189.000 niños, niñas y adolescentes mejoraron sus condiciones de vida en 2025:
La respuesta humanitaria de UNICEF Colombia
Durante el año que pasó, el recrudecimiento del conflicto armado, la pobreza y diferentes situaciones de emergencia pusieron en riesgo la supervivencia y bienestar de la infancia.
En Colombia, distintas crisis humanitarias golpean con especial fuerza a la niñez. Tras un 2025 y el inicio de un 2026 marcado por el recrudecimiento del conflicto armado, los desastres climáticos y la migración, 3.7 millones de niños y niñas necesitan ayuda urgente para poder sortear sus necesidades más apremiantes.
Los derechos de la niñez no solo están en riesgo por los conflictos o los desastres. Para 2023, las cifras también indicaban que cerca de la mitad de la niñez en Colombia (48.2%) vive en hogares en pobreza monetaria, y durante 2025, más de 7 millones de niños, niñas y adolescentes (casi la mitad de toda la infancia colombiana) todavía viven en condiciones de pobreza, con cerca de 3 millones de ellos viviendo en pobreza extrema (DANE, 2025).
Así mismo, más de 900.000 niños, niñas y adolescentes permanecen fuera del sistema educativo (SINEB, 2023), lo que reduce sus posibilidades de completar estudios y acceder a oportunidades laborales, ampliando brechas que ya eran persistentes.
La respuesta humanitaria, la presencia en los territorios y el fortalecimiento institucional se vuelven determinantes para garantizar los derechos de la niñez. Durante 2025, el trabajo conjunto de UNICEF con comunidades y autoridades permitió atender emergencias generadas por el conflicto armado (como las registradas en Catatumbo (Norte de Santander) y Cauca ), y emergencias climáticas (como las ocurridas en Chocó, La Guajira y Arauca, entre otras) y avanzar en soluciones sostenidas para la infancia en 106 municipios de 14 departamentos, alcanzando a más de 276.680 personas, de las cuales 189.162 fueron niños, niñas y adolescentes.
“En Colombia y el mundo, 2025 fue un año donde los derechos de la infancia estuvieron en amenaza constante. Las alianzas fueron más importantes que nunca; pese a los recortes en la financiación, pudimos trabajar en la acción humanitaria de corto y largo plazo que impactó directamente la supervivencia y el bienestar de la niñez. Es evidente que el compromiso por cada niña, niño y adolescente solo se puede cumplir desde la colectividad de los esfuerzos”.
Los resultados alcanzados no serían posibles sin el liderazgo y propuestas de las mismas comunidades y el apoyo de aliados, donantes, embajadas y la sociedad civil.
Supervivencia, protección contra la violencia, entornos limpios y aptitudes para el futuro. Logros de la acción humanitaria de UNICEF para la niñez, en números
Cada niño, niña y adolescente sobrevive y prospera: salud, nutrición y bienestar
19.700 niños, adolescentes y mujeres tuvieron acceso a servicios de salud esenciales, tales como el esquema de vacunación.
11.332 exámenes nutricionales fueron aplicados a niños y niñas en zonas rurales de difícil acceso para identificar, prevenir y tratar casos de desnutrición y riesgo de desnutrición.
56 hospitales y centros de salud recibieron apoyos para el mantenimiento de vacunas y otros equipos para el diagnóstico de la desnutrición de niños y niñas.
112 agentes y líderes comunitarios en zonas alejadas fueron capacitados para identificar signos de desnutrición y otras alertas de salud en niños y niñas durante la emergencia en el Catatumbo. Así mismo, se brindó capacitación en este tema para otros 661 profesionales y técnicos en salud.
Cada niño, niña y adolescente aprende y adquiere aptitudes para el futuro: educación inclusiva y de calidad
25.510 niñas y niños entre los 0 y 5 años accedieron a oportunidades de aprendizaje formal, algunos de ellos en contextos de emergencias. Para apoyar esta labor, 437 docentes tuvieron formación en promoción del desarrollo infantil.
5.545 niños, niñas y adolescentes en situaciones de emergencia continuaron estudiando bajo modelos de educación formal y no formal gracias a que UNICEF apoyó la aplicación de la política nacional de educación en situaciones de emergencia.
13.292 niñas y niños lograron continuar estudiando durante la emergencia en el Catatumbo. 3.500 de ellos accedieron a aprendizajes fundamentales. 300 docentes recibieron apoyo y acompañamientos.
2.290 niños y niñas entre 3 y 5 años fueron matriculados gracias al acompañamiento de UNICEF.
60.000 niños, niñas y adolescentes, accedieron a materiales de aprendizaje en alfabetización inicial con la herramienta de inteligencia artificial de UNICEF Colombia, ‘La Profe Azul’.
