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¿Qué es el sharenting?

7 consejos de expertos para proteger la privacidad de tus hijos e hijas en la era digital.

Imágenes de niños y niñas con los rostros cubiertos por emojis
AdobeStock/336913734

Criar a nuestros hijos e hijas en la era digital puede ser una tarea compleja. Los niños y las niñas crecen muy rápido, pero el desarrollo de las redes sociales, los teléfonos inteligentes y otras tecnologías parece avanzar a un ritmo aún más acelerado. No siempre resulta sencillo saber cómo utilizar la tecnología de forma segura, incluso cuando actuamos con la mejor intención.

Muchos padres, madres y cuidadores comparten fotos de sus niños, niñas y adolescentes porque quieren que sus familiares y amigos sean partícipes de los momentos más felices de sus vidas. Sin embargo, es esencial conocer los riesgos que implica esa práctica que en inglés recibe el nombre de sharenting, un término que hace referencia a la publicación de contenidos sobre nuestros hijos en internet.

1. ¿Qué significa sharenting?

Es lo que hacen los padres y madres cuando hablan de sus hijos o hijas a través de Internet, fuera del círculo familiar. Puede consistir, por ejemplo, en subir una foto a las redes sociales, publicar una entrada de blog sobre el niño o la niña, o enviar un video a través de una aplicación de mensajería como WhatsApp.

2. ¿Qué deben saber los padres, madres y cuidadores cuando se plantean compartir información sobre un niño o niña en línea?

Antes de compartir contenidos sobre sus hijos e hijas, es necesario tener en cuenta dos cuestiones importantes.

La primera se refiere a los daños materiales reales que los niños y niñas podrían sufrir debido a la información compartida en línea por su papá o mamá. Por ejemplo, algunas personas adultas podrían tratar de interactuar con ellos o querer hacerles daño o manipularlos por los contenidos que han visto en internet. En algunos países también existen comerciantes de datos que crean expedientes digitales sobre nuestros hijos a partir de los datos que publicamos, y que quizás utilicen esa información compartida para establecer predicciones sobre lo que harán, o sobre posibles futuros problemas de salud de nuestros hijos.

Las imágenes falsas también deben preocuparnos, ya que existe el peligro de que las fotos de nuestros hijos se reutilicen de una forma ilícita o malintencionada que pueda perjudicarles, así como la posibilidad de que alguien cree un meme que llegue a ser viral y muestre una imagen negativa de nuestro hijo o hija. Parece que, afortunadamente, estas circunstancias por ahora no suelen darse, pero no sabemos lo que nos depara el futuro ni cómo evolucionará la situación con los avances de tecnologías como la inteligencia artificial.

En segundo lugar, cuando compartimos información sobre nuestros hijos en línea sin implicarlos en esa decisión, desaprovechamos una excelente oportunidad para enseñarles con un ejemplo la noción de consentimiento y mostrarles que la privacidad nos parece importante.

Cuando nuestros hijos e hijas lleguen a la edad de utilizar por sí mismos las redes sociales, querremos que respeten nuestra intimidad y que no publiquen imágenes nuestras que no deseemos compartir. También esperaremos que cuiden su privacidad, respeten la vida privada de sus amigos y compañeros y que no publiquen fotos de otros niños, niñas o adultos sin su consentimiento.

3. ¿Qué opinan los niños y niñas sobre este tipo de información compartida?

A todos nos gusta disfrutar de autonomía, sea cual sea nuestra edad. Del mismo modo, todos nos preocupamos por nuestra propia imagen, tanto si tenemos cuatro o cinco años y queremos llevar un vestido rosa y no morado, como si tenemos 12 o 13 años y queremos (o tal vez no) que nos vean de la mano de nuestra abuela. Estas anécdotas que pueden no ser relevantes para los adultos son cosas realmente importantes para nuestros hijos e hijas.

Niños y niñas sienten las emociones con mucha intensidad, por lo que debemos consultarles y dejarles espacio para que puedan expresarlas. En los casos de niños pequeños, que no siempre pueden darnos su consentimiento informado para que publiquemos información sobre ellos, es necesario que nos pongamos en su lugar y consideremos cuál podría ser su opinión.

Además, cuando estemos con nuestros hijos es recomendable dejar a un lado los dispositivos digitales para estar realmente presentes, y no distrayéndonos con nuestro muro en las redes sociales. 

4. ¿Cómo puedes proteger la privacidad de tus hijos en el mundo digital?

