Antes parecía limpia... ahora saben que el agua segura protege la vida

Antes, en la casa de Dorenia, el agua parecía limpia

UNICEF y GOAL
Tomando agua limpia
UNICEF
23 Abril 2026
Tiempo de lectura: 3 minutos

Antes, en la casa de Dorenia, el agua parecía limpia.

Salía de una bomba comunitaria, se veía clara, y como en muchas familias de la comunidad de Laka Tabila, en Puerto Lempira, se consumía así, sin tratamiento. Nadie les había enseñado que, aunque transparente, podía estar contaminada y provocar enfermedades.

Como muchas otras familias en el departamento Gracias a Dios, Dorenia y los suyos enfrentaban una realidad marcada por el acceso limitado a servicios básicos de Agua, Saneamiento e Higiene (ASH). En esta región, apenas el 18.5% de los hogares cuenta con servicios completos de ASH, una de las cifras más bajas del país. Las inundaciones recurrentes, el acceso irregular al agua y las condiciones del entorno incrementan el riesgo de enfermedades, especialmente en la niñez. Aunque existe conocimiento sobre prácticas de higiene, la falta de información clara y acompañamiento dificultan su aplicación constante. Hay, sin embargo, un elemento clave que motiva el cambio: la salud de los hijos.

Frente a esta realidad, UNICEF, en coordinación con actores locales y comunitarios, y bajo el liderazgo de autoridades locales, implementa junto a GOAL una iniciativa orientada a mejorar el acceso a servicios de Agua, Saneamiento e Higiene (ASH) para más de 14mil en comunidades vulnerables de Puerto Lempira, especialmente en aquellas aledañas a la Laguna de Caratasca, donde, a pesar de estar rodeadas de agua, esta no siempre es apta para el consumo.

La iniciativa no solo mejora infraestructura, sino que genera cambios de comportamiento sostenibles. A través de un enfoque participativo, técnicos del proyecto y voluntarios comunitarios trabajan directamente con las familias mediante visitas casa a casa, sesiones educativas y espacios participativos. En estos encuentros, las personas aprenden de forma práctica cómo tratar el agua en el hogar, almacenarla de manera segura, lavarse las manos correctamente, mantener limpio su entorno y manejar adecuadamente los residuos. Actores clave como líderes locales, docentes, iglesias y promotores comunitarios facilitan la difusión de mensajes y refuerzan las prácticas en la vida diaria, permitiendo que el conocimiento se transforme en acción.

Fue en este contexto que Dorenia Godfry Gonzáles comenzó a transformar la forma en que su familia cuida el agua y la salud.

"Antes teníamos algunos conocimientos, pero no como ahora. Con las capacitaciones aprendimos cómo cuidar mejor el agua y mantener la higiene en nuestra casa", cuenta Dorenia.

Hoy, en su hogar, el agua ya no solo se ve limpia... ahora es agua segura.

La cloración se ha convertido en una práctica cotidiana. Su familia ha incorporado hábitos que antes no formaban parte de su rutina, como el tratamiento del agua antes de consumirla, la limpieza constante del patio y la vivienda, el lavado de manos, y el uso adecuado de la letrina.

Según relata Dorenia, anteriormente eran frecuentes enfermedades como diarreas, vómitos, infecciones gastrointestinales e incluso casos de malaria en la comunidad. Pero con la práctica constante de hábitos de higiene, el manejo adecuado del agua y la limpieza del entorno, estas enfermedades han disminuido notablemente en su familia o en la comunidad según reportan las familias participantes.

Uno de los cambios más significativos se refleja en los más pequeños del hogar.

"Si el agua no está clorada, mi nieto dice que está sucia y no la quiere tomar", comenta entre risas.

Este gesto, aparentemente simple, refleja uno de los objetivos clave del programa: que la niñez reconozca y exija prácticas seguras. Demuestra cómo el conocimiento adquirido no solo se aplica, sino que también se transmite de generación en generación, fortaleciendo una cultura de cuidado dentro del hogar.

Hoy, Dorenia no solo ha transformado sus propias prácticas, sino que también se ha convertido en una promotora del cambio dentro de su comunidad. Comparte lo aprendido con otras personas, explicando cómo acciones sencillas como clorar el agua, lavar las manos o mantener limpio el entorno pueden prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida.

La experiencia de Dorenia es una entre muchas. En Laka Tabila y comunidades aledañas, más familias comienzan a adoptar estas prácticas, fortaleciendo una cultura de cuidado que se transmite entre generaciones. Cuando las comunidades comprenden, adoptan y comparten estos conocimientos, los cambios se vuelven sostenibles en el tiempo.

Porque cuando el agua deja de parecer limpia y comienza a ser verdaderamente segura, no solo cambia una práctica... cambia la vida de las familias.

Y en comunidades como Laka Tabila, ese cambio ya está en marcha.