Después de los desastres: reconstruir la esperanza con las infancias siempre en el centro
Desde Guantánamo y Pilón hasta Artemisa, la recuperación tras los huracanes y sismos refleja la fuerza de las comunidades y el compromiso con la protección de la infancia
En 2024, la geografía cubana fue puesta a prueba por una triple embestida de la naturaleza: el huracán Oscar azotó el oriente, los fuertes sismos sacudieron Granma y el huracán Rafael golpeó el occidente. Miles de familias lo perdieron todo. Pero entre los escombros, el ruido del viento y el temblor de la tierra, hubo algo que no se detuvo: la voluntad de proteger las infancias y adolescencias y de reconstruir la vida con ellas y ellos al centro, buscando no solo restaurar la infraestructura material perdida, sino, sobre todo, reconstruir la confianza, la rutina y la esperanza.
Un año después, la labor de recuperación en los territorios de San Antonio del Sur, Imías, Baracoa, Maisí, Pilón y Artemisa es un testimonio de la resiliencia comunitaria y de un acompañamiento multisectorial, oportuno y coherente.
Esta respuesta coordinada de UNICEF Cuba y sus contrapartes en el país, sustentada en el financiamiento de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas de la Comisión Europea (DG-ECHO), el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) y el Gobierno de Canadá, se articuló a través del Plan de Acción del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, garantizando que los derechos de la niñez fuesen prioridad.
Educación, el derecho a aprender sigue en pie
La continuidad educativa se convirtió en una de las primeras líneas de trabajo. Tras los sismos de noviembre de 2024, que tuvieron como epicentro a Pilón, en Granma, 41 de 75 centros educativos de ese municipio resultaron afectados. La conmoción inicial fue profunda. "Era un domingo común, hasta que sentí movimientos en mi silla. Mi mamá gritó que estaba temblando más fuerte de lo acostumbrado”, recuerda Juan Raúl Benítez, estudiante de la secundaria básica Juan Vitalio Acuña. Con el segundo sismo, confiesa, “pensábamos que el mundo se acabaría”.
La solución inmediata para 1.065 estudiantes llegó a través de la instalación de 30 carpas aportadas por UNICEF. "El sismo tumbó la escuela,” explica Andriely Machado, estudiante de quinto grado de la escuela primaria Amiguitos de la FAR, quien asiste a clases en una de estas aulas temporales. "En las carpas me siento bien, aunque hace calor”, admite. Para la maestra Luisa Torres, la carpa fue la vía para sanar la herida material y emocional: “Gracias a UNICEF por la donación. Aquí nos sentimos bastante bien y los niños están aprendiendo; pero me gustaría volver a mi escuela, cuando esté restaurada”, asegura.
La experiencia también fortaleció la preparación de niñas, niños y docentes ante futuros eventos. “Aprendí que ante otro sismo debemos mantener la calma, alejarnos de postes, árboles y edificaciones”, dice Gabriela Beltrán, de 12 años.
El apoyo de UNICEF no se limitó a Pilón. La respuesta abarcó también a los municipios Bartolomé Masó, Media Luna y Niquero, con la entrega de kits de primera infancia y de recreación, lo que permitió restablecer espacios de aprendizaje, juego y bienestar para niñas y niños. En esta última localidad, la escuela especial “Viet Nam Heroico” fue un ejemplo de preparación y respuesta. Su directora, Katia Hernández Martínez, recuerda que allí estudian 34 niñas y niños en situación de discapacidad intelectual leve y moderada, y que tanto docentes como estudiantes ya venían desarrollando acciones de preparación frente a riesgos.
“Uno de los sismos fue en horario escolar y supieron evacuarse sin problemas, porque sabían qué hacer con rapidez. En sus hogares también reaccionaron correctamente. Luego conversamos con ellos, para que comprendieran que no se puede evitar un sismo, pero sí prepararse para reducir los daños”, explica.
En Pilón, Niquero y Manzanillo 45 instituciones educativas forman parte de un proyecto que contribuye a la resiliencia y reducción de riesgos de desastres con enfoque inclusivo y protagonismo infantil, implementado por el Ministerio de Educación y UNICEF, con el apoyo financiero de ECHO. Esa preparación previa ha fortalecido las capacidades de respuesta ante emergencias y demuestra que el conocimiento y la organización pueden marcar la diferencia cuando una comunidad enfrenta un evento extremo.
En Artemisa, el huracán Rafael causó estragos que todavía son visibles. En la escuela primaria “Orlando Nodarse”, el director Eduardo Orta Pagés, con 31 años en el cargo, cuenta con tristeza: “El ciclón pasó por la noche. Al otro día por la mañana tempranito yo ya estaba en la escuela. Y me dieron ganas de llorar.” Con el apoyo de UNICEF y una brigada de constructores, se lograron rehacer dos aulas con techos nuevos y un acabado constructivo excelente.
“Nos decían insistentes, pero cuando niñas y niños regresaron, todo valió la pena”, cuenta Lisset Escalona, la administradora de esa escuela.
