Desarraigados en tránsito

La importancia de un objeto

Por UNICEF
UNICEF/UN0255467/Moreno Gonzalez
UNICEF/UN0255467/Moreno Gonzalez

04 Diciembre 2018
Objetos. Recuerdos. Memorias.

 

De niños, muchos de nosotros éramos dueños de algo preciado, algo que nos pertenecía solo a nosotros. Lo cuidábamos. Lo valorábamos. A su vez, guardábamos recuerdos que todavía hoy llevamos con nosotros.

 

Pero, ¿qué habría pasado si de repente te hubiesen forzado a desplazarte, a huir de una guerra o a escapar de la pobreza? ¿Habrías podido llevarlo contigo? ¿Habrías encontrado uno nuevo por el camino?

 

Bienvenidos a la exposición “Desarraigados en tránsito: la importancia de un objeto”, organizada por UNICEF en conjunto con el Consejo Nacional de Derechos Humanos en Marruecos. Muchas de estas fotografías demuestran que los enseres físicos ayudan a preservar una sensación de pertenencia a lo largo de la travesía de una persona joven. En algunas fotos, los objetos parecen ser testigos del sufrimiento y la desesperación, o un testimonio de fuerza y valor. Hay otras, incluso, en las que los niños no tienen nada salvo la ropa que llevan puesta.

 

Esperamos que esta exposición sirva de recordatorio de que, ya sean migrantes, refugiados, desplazados internos o apátridas, en primer lugar, los niños son #AnteTodoNiños.
 

(Foto superior)

Ecuador, 2018

Harold, de 17 años, viaja desde Caracas, Venezuela, a Lima, Perú, para comenzar una nueva vida. Cuando preparó su equipaje para marcharse, descartó muchas cosas que no le cabían en la bolsa. Pero sí metió un objeto especial: su medalla del instituto. La medalla, espera, representa el primer logro de los muchos que conseguirá en su vida.

Foto: Manuel Moreno Gonzalez

 

UNICEF/UN0179490/Sokol
UNICEF/UN0179490/Sokol

Bangladesh, 2018

Tasmin Akter, refugiada rohingya de 14 años, sostiene su libro favorito de poesía en un proyecto emprendido con la ayuda de UNICEF en el campamento de refugiados de Kutupalong, en el distrito de Cox’s Bazar, Bangladesh. “Cuando tomo decisiones para mí, como elegir un poema bengalí para leer en casa, me siento fuerte”, asegura Tasmin.

Foto: Brian Sokol

 

UNICEF/UNI181501/Zmey
UNICEF/UNI181501/Zmey

Ucraine, 2015

Una niña pequeña posa con su perro de juguete en la estación central de Sloviansk, al este de Ucrania. Se fue a vivir a este vagón de tren con su madre después de que los misiles destruyeran su casa de Uglehorsk, en la provincia de Donetsk.

Foto: Paul Zmey

 

UNICEF/UN0247698/Arcos
UNICEF/UN0247698/Arcos

Ecuador, 2018

Valentina, de 10 años, juega con otros niños venezolanos en una tienda establecida por UNICEF para madres con hijos en Rumichaca, Ecuador, en la frontera con Colombia. Valentina está viajando con su madre a Perú, donde espera encontrarse con su padre y otros familiares que ya terminaron el viaje.

Foto: Santiago Arcos

 

 

UNICEF/UN068523/Oatway
UNICEF/UN068523/Oatway

Uganda, 2017

Agnes sostiene el gorro de lana de su bebé en el asentamiento para refugiados de Bidi Bidi, al noroeste de Uganda. Huyó de Sudán del Sur en mitad del conflicto, pues la guerra y la inestabilidad habían generado una grave crisis alimentaria. El bebé de Agnes contrajo paludismo durante el viaje a Uganda. Desafortunadamente, falleció tan solo unos días antes de llegar al asentamiento.

Foto: James Oatway

 

 

UNICEF/UN0255469/Herwig
UNICEF/UN0255469/Herwig

Jordania, 2018

Hamza, de 14 años, en el campamento para refugiados de Zaatari, sostiene una nota escrita a mano por su profesor de Siria en la que este le dice a Hamza que es una estrella. Hamza está en 8º curso y se ha esforzado mucho por llevar adelante sus estudios, a pesar de la interrupción de su educación. No se olvidó de llevar consigo la nota cuando se fue de Siria. “Para mí es importante guardarla, porque me trae recuerdos de cuando era el mejor estudiante de mi clase”, asegura.

Foto: Christopher Herwig

 

 

UNICEF/UN030148/Rich
UNICEF/UN030148/Rich

Sudán del Sur, 2016

Nyaboth, de seis años, sostiene la estufa de su familia en el emplazamiento de Protección de Civiles de Bentiu, en el Estado Unidad, Sudán del Sur. Nyaboth se lleva la estufa a la escuela cada día para tener un objeto en el que sentarse durante las clases.

Foto: Sebastian Rich

 

 

UNICEF/UNI196290/Georgiev
UNICEF/UNI196290/Georgiev

Ex República Yugoslava de Macedonia, 2015

Un niño carga en hombros sus pertenencias en una bolsa grande de tela mientras camina por las vías del tren que cruzan de la ex República Yugoslava de Macedonia a Serbia. La ciudad de Preöevo, en la frontera sur, sirvió de punto de tránsito a muchos migrantes y refugiados en 2015.