Cada niño y niña está protegido contra la violencia y la explotación: protección y proyectos pacíficos de vida
8.255 niños, niñas y cuidadores recibieron atención psicosocial y de salud, así como atención para asegurar que sean escuchados en contextos de emergencia. Así mismo, gracias a los modelos de prestación de servicios basados en la comunidad y a la coordinación sectorial, se logró el fortalecimiento de entornos y rutas de protección.
13.790 personas recibieron formación sobre los riesgos de artefactos explosivos en zonas afectadas por la presencia de este tipo de objetos.
1.533 mujeres y niños tuvieron acceso a servicios de prevención y respuesta a la violencia de género.
13.683 personas —incluidos 10.794 niños y niñas— accedieron a apoyo psicosocial y salud mental en contextos de territorios con acceso humanitario restringido.
34.045 personas —incluidos 24.827 niñas y niños— aprendieron sobre la prevención de accidentes con artefactos explosivos en escuelas afectadas por el conflicto.
62 niños, niñas y adolescentes en riesgo de reclutamiento o desvinculados de grupos armados recibieron acompañamiento, al igual que 167 víctimas de minas antipersonal y otros artefactos explosivos, entre ellas 39 niñas, niños y adolescentes.
Cada niño y niña vive en un entorno seguro y limpio: agua, saneamiento, higiene y protección contra el cambio climático
95.474 personas, en 27 municipios del país, incluyendo 52.903 niños, niñas y adolescentes, accedieron a agua limpia, baños y opciones sanitarias, así como implementos de aseo y talleres sobre prácticas clave de higiene que salvan vidas en contextos de emergencia y/o vulnerabilidad. El 18% de las personas pertenecen a población étnica, incluyendo personas de pueblos indígenas y afrodescendientes.
34.206 niños y niñas accedieron a insumos esenciales de higiene en los departamentos de Nariño, La Guajira, Antioquia, Chocó, Norte de Santander y Arauca, contribuyendo así a la prevención de enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y cutáneas, así como a la protección de su dignidad.
15.038 personas en 16 municipios, incluyendo 9.856 niños y niñas, en entornos como un establecimiento educativo, dos hospitales y un asentamiento humano informal, accedieron a servicios de saneamiento adecuados, mediante la provisión de instalaciones mejoradas, reduciendo la cantidad de niños y niñas que defecaban al aire libre.
5.712 personas, incluyendo 1.670 niñas y 1.416 niños, accedieron a servicios de agua para consumo humano en municipios afectados por emergencias en departamentos de Norte de Santander, Chocó y La Guajira.
Así vivieron los niños y niñas la acción de UNICEF en 2025
"En los libros hay muchas historias importantes o cuentos interesantes que me gusta leer para aprender más".
“Me sueño un país en donde todos los niños vivamos en paz, donde no haya conflictos armados, donde los niños no sientan miedo sino tranquilidad”.
"Lo más importante de tener agua es que sea tratada y nos beneficie a nuestra salud y bienestar".
Resultados financieros
Para llegar a cada hogar, escuela y comunidad y que ningún niño, niña o adolescente se quede atrás, es crucial el apoyo de cada persona, empresa y organización, tanto donantes públicos como privados.
Gracias al apoyo del sector privado, UNICEF Colombia recibió $30.3 millones de dólares, 5 menos que en 2024, lo que implicó retos logísticos y reajustes financieros para continuar consolidando cada una de las acciones para la niñez en Colombia. Para 2026, se espera contar con el apoyo de los diferentes donantes y aliados para lograr los objetivos propuestos en pro de las comunidades, familias y organizaciones.
Aún queda mucho por hacer por la infancia colombiana
Sin importar dónde se encuentren, de dónde vengan o a dónde vayan, los niños, niñas y adolescentes deben crecer y desarrollarse en entornos donde se les proteja de las diferentes formas de violencia. Entornos saludables donde accedan a agua limpia, saneamiento básico, nutrición y servicios de salud. Comunidades que faciliten su acceso a educación de calidad e inclusiva, y apoyo para completar sus trayectorias de vida y tener oportunidades equitativas en la adultez.
La cooperación internacional sigue siendo crucial para la coordinación de la respuesta humanitaria oportuna para llegar a la infancia más vulnerable en los territorios, sobre todo, en un mundo que sigue poniendo bajo ataque sus derechos.
El contexto nacional nos invita a seguir pensando en alianzas, programas y acciones de respuesta en emergencia oportunas y coordinadas por los niños, niñas y adolescentes. Los retos sociopolíticos deberán transmutar en oportunidades para continuar elevando las voces de cada uno de ellos, de modo que las políticas del futuro tengan enfoque de niñez y pretendan su bienestar en diferentes instancias: escuelas, comunidades y hogares.
Para cada infancia, oportunidades, bienestar y protección.