Antes no me caminaba, ni gateaba, la doctora me ayudó bastante, incluso ya come sola.
Hoy camina, corre, le pega apetito. Evelyn Suárez, mamá de Alexa Palma de 16 meses.
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En Honduras, al menos 338.000 niños y niñas necesitan apoyo nutricional. UNICEF apoya en 10 municipios priorizados: Choloma, San Manuel, Villanueva, Omoa, Puerto Cortés, La Lima, San Pedro Sula, El Progreso, Santa Fe y Ocotepeque con servicios integrales que incluyen recuperación nutricional; agua, higiene y saneamiento y servicios de protección de la niñez que salvan vidas.
En El Progreso, ubicado en el departamento de Yoro se ubica el centro de salud Las Minas, uno de los centros priorizados como un punto crítico debido a la vulnerabilidad ante eventos climáticos, afectaciones a los medios de vida y agudizando situaciones de pobreza extrema, para llevar servicios de atención nutricional y tratamiento para la malnutrición y desnutrición aguda.
Briana (2), sonríe a la cámara acompañada de sus padres camino al centro de salud donde recibe atención nutricional. El Progreso, Yoro en Honduras, 2024
Allí fue atendida Briana, de 2 años, su familia decidió llevarla al centro de salud porque tenía diarrea, no quería comer ni caminar. Allí, al ser atendida, les explicaron que se encontraba en riesgo de desnutrición aguda.
“Se me enfermaba del estómago con diarrea, también se le ponía infladito, no quería comer, no quería dormir, se me puso bien triste. La empecé a traer y me dijeron que estaba baja de peso, después comencé a traerla al control y darle los sobrecitos y ahora ha tenido un gran cambio.” Elsy Fernández, mamá de Briana (2).
Briana (2), y su mamá Elsy Fernández interactúan con Lucía Escobar, especialista de Salud y Nutrición de UNICEF en el centro de salud donde recibe atención nutricional. El Progreso, Yoro en Honduras, 2024
“Cuando yo le hago el almuerzo le pongo un sobrecito verde, que es una vez al día y le doy su comida y se la come completita.” Explica Elsy Fernández.
Para lograr mejores resultados, la familia de Briana también recibió capacitaciones sobre el manejo seguro del agua, un kit de higiene que incluye jabón, cloro, tobos de agua, y otros productos necesarios para su uso diario. Con la promoción de hábitos saludables se busca un efecto en cadena, que las familias compartan los conocimientos adquiridos con sus comunidades y/o familias inmediatas y así multiplicar estos mensajes.
“A mí me explicaron cómo lavarse las manos, cómo purificar el agua con cloro y cómo hacer la higiene de mis niños, me dieron un kit con jabones, pasta de dientes, cepillo… y con eso y los cuidados con el agua ya no se me enfermó más del estómago. Tenía lombrices, y con la atención y lo que me explicaron yo he visto un cambio.” Comenta Elsy Fernández, mamá de Briana sobre el apoyo recibido en temas de agua, higiene y saneamiento.
Elsy Fernández, mamá de Briana sobre el apoyo recibido en temas de agua, higiene y saneamiento.
Alexa (1), recibe lactancia materna de su madre en el consultorio del centro de salud donde recibe atención nutricional. El Progreso, Yoro en Honduras, 2024
Otro apoyo que recibió esta familia, fueron transferencias monetarias no condicionadas para asegurar que tengan acceso a servicios como transporte para los controles de Briana, alimentos nutritivos y otras necesidades durante su etapa de recuperación.
“Con el dinero yo traía a mi niña al centro de salud para pagar el transporte, también para comprar alimentos para mi niña y sus medicamentos. Me siento alegre porque con todo esto veo que mi niña ha avanzado mucho, se ríe, juega… yo tengo muchos sueños para ella, siempre juega a ser doctora.”
Otro caso atendido en el centro es de Alexa, de un año. Diagnosticada con desnutrición aguda moderada gracias al programa de recuperación nutricional. Su madre, Evelyn explica que Alexa no aumentaba de peso, y constantemente se enfermaba del pecho, motivo por el cual decidió acudir al centro.
Alexa (1), junto a su mamá Evelyn Suárez durante consulta nutricional en un centro de salud ubicado en El Progreso, Yoro en Honduras, 2024.
“La doctora aquí es muy buena, me dijo que la pusiéramos en control para que aumentara de peso y así fue. Antes no me caminaba, ni gateaba, la doctora me ayudó bastante, incluso ya come sola. Le gusta la sopita de frijoles. Hoy camina, corre, le pega apetito. También nos entregaron dos tandos de agua para manejar el agua limpia y bien clorada, yo los uso siempre. Aprendí que hay que cambiar el agua y ponerle sus gotitas de cloro, que también me lo dieron.” Explica Evelyn Suárez, madre de Alexa.
Alexa (1), junto a su mamá Evelyn Suárez durante su sesión de tamizaje en el consultorio del centro de salud donde recibe atención nutricional. El Progreso, Yoro en Honduras, 2024
“Me le dieron vitaminas, los sobrecitos, y a ella desde el principio le gustaron y eso fue bueno para que se pusiera mejor. En esos tiempos no teníamos cómo comprar alimentos, y nos fueron de mucha ayuda las transferencias. Mi esposo trabaja con la caña de azúcar por temporadas, y no teníamos cómo comprar la comida. Lo utilizamos para comprar la comida, el transporte para venir para acá y también los pañales. Si me viniera caminando me tardaba más de una hora y me llegaba la niña sudada y cansada.” Comenta Evelyn Suárez, madre de Alexa de un año.
Más de 45,000 niños y niñas menores de 5 años han recibido servicios multisectoriales para el abordaje de la desnutrición aguda. Estos incluyeron atención en nutrición; agua, higiene y saneamiento, protección y transferencias monetarias no condicionadas en el periodo de 2023-2024 con el apoyo de UNICEF y el Grupo de Trabajo de Nutrición, gracias a la contribución de CERF y en coordinación con socios y autoridades locales. Contribuciones como la de CERF permiten iniciar actividades cruciales para salvar vidas en las zonas con mayor prevalencia de malnutrición infantil en el país.