Puedes evitar compartir demasiada información personal sobre tus hijos e hijas, como historias o fotos embarazosas, aunque te parezcan divertidas. Es importante tratar de considerar el punto de vista del niño o niña. Tampoco deberías compartir fotos de tus hijos e hijas donde no lleven ropa porque, por desgracia, hay personas malintencionadas que podrían utilizar esas imágenes con fines nocivos.

Puedes hablar con tus hijos sobre lo que publican y sobre los criterios que siguen para decidir si es o no conveniente compartir determinada información. Cuando resolvemos un problema de matemáticas, no queremos que la calculadora nos ofrezca la respuesta, sino que preferimos mostrar nuestro esfuerzo. 

Esta es una magnífica oportunidad para mostrar a tus hijos e hijas el esfuerzo y proceso de reflexión sobre la información que compartimos.

Sin embargo, es importante señalar que padres y madres no pueden llevar a cabo esta labor en solitario. Gran parte de la protección debe proceder de las políticas públicas y de los diseños de las plataformas digitales, que tienen la responsabilidad de crear espacios más seguros para las familias. Es injusto esperar que padres y madres entiendan cómo funcionan todas las plataformas y la tecnología, sobre todo teniendo en cuenta lo rápido que evolucionan.

5. ¿Cómo puedes pedir a otras personas que no publiquen fotos de sus hijos?

Es importante mantener conversaciones sinceras con nuestros parientes y amigos sobre nuestras preferencias en materia de publicaciones, pero hay que tener presente que compartir información sobre los niños y niñas en las redes sociales es una práctica relativamente nueva, y que no todo el mundo ha dedicado la misma atención al tema. Entabla esas conversaciones partiendo de la base de que cuanto más clara sea la comunicación, más probabilidades habrá de que se respeten tus deseos en relación con las vidas de tus hijos.

En las escuelas y otras organizaciones, puedes preguntar si existe una política para la publicación de contenidos en las redes sociales. Si aún no se ha establecido ninguna, los padres y madres pueden ofrecer su ayuda para elaborarla, puesto que es posible que otras familias de la organización o escuela también quieran controlar el flujo de información e imágenes sobre sus hijos.

6. ¿Cómo pueden padres, madres o cuidadores compartir de forma segura fotos y videos de sus niños y niñas?

Compartir información nunca será totalmente seguro. Siempre será una cuestión de equilibrio entre los riesgos y lo que las familias, padres, madres y cuidadores perciban como beneficios.

En las familias que deciden publicar información sobre sus hijos en línea, es fundamental reflexionar sobre el público con el que van a compartir esa información (cuál es la configuración de privacidad en sus perfiles de las redes sociales, cuánto conocen a las personas que han añadido como amigos o seguidores, etc.), el volumen de información compartida (por ejemplo, las ubicaciones u otros elementos identificables como el logotipo de la escuela) y si la información podría o no ser embarazosa o perjudicial para sus hijos en este momento o en el futuro.

A veces nos convencemos de que nuestros hijos son parte de nuestra identidad, pero en realidad son personas independientes con sus propios sentimientos. Una cosa es compartir información personal, pero otra muy diferente es publicar información sobre las personas que viven con nosotros.

7. ¿Qué puedes hacer si ya has publicado mucha información sobre tu hijo o hija y ahora has cambiado de opinión?

¡Respirá hondo! La mayoría de padres y madres que comparten demasiada información en línea no lo hacen con malas intenciones. Cuando sobreexponen a sus hijos en internet, a menudo no son conscientes de la importancia de la huella digital del niño o niña.

Cuando padres y madres se replantean cuánta información ha compartido y de qué manera, un excelente primer paso es mirar lo que ya ha publicado en el pasado y, quizás, eliminar todo lo posible. [Algunas plataformas permiten el envío de solicitudes para la eliminación de imágenes cuando estas no pueden borrarse directamente].

Cuando ya tienen alrededor de nueve o diez años, papá y mamá también pueden incluir a los niños y niñas para que participen en la revisión de los muros de las redes sociales, evaluar en conjunto qué publicar y qué no, y borrar publicaciones que ya no consideren pertinentes. Lo ideal es repetir el proceso a menudo y, cada pocos meses, observar lo que se ha publicado y plantearnos eliminar información antigua.

Niños y niñas valoran que los incluyamos en nuestra forma de gestionar la información compartida. No es sencillo. Nuestros hijos son la primera generación que ha crecido con una presencia en línea. Nosotros somos la primera generación de padres, madres y cuidadores que crían a sus hijos en la era de las redes sociales, y esa es una tarea difícil.