Foto: Tomislav Georgiev

 

UNICEF/UN0217830/Bindra
UNICEF/UN0217830/Bindra

Guatemala, 2018

En un centro de acogida gubernamental de Quetzaltenango, Guatemala, Eliasa, de 15 años, muestra las únicas pertenencias que llevó consigo en su travesía hasta los Estados Unidos: un cinturón, unos cordones y jabón. Cada vez más niños y familias de El Salvador, Honduras y Guatemala emigran hacia el norte por rutas irregulares con la esperanza de establecerse en los Estados Unidos. Algunos huyen de la violencia incesante de las bandas en sus comunidades de origen, mientras que otros tratan de escapar de la pobreza endémica.

Foto: Tanya Bindra

 

 

 UNICEF/UN0120114/Gilbertson VII Photo
UNICEF/UN0120114/Gilbertson VII Photo

Austria, 2017

Sajad Al-Faraji, de 16 años, sentado para que le hagan una foto durante su práctica de tiro con arco en Viena, Austria. Hizo la angustiosa travesía de Iraq a Austria en su silla de ruedas. “La sensación de dar en el blanco es preciosa”, asegura. “Cuando fijo la mirada en la punta de la flecha, no pienso en nada más. Ni en los papeles de asilo, ni en mis piernas. Desaparecen los problemas. En ese momento, estamos solos la diana y yo, y me siento muy feliz, me siento libre”.

Foto: Ashley Gilbertson, VII Photo

 

 

UNICEF/UN0260172/Prinsloo
UNICEF/UN0260172/Prinsloo

Somalia, 2018

La extrema pobreza de Somalia empujó a Ideeya, de 17 años, a dejarlo todo, incluido su bien más preciado, su bebé, para migrar a Yemen en busca de trabajo. No tenía nada más que la ropa que llevaba puesta. Ideeya pasó cuatro días sin agua ni comida esperando un barco y, cuando al fin llegó, tuvo que esquivar intentos de violación y abuso. Finalmente regresó a casa: “Quiero trabajar mucho para asegurarme de que mi hija no acabe como yo”, dice. Ideeya no sabe leer ni escribir. 

Foto: Karel Prinsloo

 

 

UNICEF/UN0255468/Herwig
UNICEF/UN0255468/Herwig

Jordania, 2018

Yahya, de 13 años, se encuentra en el campamento para refugiados de Zaatari, en Jordania, y muestra una foto suya de pasaporte. Se la tomaron para la matrícula de la escuela. Yahya solo llevaba una semana en el primer curso cuando su familia tuvo que huir a Jordania. Tiene la foto bien guardada para poder mirarla y recordar su pasado. “Esta foto forma parte de mi infancia”, asegura. “Sonrío al verme y me alegra tener un recuerdo de cuando era más pequeño y estaba en Siria”.

Foto: Christopher Herwig

 

UNICEF/UNI201668/Georgiev
UNICEF/UNI201668/Georgiev

Ex República Yugoslava de Macedonia, 2015

Una niña está sentada en el suelo jugando con un oso de juguete mientras otras personas hacen cola a su alrededor en el centro de recepción de Vinojug, cerca de la ciudad de Gevgelija, en la ex República Yugoslava de Macedonia. Las horas de espera pueden ser agotadoras para los niños que no tienen la compañía de sus amigos.

Foto: Tomislav Georgiev

 

 

UNICEF/UN065138/Cavalli
UNICEF/UN065138/Cavalli

Italia, 2017

Unos jóvenes migrantes juegan en el Cenro Astante de Palermo, Italia. Con la ayuda de UNICEF, el centro acoge dos importantes asentamientos de jóvenes migrantes no acompañados en la ciudad, y en él se llevan a cabo los procedimientos de solicitud de asilo y registro. Esta es una escena habitual en muchos centros de recepción del mundo: juegos que sirven de distracción del tedio y la desesperación de los largos días de espera, que, a menudo, se convierten en meses e incluso años, y tienen repercusiones duraderas en el futuro de los niños.

Foto: Salvatore Cavalli

 

 

UNICEF/UN0147324/Brown
UNICEF/UN0147324/Brown

Bangladesh, 2017

Mohammed Junaid, de 10 años, dejó su aldea natal, Yangsang, Buthedaung, en Myanmar, durante una violenta ofensiva de las milicias de Myanmar. Perdió la bolsa en la que llevaba su ropa, que se quedó en otra barca. Ahora, en Cox’s Bazar, Bangladesh, sujeta las únicas pertenencias que le quedan: dos copias del Sagrado Corán.

Foto: Patrick Brown

 

 

UNICEF/UN032820/Markisz
UNICEF/UN032820/Markisz

Estados Unidos de América, 2016

Minahil Sarfraz, de 15 años, refugiada activista pakistaní y Joven Embajadora de UNICEF en Irlanda, se encuentra en una exposición en la zona de prensa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en la sede de las Naciones Unidas, y sostiene un letrero en el que se muestra el ODS número 16.

Foto: Susan Markisz

 

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