Helen y el diario que escucha: reconstruir desde la palabra en Río Cauto
Escuchar a las adolescencias para fortalecer la resiliencia después del huracán Melissa
Cuando el huracán Melissa obligó a evacuar, Helen Aguilera Riquelme, de 13 años, salió de su casa, en Río Cauto, en Granma, junto a su familia y vecinos rumbo al politécnico del municipio. Compartieron techo, historias y miedos con personas que apenas conocía “de vista”. De aquel tránsito forzado —recuerda— también nacieron amistades. En medio de la incertidumbre, la comunidad encontró maneras de sostenerse.
Meses después, en un territorio aún marcado por las inundaciones, Helen, quien estudia el octavo grado en la secundaria básica José Martí, volvió a sentarse a hablar. Esta vez, en un espacio pensado para escuchar a las y los adolescentes, reconocer emociones y ofrecer herramientas para cuidarse. Al cierre de la jornada recibió un cuaderno distinto: el Diario adolescente de la campaña Decide tu juego. “Es un muy buen amigo”, dice sin dudar.
Un diario para pensarse, decidir y cuidarse
El Diario adolescente no es una libreta convencional. Concebido como un cuaderno interactivo, combina escritura, dibujo, juegos y ejercicios de reflexión que invitan a mirarse por dentro y a tomar decisiones informadas. Está organizado por meses, cada uno identificado con una letra y una palabra clave —como encuentro, familia o metas— que orientan retos y preguntas para el día a día.
“Ahí puede tener todos tus datos personales, tus sueños, tus metas, lo que va logrando mes por mes”, cuenta Helen. El diario propone pequeños desafíos, momentos para detenerse a pensar, mensajes motivacionales y espacios para registrar emociones sin miedo a ser juzgada. “No es el típico diario de ‘hoy me levanté y me lavé los dientes’. Tiene cuentos, historias, frases, canciones… todo lo que necesita un adolescente”, resume.
Entre sus principales ventajas está que no impone: acompaña. Ofrece un espacio íntimo y seguro para expresarse, fortalece la autoestima y ayuda a identificar proyectos de vida, al tiempo que acerca información útil sobre salud integral adolescente. Al ser visual, colorido y dinámico, invita a volver a sus páginas una y otra vez. Para Helen, las poesías y canciones son un refugio; las historias, un espejo; los mensajes mensuales, una guía concreta. “Enero, por ejemplo, dice ‘E de encuentro’. Eso te hace pensar”, explica.
Cuando escuchar cambia las respuestas
La entrega del diario formó parte de una jornada de apoyo psicoemocional y participación adolescente en Río Cauto que puso en el centro temas sobre los que se suele hablar poco. Mientras las adolescentes intercambiaban sobre gestión menstrual e higiene personal; los adolescentes conversaban sobre bienestar emocional. Todos en un ambiente de confianza.
“La profe se sentó junto a nosotras y nos habló claro. Cada niña pudo decir lo que pensaba”, cuenta Dayana. Aprender juntas, desde el juego, hizo la diferencia: “Nunca había hecho el juego de la ruta. Fue muy entretenido”.
Estas acciones no se limitaron a transmitir información. A partir de la escucha activa, el diálogo y el acompañamiento cercano —en coordinación con la Sociedad Cubana de Psicología, ProSalud, Educación, Cultura, la Cruz Roja y la Federación de Mujeres Cubanas—, se crearon espacios seguros donde las y los adolescentes pudieron expresar dudas, emociones y sugerencias sobre la gestión menstrual y su bienestar psicológico, tras una situación de emergencia como la que han vivido allí. Este espacio de orientación sensible a su realidad, les aportó herramientas prácticas para el autocuidado, el fortalecimiento de la confianza y la capacidad de apoyarse entre pares, como oportunidad para fortalecer su resiliencia.
La respuesta a la recuperación en Río Cauto, tras el huracán Melissa, ha contado con el acompañamiento de UNICEF y el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y del Departamento de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO).
Lo que se aprende, se comparte
Helen llevó la experiencia a casa. “Mi mamá me preguntó de qué se había tratado el encuentro. Cuando le expliqué, estaba muy contenta por todo lo que aprendimos”, dice. Hablar de menstruación sin vergüenzas, saber cómo ayudar a otra niña si lo necesita, entender la importancia de la higiene: conocimientos que circulan, se conversan y se multiplican en la familia y la comunidad.
El grupo de varones pasó del debate a la acción. Como practicar deportes, y en especial, jugar futbol es de las actividades que más disfrutan y que mejor les hace sentir, terminaron el taller con un partido en las áreas deportivas de la escuela. Solo que esta vez, la meta no era únicamente marcar goles, también incluir, compartir y apoyarse.
Uno de los estudiantes no podía ser parte de los equipos en el terreno por una condición física, y a él le propusieron tomar fotos para documentar el choque y ante cada jugada a celebrar, se acercaban a él para hacerlo parte del logro. La alegría contagia y se siente bien cuando se vive en colectivo. Reconstruir —aprendieron— no es solo levantar paredes: es cuidar vínculos, emociones y derechos.
Mirar al futuro sin dejar de escuchar
Cuando Helen piensa en Melissa, le viene a la mente una pregunta que ronda en su barrio: “Dicen que esto puede volver a suceder con más intensidad”. El recuerdo del huracán Flora -que golpeó fuertemente a Cuba, en septiembre de 1963-, contado por sus vecinos, pesa. Pero también pesa la certeza de que contar con información clara, ser escuchadas y recibir acompañamiento oportuno fortalece a las comunidades para prepararse mejor.
Helen lo resume a su manera, sencilla y contundente: le gustaría que el diario se contara “en imágenes, en juegos, como una historia”. En Río Cauto, esa historia ya empezó a escribirse. Con lápiz propio, con escucha atenta y con la convicción de que, incluso después de una tormenta, la palabra puede abrir caminos.