Orlando Nodarse, encuentro de generaciones
La escuela primaria más grande de Artemisa se recupera tras el huracán Rafael con los aportes de CERF, el apoyo de UNICEF y la fuerza de la comunidad
La escuela Orlando Nodarse es la primaria más grande del municipio Artemisa. “En espacio y en matrícula” afirma su director orgulloso. Su voz enérgica y su expresión lozana encubren de forma asombrosa sus 75 años. Eduardo Orta Pagés se jubiló a los 65 y se recontrató para seguir llevando a su escuela a los mejores resultados docentes y educativos. El director ama su profesión, no concibe la vida sin levantarse bien tempranito para llegar a las aulas y comprobar que todo está en orden para la entrada de los niños.
En 31 años que lleva de director de la Orlando Nodarse, han pasado dos ciclones: el Charley en 2004 y el Rafael en 2024. “El ciclón pasó por la noche. Al otro día por la mañana tempranito yo ya estaba en la escuela. Y me dieron ganas de llorar.” A más de medio año del paso del huracán Rafael por Artemisa, el director hace el cuento y se le ponen los ojos tristes.
Eduardo logró convocar a los trabajadores y a las familias, también se sumaron los compañeros de Educación Municipal y en menos de una semana ya habían organizado el espacio para recomenzar el curso. El ciclón le llevó el techo a ocho aulas. Consiguieron reparar, por esfuerzo propio entre padres y maestros, los techos de tres de ellas usando los canalones no dañados. De esa forma lograron terminar el curso, afectando a solo cuatro grupos con una sola sesión.
Con el apoyo de UNICEF y una brigada de constructores de la ECOI, lograron rehacer dos aulas con techos nuevos y un acabado constructivo excelente. Además de los techos se han reparado las puertas y se han sustituido ventanas. Aún quedan tres aulas que esperan por parte de los materiales para ser terminadas.
Detrás del trabajo de las aulas nuevas está la mano firme y la mirada tierna de la administradora de la escuela. Lisset Escalona Cruz lleva un año en ese cargo y le tocó el ciclón.
Una prueba de fuego para ella que tuvo que lidiar con el desastre y luego con el trabajo y la organización que demanda la recuperación paulatina. Es ella quien dialoga con los constructores, quien les exige un mayor cuidado en el trabajo. Aunque, en broma, la han tildado de “insistente” y de “molestadora”, ella está orgullosa del rigor y del resultado del trabajo. Anda con un manojo de llaves recorriendo toda la escuela con el porte de una administradora de primer nivel.
Con el aporte del Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF), UNICEF continúa contribuyendo a la recuperación de la Orlando Nodarse y de otras escuelas afectadas por el huracán Rafael en la provincia de Artemisa.
Entre las mayores afectaciones de Rafael estuvo dejar a la escuela sin su cerca perimetral. Esa es una gran preocupación para el director y los maestros, pues la población atraviesa la escuela para cortar camino hacia sitios colindantes como el centro deportivo. Por otro lado, los niños quedan expuestos a la Avenida 26 de Julio que queda frente a la escuela. La protección que les proporcionaba la cerca tanto a los estudiantes como a los recursos materiales ya no está. Volver a cercar la escuela es un gran anhelo para padres y maestros y una preocupación constante para su director.
“Los techos son muy importantes, las cercas son primordiales, porque en septiembre recibimos 107 alumnos de prescolar y el tráfico por la avenida es muy peligroso.”
En este nuevo curso la matrícula es superior a los 700 estudiantes, incluyendo cuatro grupos de prescolar. Como de costumbre, el director hace su recorrido aula por aula, cada día y sigue acumulando experiencia a sus 54 años en el sector de Educación.
Entre las cosas más feas que le han pasado al director están los ciclones. Y entre las más bonitas está poder recibir como estudiantes en la escuela a los nietos de antiguos alumnos suyos. Ojalá la fuerza lo acompañe para dirigir unos cuantos años más y que no pasen más ciclones.
El 1ro de septiembre, fecha que marcó el inicio del nuevo curso escolar, fue un día lleno de emociones para los que continuaron la primaria, para los pequeños que comenzaron una nueva etapa y también para los padres y abuelos que, en esas mismas aulas, aprendieron a leer y a escribir.