El conflicto en Oriente Medio podría sumir en la pobreza a más de 23 millones de niños y niñas adicionales debido a sus repercusiones en la economía mundial

Años de progreso podrían revertirse, relegando a millones de niños y niñas a una pobreza aún más profunda y ampliando la desigualdad, según revela un nuevo análisis

15 Julio 2026
Una niña estudia en su casa en la India.
UNICEF/UNI973163/Biswas Hisse, de 11 años, estudia en su casa en Darjeeling, India. La vida cotidiana en su aldea está cada vez más marcada por la escasez de agua.

NUEVA YORK, 16 de julio de 2026 – Hasta 23,4 millones de niños y niñas adicionales podrían caer en la pobreza monetaria de aquí a finales de año, mientras las continuas tensiones en Oriente Medio y las consiguientes interrupciones del transporte marítimo siguen teniendo repercusiones devastadoras y potencialmente irreversibles para la infancia, según un nuevo análisis publicado hoy por UNICEF.

El informe titulado The Impact of the Middle East War on Children in Monetarily Poor Households  (“Repercusiones de la guerra en Oriente Medio para los niños y niñas que viven en hogares en situación de pobreza monetaria”) se basa en datos de más de 167 países y pone de relieve cómo el aumento de los precios de los alimentos y la energía, junto con las perturbaciones económicas más amplias derivadas de la escalada de las hostilidades —incluidas las interrupciones relacionadas con el cierre del estrecho de Ormuz—, están mermando la capacidad adquisitiva de los hogares. Como consecuencia, los niños y las niñas de los hogares más pobres se están viendo afectados de manera desproporcionada. 

“Los niños y las niñas están pagando el precio de la escalada del conflicto en Oriente Medio, incluidos aquellos que viven mucho más allá de la región”, declaró Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Cuanto más se prolongue esta situación, más graves serán las consecuencias. El rápido aumento de los costes está dificultando cada vez más el acceso de muchas familias a los alimentos y a la educación. Para los niños y las niñas que ya viven en la pobreza, estas perturbaciones agravan las privaciones y pueden causar daños cuyos efectos se prolonguen a lo largo de toda la vida.”

El informe contempla dos posibles escenarios en materia de pobreza: uno desfavorable y otro más grave. El escenario desfavorable refleja una perturbación económica moderada que podría llevar a 18,3 millones de niños y niñas adicionales a la pobreza monetaria, mientras que el escenario más grave contempla la hipótesis de perturbaciones más intensas y prolongadas en los precios y la actividad económica, y prevé que 23,4 millones de niños y niñas adicionales podrían caer en la pobreza monetaria si la guerra continúa. 

El análisis pone de manifiesto que la pobreza monetaria infantil es especialmente sensible a las perturbaciones macroeconómicas. De hecho, el aumento de los costes de los alimentos y la energía, junto con el limitado margen fiscal de muchos países, está reduciendo de manera directa la capacidad de las familias para satisfacer sus necesidades básicas. 

La mayor parte del aumento de la pobreza monetaria mundial se concentra en Asia y África, regiones que representan alrededor del 80% del incremento total. Ambos continentes registran índices de pobreza de referencia elevados y una alta vulnerabilidad a las perturbaciones externas. 

Por ejemplo, en Somalia, la crisis de Oriente Medio ha tenido consecuencias inmediatas. Los precios del combustible en Mogadiscio se duplicaron con creces pocos días después de la escalada, lo que elevó el coste de los alimentos, el agua, el transporte y la asistencia humanitaria en un momento en que el país se enfrenta a una crisis de malnutrición cada vez más grave. 

En Etiopía, las interrupciones vinculadas al estrecho de Ormuz han incrementado el coste del combustible, con el consiguiente efecto sobre los bienes de primera necesidad. El precio del gasóleo ha aumentado un 31% y los costes del combustible para operaciones humanitarias han subido entre un 50% y un 70%, lo que dificulta la entrega de ayuda a comunidades de difícil acceso.

En Nigeria, las perturbaciones económicas han agravado la pobreza en los hogares de ingresos bajos. Dado que destinan entre el 60% y el 70% de sus recursos a alimentos y transporte, cualquier aumento de precios, por mínimo que sea, se traduce en una reducción inmediata de su poder adquisitivo. 

