Seis violaciones graves de los derechos de la infancia en tiempos de guerra
Así es como los niños se han convertido en el principal objetivo de los conflictos armados
Asesinatos, mutilaciones, secuestros, violencia sexual, reclutamiento en grupos armados y ataques a escuelas, hospitales e instalaciones de agua esenciales: los niños que viven en las zonas de conflicto de todo el mundo siguen sufriendo ataques a una escala aterradora.
Para monitorear, prevenir y frenar con mayor eficacia los ataques contra los niños, el Consejo de Seguridad de la ONU identificó y condenó las siguientes seis violaciones graves contra los derechos de la infancia en tiempos de guerra: el asesinato y la mutilación de niños; el reclutamiento y el uso de niños por parte de fuerzas y grupos armados; los ataques a escuelas y hospitales; las violaciones y otros actos de violencia sexual contra los niños; y la denegación a los niños de acceso a la ayuda humanitaria.
El derecho internacional humanitario obliga a las fuerzas y grupos armados a tomar medidas para proteger a los civiles, incluidos los niños, que son especialmente vulnerables en tiempos de guerra.
1. El asesinato y la mutilación de niños
Se producen cuando los niños son el objetivo directo o indirecto de los ataques, y puede incluir acciones como la tortura. La muerte y la mutilación de niños pueden producirse como consecuencia del fuego cruzado, las minas, las municiones de racimo, los artefactos explosivos improvisados u otros dispositivos, o en el contexto de operaciones militares, demoliciones de casas, campañas de búsqueda y captura o atentados suicidas.
Los daños causados a los niños y niñas se producen a menudo como consecuencia de ataques directos o de ataques en los que no se ha distinguido adecuadamente entre objetivos civiles y militares y en los que las partes en conflicto incumplen sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario, en particular los principios de distinción y proporcionalidad, y el requisito de tomar todas las precauciones posibles para evitar, o en cualquier caso minimizar, la pérdida de vidas civiles.
2. El reclutamiento y el uso de niños por parte de fuerzas y grupos armados
Se refiere al reclutamiento o alistamiento forzoso o voluntario de niños en cualquier tipo de fuerza o grupo armado. Las fuerzas y grupos armados reclutan a niñas y niños para que desempeñen diversas funciones, como combatientes, cocineros, porteadores, mensajeros y espías, o para explotarlos sexualmente.
Los casos confirmados representan solo una pequeña parte del número total de niños –incluidas las niñas– que se cree están involucrados en fuerzas y grupos armados en todo el mundo. En el caso de las niñas, hay menos probabilidades de identificarlas y liberarlas formalmente. Por otro lado, las enseñanzas extraídas de los programas de desmovilización apuntan a que ellas tienden a abandonar las fuerzas y los grupos armados de manera discreta e informal y a ocultar su experiencia a la comunidad por miedo a ser estigmatizadas.
3. Los ataques a escuelas y hospitales
Implican el ataque a instalaciones educativas o médicas con el objetivo de destruirlas parcial o totalmente. Las escuelas y los hospitales deben ser espacios protegidos donde los niños se sientan seguros, incluso en tiempos de conflicto. Sin embargo, los repetidos ataques a estas instalaciones ponen de manifiesto el impacto catastrófico de los conflictos armados sobre los derechos de los niños, incluidos los de la educación y la salud.
Estos ataques no solo ponen en peligro la vida de los niños, sino que también interrumpen su aprendizaje y limitan su acceso a la atención médica, lo que puede tener efectos permanentes en su educación, sus perspectivas económicas y su salud en general.
4. La violación y otros tipos de violencia sexual contra los niños
La violencia sexual relacionada con los conflictos se utiliza a menudo como táctica de guerra y sigue siendo una de las violaciones más alarmantes de los derechos de la infancia. La violación y otros tipos de violencia sexual contra los niños también incluyen la esclavitud sexual o la trata de personas, la prostitución forzada, la esterilización, el embarazo o el matrimonio forzados, o la explotación o el abuso sexual de los niños. En algunos casos, la violencia sexual se utiliza intencionadamente para humillar a la población u obligar a las personas a abandonar sus hogares.
La violencia sexual afecta de forma desproporcionada a las niñas. La violación es la forma más frecuente de violencia sexual, pero las niñas también son sometidas a matrimonios forzados y utilizadas para otras formas de explotación sexual, incluso cuando están asociadas con partes en conflicto, después de ser reclutadas. La estigmatización generalizada de la violación y la violencia sexual es la razón por la que este problema al que se enfrentan los niños y las niñas en los conflictos no se denuncia lo suficiente.
5. El secuestro de niños y niñas
Se refiere a la captura, la detención o la desaparición forzada de un niño, ya sea temporal o permanentemente. Tanto si es intencionadamente violento como si se trata de ejercer represalias, de infundir miedo a la población o de reclutar por la fuerza o explotar sexualmente a los niños, el secuestro es una de las violaciones más extendidas que se cometen contra los niños en situaciones de conflicto armado.
Los varones representan las tres cuartas partes de los secuestros de niños confirmados. Sin embargo, las niñas también corren el riesgo de ser secuestradas, especialmente con fines de violencia y explotación sexual. En muchos casos, los niños secuestrados son también víctimas de otras violaciones graves, como asesinatos, mutilaciones, violencia sexual o reclutamiento por parte de grupos armados. También pueden ser retenidos como rehenes o detenidos arbitrariamente.
6. La denegación del acceso humanitario a los niños
Es la obstrucción y privación intencionada por parte de los beligerantes de la asistencia humanitaria esencial para la supervivencia de los niños, impidiendo incluso que los agentes humanitarios u otros agentes pertinentes accedan a los niños afectados por situaciones de conflicto armado y les presten asistencia.
Las partes en conflicto suelen negar a los agentes humanitarios el acceso a los necesitados o tratan de evitar que la ayuda no llegue a la población civil. También se niega la ayuda a los civiles cuando los trabajadores humanitarios son un objetivo de guerra o se les considera una amenaza.
Entre 2005 y 2023 se han confirmado más de 347.000 casos de violaciones graves contra los niños cometidas por las partes en conflicto en más de 30 conflictos de África, Oriente Medio y América Latina. El número real es sin duda mucho mayor, ya que las dificultades de acceso y seguridad, así como los sentimientos de vergüenza, dolor y miedo de las supervivientes, impiden a menudo la denuncia, documentación y confirmación de estas violaciones.
Qué hace UNICEF
UNICEF y sus aliados siguen proporcionando atención y protección a los niños que viven en situaciones de guerra, abogando en su nombre y comprometiéndose con todas las partes en conflicto para garantizar que se respeten sus derechos. Además de proporcionar asistencia de emergencia y a largo plazo a los niños, UNICEF y sus aliados también han ofrecido formación en materia de protección de la infancia a funcionarios gubernamentales y a los componentes de las partes beligerantes, y han concienciado a los gobiernos, las comunidades y las familias sobre los riesgos a los que se enfrentan los niños en los conflictos armados.
Sin embargo, se necesita una presión pública y política sostenida para garantizar que los niños dejen de ser objetivo de la guerra. Por este motivo, UNICEF ha hecho un llamamiento a la acción para proteger a los niños y niñas en situaciones de conflicto. Leer el Programa de Acción para la Protección de los Niños en los Conflictos Armados de UNICEF.