Una situación similar se vivió en la escuela primaria “Julito Díaz”. Allí, los esposos de las maestras y la directora, acompañados de algunos padres, conformaron una brigada especial y en tiempo récord lograron colocar en las aulas los techos aportados por UNICEF.
El apoyo también se extendió a la escuela pedagógica "Rafael Martínez Villena" en Alquízar, donde se entregaron 3.750 m² de mantas impermeabilizantes para proteger el espacio de estudio de 490 futuros docentes.
En Guantánamo, la respuesta tras el huracán Oscar se tradujo en la rehabilitación de 210 escuelas, lo que permitió que más de 11.000 niñas y niños pudieran regresar a clases en menos de un mes. Este apoyo incluyó la entrega de 200 kits escolares, 76 de primera infancia y 87 recreativos, así como 1.000 metros cuadrados de tejas.
Salud que salva y acompaña
La respuesta de UNICEF en salud, tras las emergencias, se centró en rehabilitar y garantizar los servicios esenciales de salud materno-infantil de los territorios afectados, a través de la adquisición de medicamentos y suministros médicos críticos.
En Guantánamo, como parte de las acciones, con el apoyo del gobierno de Canadá, y otros recursos de UNICEF se entregaron 60 kits de medicamentos esenciales y material gastable para los centros de salud, así como suplementos preventivos de hierro para 4.000 mujeres embarazadas.
Gracias a esta ayuda, madres como Darelis Pineda, en Veguita del Sur, Imías, pudieron llegar al parto en buen estado de salud tras recibir tratamiento para una anemia leve.
La infraestructura sanitaria se fortaleció con equipamiento de alta tecnología. UNICEF entregó ventiladores pulmonares, desfibriladores y monitores de signos vitales a los policlínicos Cuarto Congreso, en San Antonio del Sur y Ciro Frías Cabrera, en Imías, así como a los hospitales generales Agostinho Neto, en Guantánamo, y Octavio de la Concepción y de la Pedraja, en Baracoa. Estas mejoras permiten garantizar una atención más segura y de mayor calidad para madres, recién nacidos y pacientes en situación crítica.
En el policlínico Ciro Frías Cabrera, la doctora Yudith Alba Matos, directora municipal de salud, confirma que las nuevas adquisiciones —un monitor de signos vitales, un ventilador pulmonar y un desfibrilador— ya han salvado “una decena de vidas”. El especialista en MGI, Dielber Castro Terrero, destacó la utilidad de estos aparatos, señalando que “en el caso del desfibrilador, por ejemplo, incluso permitiría trasladar a un paciente que requiera de marcapasos”.
En la cabecera provincial, en el Hospital General Docente Dr. Agostinho Neto, varias incubadoras, entregadas por UNICEF, hacen la diferencia en el servicio de neonatología.
En el occidente del país, la resiliencia de los profesionales de la salud también fue puesta a prueba. En el Hospital general docente “Ciro Redondo García” de Artemisa, durante el huracán Rafael, la jefa de Enfermería, Yanelin Betancourt Mora, enfrentó la furia del viento. "La lluvia entraba con fuerza, el agua comenzaba a inundar, pero no podíamos dejar que eso interfiriera. Nos agrupamos, movimos las incubadoras a un cubículo más seguro, y logramos mantener a los bebés estables," relata sobre la noche en que tuvo que asegurar a tres recién nacidos en la sala de neonatología. Su equipo, añade con firmeza, “no dejó de atender a nadie”.
Gracias al apoyo del CERF, UNICEF Cuba contribuyó a fortalecer los servicios de salud de Artemisa con un nuevo ultrasonido, ventiladores, desfibriladores, monitores cardíacos, equipos de antropometría y suplementos nutricionales para mujeres embarazadas y lactantes.
Agua, saneamiento e higiene, la base para la vida
En cada emergencia, el acceso a agua segura marca la diferencia entre la salud y el riesgo. Tras el paso de los huracanes Oscar y Rafael y los sismos en Pilón, UNICEF reforzó su programa de Agua, saneamiento e higiene, instalando sistemas temporales de abastecimiento y tanques de almacenamiento en centros educativos y de salud.
“A los pocos días de los huracanes se trasladaron recursos preposicionados en el país para mejorar el abastecimiento y el almacenamiento de agua y la higiene de las personas, la rehabilitación de las escuelas y dar continuidad a la atención materno infantil”, explica Marielys del Toro, Oficial de Emergencias de UNICEF Cuba.
El huracán Oscar dejó bajo el agua a comunidades enteras de San Antonio del Sur, en Guantánamo. Indira Méndez y Giovanni Noa todavía recuerdan aquella madrugada.
“El agua empezó a entrar por debajo de la puerta. Mientras mi esposo buscaba la llave del portón, mi prima y yo subimos a la cama con los niños. Al final, él rompió la cerca con una pinza y logramos salir.” Su hijo, de siete años, tiene síndrome de Down; su hija, de tres, lloraba sin comprender. “Nos quedamos sin nada. Cuando llegaron los kits de higiene de UNICEF fue lo primero que tuvimos para empezar de nuevo”, reconoce Giovanni.
