UNICEF lanza el Llamamiento de Acción Humanitaria para la Infancia 2020

El mayor llamamiento de financiación de emergencia de la historia para llegar al número histórico de niños necesitados.

UNICEF/UNI212452/Kokic

UNICEF se propone ayudar a 59 millones de niños en situaciones de emergencia en 2020

Las necesidades de los niños en las crisis humanitarias actuales son enormes, debido a los conflictos prolongados, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima, los desastres naturales y las emergencias de salud, que afectan a generaciones enteras de niños.

El número de países en conflicto se encuentra en su punto más alto desde la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. Los niños se han convertido en objetivos de primera línea, causándoles la muerte, lesiones graves y traumas duraderos. Las emergencias humanitarias también privan a los niños de salud, nutrición, agua y saneamiento, educación y otras necesidades básicas. 

Acción Humanitaria para la Infancia 2020 subraya la urgencia de proteger a los niños que viven en situaciones de crisis contra todas esas amenazas a sus vidas, su bienestar y su dignidad.

Los niños y los jóvenes que viven en situaciones de crisis no han perdido la esperanza. No han renunciado a sus sueños ni a su futuro. Responder a todo ello es una responsabilidad colectiva.



Acción Humanitaria para la Infancia 2020: Datos principales

Las iniciativas innovadora en función de los costos, como la educación basada en la comunidad en Afganistán y los programas de radio en Burkina Faso, por ejemplo, ofrecen oportunidades alternativas de aprendizaje para los niños cuando las escuelas son demasiado peligrosas para asistir a ellas. UNICEF también ofrece capacitación a los miembros de la comunidad, incluidos los maestros, para que puedan hacer frente por sí mismos a los acontecimientos traumáticos y educar a los niños en situaciones de estrés. Desde la crisis de los refugiados rohingyas en Bangladesh hasta la salida de familias de América Central en busca de una vida más segura y digna a la crisis de Siria, el conflicto y la violencia han desarraigado a los niños en una cantidad que se puede calificar de histórica. UNICEF y sus aliados han respondido a las situaciones de emergencia en 61 países en 2019, prestando asistencia humanitaria a unos 29 millones de niños.


Entre los resultados humanitarios principales de 2019*, cabe mencionar los siguientes:

En los primeros ocho meses del año, UNICEF prestó asistencia humanitaria a casi 29 millones de niños. En la región oriental de la República Democrática del Congo, UNICEF colaboró con aliados locales, dirigentes comunitarios y religiosos, medios de comunicación y empresas para proporcionar información sobre el virus del ébola y salvar así las vidas de más de 25 millones de personas en situación de riesgo. En Yemen proporcionamos apoyo psicosocial y de salud mental a casi 400.000 niños y a sus cuidadores que se enfrentan a los horrores de la guerra y el desplazamiento. En Venezuela, vacunamos a más de 280.000 niños para protegerlos del sarampión y evitar la propagación de esta peligrosa enfermedad que, sin embargo, es posible prevenir. En Mozambique, después de dos ciclones devastadores, UNICEF mejoró el acceso al agua potable de más de 1,5 millones de personas. 

Pero los desafíos persisten. UNICEF brinda asistencia inmediata para salvar vidas a los niños afectados por las situaciones de emergencia. Sin embargo, los niños también necesitan apoyo para sobrellevar mejor la situación, para recuperarse de los horrores que han vivido y, en última instancia, para volver a prosperar. 

 

No más ataques contra los niños

Lo que necesitan los niños para crecer bien es que haya paz. Es fundamental para ellos que se redoblen los esfuerzos para poner fin a los conflictos armados actuales, aparentemente incesantes. Sin embargo, los niños no pueden estar esperando a que llegue esa protección: mientras las guerras continúan, jamás debemos aceptar los ataques contra niños.

Treinta años después de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño y 70 años después de los cuatro Convenios de Ginebra (la base internacional jurídica de la protección de civiles en tiempos de guerra), ha llegado la hora de decir “¡Basta! Basta de atacar a los niños”.

Lo que podemos hacer para lograr el cambio:

Los ciudadanos de todo el mundo pueden empezar por no apartar la mirada del sufrimiento de los niños, ya sea porque les parece muy lejano o porque la política del conflicto es demasiado compleja.

Debemos insistir a los dirigentes nacionales e internacionales en que proteger a los niños durante conflictos armados es la piedra angular de una humanidad compartida.

Hemos de exigir un liderazgo que esté preparado para tomar medidas con el fin de prevenir ataques y violencia contra los niños atrapados en zonas de guerra.

Los gobiernos y todas las partes beligerantes de los países asolados por conflictos deben actuar para cumplir con sus obligaciones para proteger a los niños y permitir el acceso a servicios de respuesta especializados para niños afectados por la violencia.

Es necesario ayudar a las comunidades de zonas afectadas por conflictos a crear entornos protectores para niñas y niños.

Los gobiernos que apoyan o tienen influencia en las partes beligerantes deben usar toda esa influencia para asegurarse de que los niños reciben la protección que dictan las normas de derecho internacional.

Instituciones de seguridad y paz internacional como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y organizaciones regionales pueden hacer más para priorizar la seguridad y el bienestar de los niños atrapados en conflictos armados.

La comunidad internacional puede esforzarse más para promover programas dedicados a proteger a los niños contra la violencia, abuso y explotación y prestar los servicios necesarios para ayudar a los niños a superar conflictos con la esperanza de un futuro mejor.

Si protegemos a los niños de los ataques en conflictos armados, mantendremos viva la esperanza y comenzaremos a prepararlos para construir futuros pacíficos para sí mismos y para sus países. Si actuamos juntos, podremos lograr que los ataques contra los niños dejen de ser algo normal y preservar la humanidad.

Los niños no pueden esperar. Debemos actuar de inmediato.