Educar en el riesgo de minas y otros artefactos explosivos ayuda a salvar vidas
Ante el aumento de víctimas niñas, niños y adolescentes, UNICEF recuerda la importancia de poner fin al uso de estos artefactos, proteger a la niñez en todas las circunstancias y educar en el riesgo para evitar nuevos accidentes.
Día Internacional de la Sensibilización sobre las Minas Antipersonal 2025
Existen muchas diferencias entre cómo transcurre la infancia en las ciudades y en las zonas rurales, una de ellas es en el trayecto hacia la escuela. El camino hacia el colegio, para muchos, es un momento de juego y socialización, de encontrarse con amigos y compartir experiencias. En zonas rurales afectadas por el conflicto armado y la presencia de minas, este recorrido puede convertirse en un riesgo permanente. Pisar el lugar equivocado, un desviarse o recoger un objeto llamativo puede ocasionar un accidente con consecuencias graves para toda la vida.
Aunque para que esta realidad cambie es indispensable que los grupos armados dejen de utilizar minas antipersonal y artefactos explosivos y que se avance en la descontaminación en los territorios afectados, el panorama actual hace necesario que las comunidades, incluyendo la educativa y la niñez, sean conscientes de los riesgos y tengan herramientas para adquirir comportamientos seguros que prevengan accidentes y mitiguen su impacto.
Esta es una de las principales razones que inspiró a Alejandro, un docente y trabajador social, a llevar la educación en el riesgo de minas y otros artefactos explosivos a veredas del Catatumbo, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado en Colombia. En sus palabras, tres años realizando acciones de promoción de comportamientos seguros le han permitido confirmar que “la educación en el riesgo de minas salva vidas, pero no desde un punto de vista simbólico, sino literal: puede evitar la muerte de una persona y así ayudar a que construya su proyecto de vida”.
Luego de más de seis décadas de conflicto armado, Colombia sigue siendo uno de los países más afectados por minas antipersonal, con más de 12.500 víctimas de artefactos explosivos desde 1990. La mayoría son civiles y una de cada cuatro era un niño, niña y adolescente al momento del accidente. En los últimos años, la intensificación del conflicto ha aumentado el uso de estos artefactos y las amenazas contra personal y organizaciones de desminado han obligado a suspender la descontaminación en departamentos como Caquetá, Meta y Huila a (UNMAS, 2024), incrementando el riesgo.
Esto ha tenido un impacto desproporcionado en la infancia. Solo en el último año, los casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de artefactos explosivos aumentaron un 187%, pasando de 8 en 2023 a 23 en 2024. Más de la mitad pertenecen a comunidades indígenas y afrodescendientes.
La presencia de minas y otros artefactos explosivos en caminos, ríos y cultivos transforma espacios esenciales para la vida y el desarrollo de la niñez en zonas de peligro, restringiendo su movilidad y el acceso a derechos fundamentales. El temor ante los accidentes muchas veces obliga a sus familias a desplazarse o confinarse, impide que vayan al colegio o que reciban atención médica y ayuda humanitaria cuando la necesitan.
Sufrir un accidente con minas, en cualquier etapa de la vida, puede generar consecuencias graves y permanentes, pero cuando ocurre durante la infancia, las secuelas físicas, emocionales y sociales se intensifican, pues al estar en un momento de desarrollo físico, emocional y de identidad, los procesos de recuperación son más complejos.
Explicar a un niño o niña que si pierde el balón, la mejor decisión es no ir por él o que debe ir al baño antes de salir de su casa para no tener que desviarse del único camino seguro hacia la escuela, no es una labor fácil. Para brindar herramientas que permitan lograrlo de manera efectiva, UNICEF y sus socios, fortalecen a docentes y formadores, llegando a instituciones educativas con el objetivo de salvar vidas y dejar capacidades instaladas en los territorios para tener escuelas seguras para niñas, niños y adolescentes.
“Siempre buscamos ejemplos reales que les permitan entender la gravedad: ¿qué pasa con la vida de una persona que pisa una mina? No es lo mismo trabajar con todos los miembros del cuerpo que sin alguno. También hablamos de lo que sienten los familiares ante una pérdida”
Como Alejandro, más de 160 docentes han llevado las estrategias de prevención de accidentes con minas antipersonal, municiones sin explosionar y trampas explosivas a comunidades educativas, promoviendo comportamientos seguros con más de 24.000 niñas y niños y 15.000 adultos, que hoy cuentan con mejores herramientas para transitar sus caminos evitando riesgos.
Una de sus mayores satisfacciones es saber que, en 2023, 400 estudiantes formados en prevención de minas en el Catatumbo no sufrieron accidentes o incidentes. “Fue un trabajo valioso. Cada vez que terminábamos en un taller, sentíamos la necesidad de seguirlo haciendo. La participación de los niños y los padres de familia era muy valiosa. Sabíamos que contábamos con su apoyo y que no era un caso ajeno a la realidad que estaban viviendo”.
La efectividad de esta estrategia ha permitido que se incluyan acciones de educación en el riesgo de artefactos explosivos en los instrumentos de planeación escolar, como es el caso del Centro Educativo San Gil, uno de los más grandes de Sardinata, donde enseñaba Alejandro: “se utiliza transversalmente en el currículo, en materias como matemáticas, para realizar mediciones de áreas, por ejemplo, explicando que hay que tener cuidado por dónde se mide, si ya ha pasado gente por ahí. Ha sido un cambio de toda la comunidad educativa”.
“Hoy estamos formando a estudiantes de sexto y octavo grado en zonas urbanas. Ellos se convierten en replicadores que comunican esta información a sus familias y a otros estudiantes”.
En palabras de Alejandro, la necesidad principal es que se haga desminado humanitario en todas las veredas donde hay artefactos explosivos. Sin embargo, su invitación es a que más comunidades educativas, organizaciones y gobiernos locales vean en la educación en el riesgo de artefactos explosivos una posibilidad real de evitar muertes y accidentes, y se comprometan con llevarla a más lugares: “Alguno de nosotros pudo haber vivido esa realidad, pero la vida nos puso en otra posición y es importante que podamos transmitir el mensaje de que es posible salvar vidas desde nuestros comportamientos cada día”.
En el Día de la Sensibilización sobre las Minas Antipersonal, UNICEF hace un llamado a poner fin al uso de artefactos explosivos en todos los territorios de Colombia y reitera que, mientras esta amenaza exista, seguirá trabajando por la protección de los niños, niñas y adolescentes que viven en zonas de riesgo, a partir de la atención integral de las víctimas y la prevención de nuevos accidentes. Así mismo, resalta la labor y el compromiso de las instituciones, docentes y comunidades que han visto en la Educación en el Riesgo de Minas una herramienta fundamental para salvar vidas y crear entornos seguros para la infancia y la adolescencia.