Los 870 kits de higiene personal contenían artículos esenciales —jabones, detergente, cepillos, cubos y desinfectantes— y fueron clave para evitar enfermedades en los días posteriores a la inundación. Además, se entregaron un centenar de tanques de 1.000 litros para centros educacionales y 4.420 tanquetas de 10 litros para las familias. Vía aérea, con apoyo de ECHO, llegaron 1.500 mosquiteros, tres tanques de agua de 5.000 litros para comunidades y 920 pastillas de cloro.
En Maisí, la maestra Maritza Cuenca resume el impacto con sencillez: “Antes teníamos que caminar lejos para buscar agua; ahora tenemos un tanque de mil litros junto a la escuela y los niños pueden lavarse las manos todos los días”.
El apoyo también fortaleció la infraestructura: la estación de bombeo de Pan de Azúcar, en San Antonio del Sur, garantiza agua de calidad a unas 1.500 personas de esa comunidad y de La Playa, gracias a la instalación de equipos solares, incluido un hipoclorador entregado por UNICEF.
Se espera que pronto entre en funcionamiento una planta desalinizadora que, desde la Secundaria Básica “Máximo Gómez Báez”, abastecerá a ese centro educativo, al círculo infantil “Siete Enanitos” y a la comunidad de Oquendo.
En Artemisa, tras el huracán Rafael, el apoyo fue inmediato. UNICEF adquirió seis generadores eléctricos que restablecieron el servicio de agua potable en las comunidades, incluyendo Playa Cajío, que aún estaba sin electricidad. Además, se entregaron 13 clorificadores para asegurar la calidad del agua en las estaciones de bombeo de la provincia.
Apoyo psicoemocional, el juego y la comunicación como herramientas de resiliencia
Las emergencias dejan huellas que no siempre se ven. Por ello, el apoyo psicoemocional ha sido transversal.
En Pilón, los kits escolares y de recreación trajeron más que lápices y pelotas: devolvieron una rutina. “Cuando jugamos me olvido de los temblores”, dice Gleyler Torres, de once años, mientras patea un balón de fútbol. El profesor de Educación Física, Yayler Rosabal, lo ratifica: “Cuando los niños se divierten, dejan las cosas malas atrás. Gastan energía y socializan”.
Los kits de recreación (con pelotas de baloncesto, voleibol, fútbol, juego de ajedrez, damas), aportados por UNICEF, han sido esenciales para ayudar a los niños a recuperar la confianza y la normalidad, reconoce Yayler.
En Guantánamo, se entregaron 4 kits para la expresión e innovación adolescente a la Brigada de Instructores de Arte José Martí de esa provincia. La secundaria Máximo Gómez Báez se convirtió en un espacio de contención emocional para los adolescentes afectados por el huracán Oscar. Con uno de estos kits, la instructora de arte Arianni Díaz Navarro organizó sesiones para hablar de resiliencia, solidaridad y apoyo mutuo.
“Se crea un ambiente de relajación y juego que fomenta la cooperación y los vínculos entre ellos”, explica Arianni. Durante una dinámica, los estudiantes escriben palabras clave en pequeñas pegatinas: “resiliencia”, “ayuda”, “familia”, “adaptarse”.
“A mí me tocó adivinar ‘adaptarse’ —cuenta Érika Maura, de séptimo grado—. Aprendí que ser resiliente no es dejar de tener miedo, sino aprender a seguir adelante.”
El apoyo también alcanzó a Tristán Gorrín Vázquez, un adolescente de 15 años de Playa Cajío, Artemisa, quien aprendió la lección fundamental de la vida en zonas de riesgo: “lo más importante es conservar la vida”.
Aprendizajes en las respuestas
Un año después de los sismos en Granma y los huracanes Oscar y Rafael, otra emergencia impactó el oriente cubano: el huracán Melissa. Las lecciones aprendidas, la preparación y la experiencia volvieron a ser clave para responder, colocando los derechos de las infancias en el centro.
“Las emergencias seguirán ocurriendo, pero el aprendizaje es que las comunidades están mejor preparadas”, afirmó Sunny Guidotti, Representante Adjunta de UNICEF en Cuba. “Cada escuela rehabilitada, cada niña y niño que vuelve a jugar o cada madre que da a luz segura en medio de la adversidad, nos recuerda por qué trabajamos: porque la infancia no puede esperar”.
Reconstruir la esperanza no ha sido tarea fácil. Ha requerido manos, saberes, alianzas y confianza. Pero en cada territorio —del mar de Pilón al valle de San Antonio del Sur, del llano de Artemisa al extremo oriental de Maisí— hay una certeza que guía el camino: cuando la infancia está en el centro, el futuro también se levanta.
































