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El desarrollo del bebé: desde el nacimiento hasta los 3 meses

Los primeros meses son de gran aprendizaje para la familia, que comenzará a conocer al bebé, entender las señales y a establecer rutinas.

UNICEF Uruguay
Bebé recostado en manta rosada
UNICEF/UN0694334/Khan
07 Junio 2023​

Cuando nace un hijo, todo cambia. Por primera vez sentimos que amamos a alguien más que a nada ni a nadie, que los roles familiares serán otros, que ese hijo o hija depende totalmente de nosotros. También podemos sentir miedos, preocupaciones, inseguridades. Al mismo tiempo, debemos cuidar, alimentar y comenzar a entender a esa nueva persona que llegó a nuestra vida para darla vuelta por completo.

Cada etapa presentará nuevos desafíos. En sus primeros días, la familia tiene mucho por aprender. Empezarán a conocerlo, a entender si tiene hambre, si hay que cambiarlo o simplemente si quiere escucharlos. Aprenderán a calmarlo de la forma en la que entiendan que su bebé prefiere.

Frente a todas estas novedades, el entorno familiar debe organizarse. Por eso las rutinas son uno de los pilares fundamentales. Establecer horarios sobre las actividades cotidianas como el baño, la alimentación, intentar cambiarlo en horarios similares. Eso puede significar que la familia deba cambiar sus propias rutinas para priorizar las del nuevo integrante.

Es importante tener en cuenta que cada bebé es diferente y cuanta más atención se preste a sus señales, mejor se responderá y se colaborará con su desarrollo emocional.

Esto no significa responder todo el tiempo a sus demandas. De hecho, es recomendable por momentos hacerlo esperar para que aprenda a tolerar mejor la frustración a futuro.

Al principio el bebé ve a una distancia aproximada de 30 centímetros  y prefiere ver rostros de personas que objetos. Empieza a reconocer la voz de la madre, del padre y de sus cuidadores, y a emitir algunos sonidos. También empezará a reconocer sonidos de su casa a los que irá respondiendo, primero con cambios corporales y, luego de los tres meses, girando la cabeza.

Lo primero que se llevará a la boca son sus manos. Sus juegos preferidos durante los primeros meses serán la cara o el cuerpo de sus padres y cuidadores. Luego empezará a jugar con su propio cuerpo.

Madre y bebé se miran, mientras él está recortado sobree la cama.
UNICEF/Uruguay/2019/pazos

Algunos consejos para acompañarlos los primeros meses

  • La mirada y los gestos los estimula y contiene.
  • Al levantarlo es necesario que le sostengan la cabeza con una mano.
  • La mejor forma de moverlo de un lado a otro es en brazos para que se sienta más cómodo y seguro.
  • Aprovechar el momento de cambiarle los pañales para dejarlo desnudo y que se mueva con libertad.

  • Colocarlos en  diferentes posiciones cuando están despiertos los ayudará a ejercitarse.

  • Aunque parece que al bebé le «gusta pararse» no es bueno forzar dicha posición.

  • Mostrarle de a un objeto por vez y evitar sonidos fuertes.
  • Tampoco debe exponerse a cualquier tipo de pantalla, como la televisión, el celular o las tablets. Aunque parezca que se entretiene, no está preparado aún y es un estímulo excesivo para su cerebro.

Con frencuencia, las madres pueden sentirse abrumadas en las primeras semanas y con cambios en el estado de ánimo. Si se siente muy triste, tiene problemas para dormir o poco apetito,  es recomendable consultar con un profesional.

Se acercan los tres meses

Con el correr de las semanas, el comportamiento del bebé comienza a ajustarse al ritmo de su entorno. Duerme más de noche que de día, se alimenta cada tres o cuatro horas y está mucho más conectado con el mundo que lo rodea. Mira todo con más atención, puede incluso dejar de comer si algo le resulta muy interesante y empieza a emitir los primeros sonidos claramente interactivos. Ya registra la presencia de quienes lo rodean, se quiere comunicar, descubrió que emite sonidos a los que pronto les dará significado. Dedica su sonrisa a quien quiere.

No se quedará dormido apenas come pero sí le vendrá bien una siesta post teta. Lo ideal es ponerlo en la cuna antes de que se duerma, relajado y satisfecho. Se le puede cantar o estar cerca para que aprenda a reconocer que su cuna es un estímulo para dormir. A veces un  objeto acompañante puede ayudar a encontrar calma para la hora de dormir: chupete, una sabanita favorita o un peluche que le guste.

Los rituales y las rutinas son vitales porque ayudan a regular, a calibrar el reloj biológico del bebé, a entender el significado de las señales.

Alimentación y sueño

La leche materna es el único alimento que el bebé necesita hasta los 6 meses. Al principio tiene que tomar a demanda, cada vez que lo pida y por el tiempo que lo necesite. Debe mamar al menos 8 veces al día. La frecuencia puede ser irregular, pero no se debe dejar pasar más de 4 horas. 

Si bien la lactancia es una práctica natural, también requiere de un aprendizaje, tanto de la madre como del bebé. Ambos se irán conociendo y adaptando uno al otro, y esto puede llevar un tiempo. El apoyo familiar es fundamental. En tanto,  es conveniente que duerma solo en su cuna y con la luz apagada. De esa forma se evitan sofocamientos y caídas.

Los estímulos, la alimentación y los cuidados

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UNICEF/Uruguay/2016