Niños en la mira

Los niños y niñas son objeto de ataques en los conflictos de todo el mundo, una nueva normalidad mortífera que no podemos aceptar

Aya, de 14 años, observa su antigua escuela, que fue dañada por el conflicto en Dara’a Albalad, Siria.
UNICEF/UN0635253/Shahan

Hoy, a nivel mundial, más de uno de cada seis niños vive en zonas afectadas por conflictos y debe hacer frente a agresiones inconcebibles, en un contexto global marcado por el mayor número de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial.

Los niños y las niñas no son los que empiezan las guerras, pero son quienes más las sufren. Tienen más probabilidades que los adultos de morir o de sufrir mutilaciones a causa de las armas explosivas. Dejan de disfrutar de la protección y de la atención de sus familiares y amigos. Son secuestrados de sus hogares, reclutados por grupos armados y sufren violencia sexual. Sus escuelas y hospitales quedan destruidos, y son muchos los que no pueden acceder a una ayuda esencial simplemente por ser quienes son o vivir donde viven.

No podemos permitir que toda una generación de niños y niñas se convierta en un daño colateral de las guerras que acontecen en el mundo. Lugares como Haití, Myanmar, el Estado de Palestina, Sudán o Ucrania son solo algunos ejemplos. 

Nos negamos a aceptar esta nueva normalidad mortífera.

Todos podemos hacer algo para cambiar esta situación

Una mujer alza a su hija mientras esperan durante un examen nutricional en una clínica apoyada por UNICEF en la Franja de Gaza.
UNICEF/UNI601749/El Baba

Para empezar, los ciudadanos de todo el mundo podemos negarnos a ignorar el sufrimiento infantil o a guardar silencio cuando se producen ataques contra niños y niñas porque los conflictos nos parecen muy lejanos o fruto de cuestiones políticas demasiado complejas.

Debemos repetir una y otra vez a los dirigentes, a nivel nacional e internacional, que uno de los pilares de nuestra humanidad compartida se funda en proteger a los niños y niñas atrapados en conflictos que de ninguna manera han contribuido a crear. 

Debemos exigir un liderazgo capaz de tomar medidas rotundas para prevenir y detener los ataques y la violencia contra los niños y niñas que viven en zonas de guerra.

En los lugares asolados por conflictos, todas las partes beligerantes deben actuar para cumplir con su obligación de proteger a la infancia. Las partes en conflicto deben acabar con los ataques que causan la muerte o daños a los niños y niñas, que destruyen sus hogares, hospitales y otras infraestructuras privándolos de los servicios que necesitan.  Los actores beligerantes deben detener los secuestros, la violencia sexual y el reclutamiento de los niños y niñas durante los conflictos.

Las comunidades de zonas afectadas por conflictos deben recibir ayuda con vistas a crear entornos protectores para todos los niños y niñas, teniendo en cuenta los peligros a los que se enfrentan según su edad, género, discapacidad y condición jurídica.

Los gobiernos con influencia en las partes beligerantes deben aprovechar ese poder para conseguir que los niños y niñas reciban protección con respeto a lo que exige el derecho internacional, y reforzar su labor diplomática para prevenir y detener las violaciones contra la infancia. 

Los gobiernos y otras entidades que apoyan a las partes beligerantes deben garantizar que toda la ayuda suministrada respeta las exigencias legales nacionales e internacionales que les obligan a proteger las vidas y el bienestar de los niños y niñas en los conflictos.

Los organismos responsables de la paz y la seguridad internacionales, como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y las organizaciones regionales, deben volver a emprender acciones conjuntas para que en todo momento prime la seguridad y el bienestar de los niños y niñas atrapados en medio de los conflictos armados, como intervenciones diplomáticas proactivas para acabar con los enfrentamientos.

Es urgente que la comunidad internacional incremente la inversión en programas dedicados a proteger a los niños y niñas afectados por los conflictos. También es necesario invertir más en medidas que permitan llevar un seguimiento y un registro de las violaciones contra la infancia y desarrollar acciones de promoción para prevenirlas y ponerles fin para siempre.

Las partes beligerantes deben permitir en todo momento que los niños y niñas puedan acceder de forma segura a servicios de protección y suministros esenciales, lo que implica tomar medidas para prevenir y detener las agresiones contra los trabajadores humanitarios que arriesgan sus vidas para salvar y proteger las de los niños y niñas.

Si queremos preservar nuestra humanidad compartida, todos debemos contribuir a proteger a la infancia de los horrores de la guerra y acabar con esta “nueva normalidad” mortífera de ataques contra los niños y niñas.

La infancia no puede esperar. Debemos actuar de inmediato.

Una agenda en favor del cambio para proteger a la infancia en los conflictos

Todos los niños y niñas necesitan paz para desarrollarse plenamente. Es esencial redoblar los esfuerzos para acabar con los conflictos armados actualmente activos, aunque parezca imposible verles el fin. Más de 75 años después de la firma de los cuatro Convenios de Ginebra (la base jurídica internacional que regula la protección de los civiles en las guerras) y más de 35 años después de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño, la infancia no puede seguir esperando la llegada de la protección.

Un grupo de niños mira por la ventana de una escuela en Puerto Sudán.
UNICEF/UNI653974/Elfatih

Graves violaciones contra los niños y niñas en los conflictos armados

Para mejorar la eficacia del seguimiento y la prevención de los ataques que sufre la infancia, y con vistas a ponerles fin, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha identificado y condenado seis violaciones graves: el asesinato y la mutilación de niños y niñas; el reclutamiento y uso de niños y niñas por parte de fuerzas o grupos armados; los ataques a escuelas y hospitales; las violaciones y otros actos de violencia sexual; los secuestros; y el bloqueo del acceso a la ayuda humanitaria.

 

*A diciembre de 2024. Para más información sobre el número de niños y niñas afectados por el conflicto armado, consulta nuestro análisis aquí.