Llaman a la puerta

“Hijas e hijos de un país hermano están llamando a la puerta. No se la cerremos”.

Ana de Mendoza
12 Septiembre 2019

Ana de Mendoza
Representante de UNICEF en Perú

Los 30 años de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) y la migración venezolana nos recuerdan que somos una región de migrantes, que los derechos de la niñez no tienen fronteras y que en toda circunstancia deben respetarse el interés superior del niño y el principio de la unidad familiar.

Los avances de Perú en los campos de salud, educación y protección hablan de un país comprometido con el cumplimiento de la CDN. Sin embargo, la agenda nacional de la niñez y adolescencia mantiene un sinnúmero de pendientes, a los que se han sumado las diversas vulnerabilidades que enfrentan niñas, niños y adolescentes venezolanos que residen o esperan ingresar a territorio peruano.

Perú está respondiendo a estos nuevos desafíos. Que los niños y niñas menores de cinco años y las madres gestantes puedan inscribirse al Seguro Integral de Salud y que más de 38 mil chicos y chicas venezolanos asistan a la escuela, así lo demuestran. Sin embargo, atender las necesidades y derechos de las poblaciones migrantes es complejo para todo país, más aun cuando la migración es masiva y es la única opción que tienen las familias para ofrecerle bienestar y futuro a sus hijos, y el país receptor se encuentra por primera vez en esta situación.

Desde UNICEF valoramos la vigilancia que en estos contextos ejercen instituciones como la Defensoría del Pueblo que recientemente instó al Estado peruano a aplicar las medidas excepcionales que urgen para garantizar a la niñez migrante su derecho a vivir en familia.

En las últimas semanas alrededor de 60 familias venezolanas llegan diariamente al Centro Binacional de Atención en Frontera de Tumbes con la intención de ingresar a Perú. 40 de ellas no lo logran porque “los niños tienen derecho a pasar, pero los padres no”, “la embarazada puede ingresar, pero su pareja no”, argumentos que impiden su ingreso, los colocan entre la espada y la pared y vulneran el derecho a la no separación y la reunificación familiar de las y los menores de edad.

Confiamos en que, considerando el interés superior del niño, Perú aplique debidamente estas excepciones y garantice a la niñez y adolescencia migrantes el principio de unidad familiar. Hijas e hijos de un país hermano están llamando a la puerta. No se la cerremos.

Artículo publicado en el diario La República el 12-09-2019