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El duelo: cómo apoyar a niños y niñas a atravesarlo

Algunas claves para ayudar a los más pequeños a sobrellevar el dolor por la pérdida de un ser querido

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UNICEF Uruguay
07 Abril 2025​

La muerte de un ser querido duele a niños y adultos. Pero en el caso de lo más pequeños puede ser confusa y perturbadora, especialmente si se trata de la primera vez que enfrentan una pérdida de ese tipo. ¿Cómo las personas adultas podemos apoyarlos a atrasar esta etapa?  ¿Qué esperar en el período de duelo?

¿Qué son la pérdida y el duelo? 

La pérdida suele estar asociada con algo que podría volver en algún momento, mientras que el duelo es algo más permanente, definitivo. El duelo no se asocia únicamente con la muerte: puede haber un duelo por un divorcio, por ejemplo.  

¿Cómo niños y niñas viven el duelo? 

La reacción de un niño ante la muerte de un ser querido varía según la edad y experiencias de vida previas. Además, es importante recordar que todos los niños y niñas son diferentes y, por ende, lo pueden vivir de distintas maneras.  

A grandes rasgos, los menores de 5 años suelen no entender que la muerte es permanente y pueden preguntar si la persona que murió va a volver. También pueden experimentar otros comportamientos, como mojar la cama o no querer separarse de sus cuidadores. Estos comportamientos regresivos son muy comunes y generalmente desaparecen después de un tiempo. 

Niños y niñas de entre 6 y 11 años comienzan a comprender que la muerte es para siempre y pueden preocuparse por la muerte de otros familiares y seres queridos. Quizás eso lleve a que hagan más preguntas para entender qué sucedió. También pueden mostrar su dolor a través de la ira o enojo, y experimentar dolores o molestias físicas. 

Acercándose a la adolescencia, alrededor de los 12 años, comprenden que la muerte es irreversible y que nos va a suceder a todos, incluidos a ellos mismos. A menudo están interesados ​​en comprender por qué pasan las cosas. Sus reacciones variarán y pueden incluir apatía, ira, tristeza extrema y falta de concentración. 

¿Cómo contarle a un niño o niña que un ser querido ha muerto?

Lo más importante es no ocultar la verdad ni retrasarla. Es natural querer protegerlos, pero lo mejor siempre es la honestidad. Contarles lo que sucedió también aumentará la confianza en las personas adultas y los ayudará a afrontar mejor la pérdida.  

Lo ideal es buscar un lugar seguro y tranquilo para hablar sobre el tema y tener previamente planificado qué es lo que se le va a decir. Si son pequeños y tienen un objeto o juguete que quiera tener consigo, dejarlos que lo tenga. Hablar lentamente y hacer pausas frecuentes para darles tiempo a que comprendan, que hagan preguntas si las tienen y para que, como personas adultas, también se tengamos el tiempo de ir procesando lo que vamos diciendo y qué sentimientos eso genera. Es mejor dar poca información al principio e ir agregando más detalles dependiendo de las preguntas que hagan. Y sobre todo ser empáticos. 

¿Está bien llorar o lamentarse delante de niños y niñas?

Está bien y es natural demostrar tristeza cuando nosotros también estamos tristes. Lo que sí debemos cuidar es que esas reacciones no generen alarma en los más pequeños. Si se llora, manifestarles que es natural y que no hay nada de malo en eso. Es importante demostrarle que, a pesar de estar tristes, las personas adultas estarán disponibles para acompañarlo y contenerlo. 

¿Cómo ayudar a afrontar el duelo? 

El duelo es la forma de aceptar la pérdida de un ser querido. Es importante que niños y niñas participen de cualquier forma que consideren apropiada y con la que se sientan cómodos.  

Los funerales y velatorios son parte importante del proceso de duelo y una forma de decir adiós a la persona querida. Si se trata de decidir si un niño debiese asistir al funeral, lo importante es que no debe ser obligado a hacerlo, pero si manifiesta que quiere ir, entonces se lo debe acompañar, apoyar y sostener afectivamente. 

Otra manera de ayudar es buscar un tipo de conmemoración para celebrar y demostrar lo importante que fue esa persona para quienes tanto la quisieron. Es posible que a los niños les guste hacer un dibujo, leer un poema o algo que hayan escrito sobre esa persona o cantar una canción que compartieran con la persona querida que ya no está. Recordar es parte del proceso de duelo, compartir recuerdos o mencionar el nombre de la persona que murió es una forma de mostrarle al niño que no está prohibido hablar de esa persona y recordarla.  

Todas las familias tendrán diferentes creencias espirituales o prácticas culturales. Si se es miembro de una fe en particular, puede ser útil acudir a líderes espirituales para buscar apoyo.  

Proteger la salud mental de niños y niñas después de la muerte de un ser querido

Los bebés y niños pequeños continúan sintiéndose seguros y amados a través del contacto físico cariñoso, cantándoles, abrazándolos y meciéndolos.

Intentar mantener un patrón regular durante el día con tiempo para actividades como limpiar, hacer las tareas escolares, hacer ejercicio y jugar.

Si muestran un comportamiento desafiante o regresivo, intentar comprender que es su forma de mostrar lo que no pueden verbalizar.

Asegurarse de que los demás niños y niñas que forman parte de la vida de quien sufrió la pérdida estén informados a través de sus maestros o familia sobre lo sucedido.

Los adultos de la familia también están en duelo. Puede ser difícil apoyar a los más pequeños mientras se lidia con los propios sentimientos, por lo que es muy importante tomarse el tiempo para uno y cuidarse.