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Aprender a lavarse los dientes: salud bucal en la primera infancia

Invertir tiempo en el cuidado del bebé es una inversión a futuro y una mejora en la calidad de vida

UNICEF Uruguay
Mamá ayudando a su hija a lavarse los dientes
UNICEF/UN0732233/
24 Mayo 2024​

¿Hay que lavarle las encías al bebé antes de que salgan los primeros dientes? 

¿Hay mamaderas o chupetes que dañan la boca?

Conocé las respuestas a estas y otras dudas frecuentes:

 

 

La leche de la madre protege. A diferencia de lo que se suele creer, limpiar las encías del bebé después de amamantar no es necesario; al contrario, la mezcla entre los restos de leche que quedan y su saliva protegen la boca. 

 

Higiene cuando toma complemento. Si el bebé toma preparados para lactantes, es recomendable que a partir de los tres meses se le realice una higiene muy ligera; se debe colocar una gasa sobre el dedo humedecido del adulto y pasarlo con mucha suavidad por las encías, teniendo en cuenta que son muy delicadas. 

 

Lavado de los primeros dientes. Alrededor de los seis meses comienzan a salir los primeros dientes y es momento de empezar a lavarlos. Se deben lavar con un cepillo adecuado al tamaño de la boca y con pasta de dientes con flúor. La cantidad de pasta es similar a la de medio grano de arroz duro. 

 

¿Qué pasta de dientes deben usar los niños? La pasta de dientes que se utiliza es la de 1000 a 500 partes por millón de fluoruro, que se identifica en la caja donde se vende. No son recomendables las pastas de dientes para niños.  

Cuando el bebé nace, tiene la mandíbula (maxilar inferior) para atrás. El amamantamiento genera que el bebé ponga en juego 40 músculos para realizar el acto de succión y deglución. Por lo que, al prenderse a la teta, el bebé está colaborando en que el maxilar tenga la posición correcta.

A los 6 meses aproximadamente saldrá el primer diente y será el momento de empezar con los alimentos sólidos.

En el caso de las mamaderas, lo mejor es buscar que sean anatómicas, de tetinas cortas, con consistencia firme y agujeritos pequeños para que el bebé realice fuerza. En el caso del chupete, siempre es preferible, a que se instale el hábito de, por ejemplo, chuparse el dedo. Por eso es mejor ofrecerle al bebé un chupete anatómico a que recurra a lo que primero tiene al alcance: sus dedos.