¿Por qué el juego ayuda a desarrollar la inteligencia en la infancia?
El juego es una actividad muy importante de la infancia con la que niños y niños podrán aprender, revivir situaciones y expresar sentimientos
El juego es fundamental en la vida de niños y niñas por ser el medio principal por el que se expresan. Jugar divierte y es parte de los momentos de ocio. Pero es mucho más que eso: el juego desarrolla los sentidos, la motricidad y hasta las emociones. Es, nada más ni nada menos, que una de las principales maneras de procesar momentos difíciles, miedos y angustias que pueden ocupar parte de la vida de hijos e hijas.
Por todo esto, el juego es crucial para el desarrollo de niños y niños. Es parte de su aprendizaje y las familias no deben subestimar su valor. Por el contrario, los adultos tienen que fomentarlo de diferentes maneras: jugando en familia, eligiendo juegos adecuados y otorgándoles la libertad para que lo desarrollen de la manera que quieran.
Seis verdades sobre el juego
Con el juego afloran sentimientos. Cuando juegan, niños y niñas manifiestan alegrías, miedos, angustias y hasta su agresividad.
Con el juego se aprende. Al jugar a imitar otros roles, como los de los adultos, se ensayan distintos comportamientos. Es una manera de representar situaciones de la vida real.
Con el juego se pueden revivir situaciones agradables y reparar otras difíciles. Niños y niñas modifican los papeles que adquieren en el juego según lo que deseen o necesiten. Para eso, elaboran situaciones que les resultaron traumáticas o muy gratificantes.
Con el juego se conoce. El juego ayuda al niño a conocerse a sí mismo y a conocer a su entorno, sus pares y las reglas de la convivencia.
Con el juego se desarrollan habilidades. Jugar permite liberar energías y explorar para aprender habilidades, al tiempo que ayuda a desarrollar la inteligencia. Además, es una manera de mejorar la motricidad, la atención, la percepción, la coordinación perceptivo-motriz, la creatividad y el razonamiento.
Con el juego se disfruta. El juego permite usar la imaginación y elegir hacer algo que niños y niñas disfrutan. Los adultos deben enseñar a aprovechar el tiempo libre en diferentes situaciones: en familia, en la escuela con amigos, en espacios abiertos o cerrados, entre semana y los fines de semana.
Jugar libremente implica poder usar la imaginación sin reglas y sin un objetivo particular, más allá de la propia satisfacción.