En Bangladesh, el aumento del coste de alimentos básicos como el arroz, las lentejas, el aceite de cocina, las verduras, el pescado y las aves de corral agrava la presión que soportan las familias, y se estima que 1,2 millones de personas adicionales podrían caer en la pobreza. 

Según advierte el informe, las repercusiones de la guerra están revirtiendo años de avances logrados a nivel mundial y, sin respuestas oportunas y específicas en materia de políticas, la crisis dejará a millones de niños y niñas aún más rezagados, ampliará la brecha de pobreza y dificultará la recuperación de las familias. Esta crisis está limitando el acceso de las familias a los alimentos, la asistencia médica, la educación y los servicios de protección, esenciales para garantizar el desarrollo físico y cognitivo de los niños y las niñas. 

UNICEF hace un llamamiento a los gobiernos nacionales, a los gobiernos donantes y a las instituciones financieras internacionales para que protejan a los niños y las niñas de los peores efectos de la crisis. Entre las medidas prioritarias figuran las siguientes:

  • Proteger la financiación nacional e internacional destinada a los servicios y suministros de los que dependen los niños y niñas, como la salud, la nutrición, la educación y la protección infantil. 
  • Ampliar y mantener los sistemas de protección social, incluidas las transferencias monetarias que tienen en cuenta a la infancia, garantizando la continuidad del apoyo antes de que se retiren las subvenciones.
  • Facilitar el acceso ininterrumpido de los niños, las niñas y las familias a servicios y suministros esenciales asequibles, por ejemplo, manteniendo niveles mínimos de gasto que se ajusten a la inflación. 
  • Ampliar el margen fiscal para proteger la inversión nacional en servicios esenciales, entre otras medidas, mediante la suspensión del servicio de la deuda o la reestructuración de la deuda en contextos en los que el servicio de la deuda supera el gasto en salud, educación o protección social. 
  • Establecer y aplicar sistemas de preparación centrados en la infancia que permitan prestar apoyo a los niños y niñas de forma rápida y a gran escala cuando se produzcan perturbaciones, en particular mediante la cooperación mundial para mitigar las repercusiones de las perturbaciones actuales y futuras.

“Esta crisis está poniendo en riesgo la vida y el futuro de los niños y las niñas. Si el mundo no actúa con rapidez, la confluencia del conflicto, la inestabilidad económica y el aumento de los costes sumirá a millones de niños y niñas en una pobreza aún más profunda”, afirmó Russell. “Podríamos ver cómo se desvanecen los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo.”

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Notas para los editores:

Debido al conflicto en curso y a las limitaciones de los datos disponibles, el informe señala que solo una parte de los países de Oriente Medio está incluida en los totales mundiales, y que no se presentan estimaciones separadas para la región de Oriente Medio y Norte de África. En cambio, los países de Oriente Medio de los que se dispone de datos se incluyen en sus respectivos agregados continentales.

Nota metodológica: El informe contempla dos escenarios en materia de pobreza: uno desfavorable y otro más grave. El escenario adverso se basa en un criterio conservador, ya que atribuye únicamente al contexto de crisis las desviaciones positivas de la inflación con respecto al escenario de referencia sin conflicto. El escenario más grave contempla un deterioro mucho más acusado de las condiciones macroeconómicas, asociado a un contexto de crisis más prolongado o intenso. 

Conforme a la metodología de la Plataforma sobre Pobreza y Desigualdad del Banco Mundial, la pobreza se evalúa con arreglo a los umbrales de pobreza internacionales correspondientes a los niveles de ingreso bajo e ingreso mediano bajo, esto es, 3,00 y 4,20 dólares por persona al día, respectivamente. Cuando los datos lo permiten, también se utilizan los umbrales de pobreza nacionales, aunque estos solo se emplean en el caso de los países que cuentan con umbrales de pobreza nacionales oficiales o con estimaciones nacionales de pobreza publicadas a partir de las cuales pueda inferirse dicho umbral, a fin de garantizar la coherencia.

Contactos de prensa

Nadia Samie-Jacobs
UNICEF Nueva York
Correo electrónico: [email protected]

Acerca de UNICEF

UNICEF, la agencia de las Naciones Unidas dedicada a la infancia, trabaja en algunos de los lugares más difíciles para defender los derechos de todos los niños y niñas del mundo, especialmente de los más desfavorecidos. En más de 190 países y territorios, hacemos todo lo necesario para ayudar a los niños y las niñas a sobrevivir, prosperar y desarrollar su potencial. 

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