papá”. 

Para enfrentar esa inseguridad, la lactancia se ha convertido en una fuente de calma y seguridad.

“Me permitió darle tranquilidad”, cuenta Jairibel. 

“Durante una emergencia, el contacto físico, la cercanía y el vínculo emocional que ofrece la lactancia materna pueden ayudar a que niños y niñas pequeños se sientan protegidos, especialmente cuando enfrentan situaciones de estrés y cambios repentinos en su entorno”, Elizabete Catarino, Especialista de Nutrición de UNICEF en Venezuela 
 

Una madre sostiene a su bebe mientras recibe información de una trabajadora de UNICEF, dentro de una carpa Una madre sostiene a su bebe mientras recibe información de una trabajadora de UNICEF, dentro de una carpa
UNICEF/Paz
Una madre sostiene a su bebe mientras ambas sonríen, dentro de una carpa de UNICEF Una madre sostiene a su bebe mientras ambas sonríen, dentro de una carpa de UNICEF
UNICEF/Paz

Apoyo para las familias afectadas 

Desde el primer día que siguió al terremoto, UNICEF ha trabajado junto con autoridades, sistema de Naciones Unidas, y aliados para apoyar a las familias afectadas.  

En el campamento transitorio, Jairibel ha recibido asistencia que incluye suministros y artículos de higiene, medicamentos y otros insumos esenciales para el cuidado familiar. 

“No nos ha faltado nada. Todo lo que hemos necesitado, en su momento ha llegado”, dice. 

En el campamento, UNICEF también ha levantado el “Rincón de lactancia materna”, un espacio al que asiste Jairibel, y en el que las madres pueden encontrar privacidad, seguridad y apoyo para continuar con la lactancia, que es clave para ellas y sus hijos. Aquí también reciben atención médica y asesoría nutricional para que niños y niñas se mantengan sanos.  En una emergencia, proteger los espacios de lactancia es fortalecer lo que funciona para asegurar la salud de cada bebé hoy y en el futuro. 

Aunque Jairibel reconoce que el camino de recuperación será largo, mantiene la esperanza. 

“Las primeras horas nos sentimos solos. Pasamos de salir de donde estuvimos a dormir en la grama. Pero después comenzó a llegar la ayuda, poco a poco”. 

 

Permanecer para acompañar 

A pesar de las pérdidas sufridas por la familia, Jairibel y su esposo no piensan marcharse. Sienten que quedarse forma parte de ayudar a otros a seguir adelante. 

“Durante el terremoto me pregunté si había llegado aquí para morir”. Pero no fue así. “Nos quedamos aquí con un propósito: traer consuelo a las personas”. 

Sosteniendo a Belén entre sus brazos, en el “Rincón de la lactancia materna”, Jairibel cuenta que cada día encuentra motivos para continuar. 

“Es un proceso duro y doloroso, pero si nosotros comenzamos de cero, podemos ayudar a otros a que puedan hacerlo”.  

Incluso cuando todo se ve derrumbado, el amor, el cuidado y la solidaridad pueden convertirse en el primer paso hacia la recuperación. 

 

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