Infancia y resiliencia en Artemisa: educación, arte y derechos tras la emergencia
Niñas y niños de Artemisa celebraron el Día Mundial del Medio Ambiente y el Día Internacional de la Infancia con canciones, juegos y talleres sobre el valor del agua, la protección ante desastres naturales y sus derechos
En la escuela primaria Abraham Lincoln, en Artemisa, el aula se convirtió en un espacio para soñar y aprender. Niñas y niños celebraron el Día Mundial del Medio Ambiente y el Día Internacional de la Infancia con canciones, juegos y talleres sobre el valor del agua, la protección ante desastres naturales y sus derechos. Fue una jornada donde la cultura y la educación se entrelazaron para fortalecer la resiliencia comunitaria tras el paso del huracán Rafael, con apoyo del Ministerio de Educación, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, la revista Zunzún y UNICEF Cuba.
La infancia toma la palabra
La actividad comenzó con talleres donde los derechos de niñas y niños y el cuidado del agua se abordaron desde la creatividad. Cuentos, adivinanzas, dibujos, historietas. No hubo pizarras ni exámenes: el aprendizaje llegó desde la experiencia.
Emilenis de la Caridad, de cuarto grado, recordó que hablaron “sobre la lluvia, el agua, que es muy importante para la vida; ya que sirve para bañarnos, cocinar, limpiar. También que es importante proteger nuestras casas y la escuela cuando sepamos que va a pasar un ciclón. Además, conversamos sobre los derechos de los niños que son jugar, estudiar, tener familia, casas, vivir en lugares tranquilos”.
Hayali Julia López Torres, de sexto grado, se detuvo en un detalle mínimo que reveló una gran verdad: “Es importante cerrar los grifos, porque una gotica puede hacer muchas gotas. Y si ahora tenemos agua, puede ser que en otra ocasión no la tengamos”.
La música como refugio
En medio de la jornada, llegó la sorpresa más esperada: la cantautora Lidis Lamorú. Su llegada transformó la escuela en una fiesta. Temas como La naturaleza y Con la puntica de los pies arrancaron sonrisas, palmas y voces.
Lidis, vestida con una bata cubana con los colores de la enseña nacional expresión de su compromiso, su identidad y la importancia del trabajo con las tradiciones, definió su papel como una extensión natural de su compromiso:
“Creo en los derechos de las niñas y los niños. Creo en el arte, que es capaz de edificar almas, creo en la promoción de las artes en sus diferentes dimensiones. Y creo también en ese compromiso que tiene UNICEF de llegar a cada territorio, a cada institución educacional para ser parte de ese trabajo que se realiza por el cumplimiento de los derechos de las niñas y los niños.”
“Fue un concierto muy lindo en esta escuela, donde pude interactuar con niñas y niños que quizás no tengan la posibilidad de llegar a un teatro mucho más grande; pero nosotros como artistas, como profesores, como promotores del agua, de la salud, de todo lo que emana del ser humano en esa cotidianidad que es el entorno, tenemos que llegar. Porque se tiene que educar sobre la base de tu propia cultura. Entonces, con la guitarra estoy aquí, con mi bata cubana que me hizo mi mamá, porque eso identifica a mi país. Estoy contenta con el recibimiento y despedida que me ofrecieron”, aseveró Lidis.
Con más de 30 años de carrera dedicada a las infancias, Lidis no solo ofreció un concierto: regaló memoria afectiva, conexión cultural y pertenencia. Recordó que “trabajar para niñas y niños es, como decía José Martí, elevar el nivel. Porque los niños son los mejores maestros, son los que saben querer. Y cuando ríen los niños, se abren los ojos”, concluyó.
Parte esencial de la jornada fue la presentación de la edición especial de la revista Zunzún, dedicada al nuevo Código de Niñez, Adolescencias y Juventudes. Su directora, Oday Enríquez Cabrera, reconoce que, para ella, había sido un regalo “ver la reacción de niños y niñas ante esta revista que vuelve a su formato impreso gracias al apoyo de UNICEF y con un tema tan vital como son los derechos de la infancia”.
Sunni Guidotti, Representante adjunta de UNICEF en Cuba destacó que, luego del huracán Rafael, UNICEF ha apoyado a las autoridades cubanas en sus esfuerzos de recuperación.
“Para Artemisa se han destinado insumos básicos como tanques de agua para instituciones educativas y de salud, techos y material escolar, así como kits de higiene para las familias. De ese modo contribuimos a asegurar el derecho a la educación, la salud, al agua y a un medio ambiente saludable.”
“Más allá de infraestructura o de insumos, nosotros trabajamos a través del arte, de la cultura y de la comunicación. Es por esto por lo que llegamos a la escuela Abraham Lincoln, de conjunto con las autoridades locales, con artistas, comunicadores y representantes del Ministerio de Educación, para hablar no solo del tema medio ambiente y el agua; también sobre la preparación de la temporada ciclónica 2025."
"Hacemos el llamado de incluir a niños y niñas en las acciones preparatorias de esta temporada, porque tienen mucho para contribuir a la sociedad. Tenemos que darle la voz y el espacio para hacerlo”, reconoció.
Gracias al respaldo del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF), UNICEF continua movilizando recursos para fortalecer el sector educativo en las zonas más impactadas por el huracán Rafael.
Una comunidad que se levanta con sus niñas y niños
La directora de la escuela, Aracelis Mena, no ocultó el orgullo de haber sido escogida para esta celebración:
“Nuestra escuela es pequeña en matrícula, pero grande en gratitud. Ensayamos las canciones para dar la bienvenida a Lidis, y fue hermoso ver cómo los niños se las llevaban para sus casas. Con el arte se aprende más y mejor”.
Ese día, en la escuela Abraham Lincoln, no solo se celebraron dos efemérides. Se celebró la capacidad de una comunidad de recomponerse desde sus cimientos. Se celebró la infancia que participa, crea, propone, canta. Se celebró la certeza de que las emergencias no se enfrentan solo con techos y agua, sino también con cultura, derechos y educación.