El impacto de la corrupción en los niños y las niñas

Una colaboración desde la voz adolescente

Por: Valeria Ventura
23 Septiembre 2020

La corrupción es un fenómeno tan antiguo en la historia de la humanidad como la propia civilización, ha estado presente en nuestras sociedades, con diferente intensidad y diversos matices, a lo largo de prácticamente toda la historia.

Según la Real Academia Española, la corrupción es la acción y efecto de corromper o corromperse. También incluye la utilización de las funciones y medios de organizaciones (públicas o privadas) en provecho económico o de otra índole, de sus gestores. (s.f, párr 1).

Así, la corrupción se ha convertido en una de las principales amenazas de la democracia y de la gobernabilidad, debido a que se vulneran los principios del buen gobierno, y porque no se cumple con los preceptos éticos presentes en la sociedad. Esto ha sido resaltado por la Defensoría del Pueblo en su Informe Defensoría, ética pública y prevención de la corrupción, en el cual señala que la corrupción afecta los principios del buen gobierno.

Al incidir en la democracia y la gobernabilidad de los países, la corrupción atenta y vulnera los derechos humanos de miles de personas, pero de manera particular afecta los derechos humanos de los niños y las niñas.

Uno de los derechos de las niñas y niños que es afectado gravemente por la corrupción, de diversas formas, es el derecho a la protección especial, que se basa en su desarrollo para que puedan crecer física, mental y socialmente sanos y libres:

Grafico sobre el derecho a la protección
Elaborado por Valeria Ventura

Actualmente los niños y niñas tienen fácil acceso a los medios de comunicación, así como a la información cotidiana acerca de las noticias de su país y del mundo en general; con lo cual, pueden tomar conocimiento de una serie de actos de corrupción cometidos por funcionarios públicos, muchos de los cuales no son sancionados ejemplarmente o quedan impunes. En ese sentido, los niños y niñas podrían interpretar que ser una persona corrupta no trae consecuencias, dejando un mensaje muy negativo no solo para la niñez sino para la sociedad en conjunto. 

Aquello impacta en la vida libre y el desarrollo sano de los niños y niñas, su formación moral y cívica como ciudadanas y ciudadanos; sencillamente porque la aceptación o no de la corrupción es algo aprendido en la niñez.

Se debe tener presente que aún sin tener conciencia precisa de la dimensión de la corrupción, las niñas y niños en general vinculan la corrupción con cosas negativas, que los afecta o perjudica y a sus familias.

Por todo ello, se debe hacer todos los esfuerzos posibles para luchar contra la corrupción, ya que vulnera o afecta el derecho de los niños y niñas a la protección especial, con mayor razón si se tiene en cuenta que la corrupción causa atraso en el desarrollo de un país y daña las sociedades.

Con la información que niñas y niños reciben cotidianamente (en sus casas, escuelas, comunidades religiosas, medios de comunicación informativos, etc.) son capaces de percibir su realidad, asimilarla y después llevar a cabo sus propios actos; que vendrían a ser únicamente una repetición de paradigmas aprendidos, que serán difíciles de romper solo con ayuda adulta. Por ello, los niños y niñas requieren una protección especial, en la que deben intervenir sus padres, madres, maestros, y todos los que los rodean.

En igual sentido, los niños y niñas se ven afectados por la corrupción debido a que el robo o mal uso de los recursos públicos, impiden destinarlos para que accedan a una educación de calidad; afectando la educación impartida en colegios públicos como privados.

Los sistemas de educación en el mundo entero están marcados por esta terrible problemática; especialmente en los países en desarrollo.

De qué serviría obtener apoyo económico para mejorar la educación en los países pobres si los fondos no llegan a su destino. El problema en esta situación se agrava, si se considera que el desvío de fondos de los donantes destinados a programas de ayuda a las escuelas, incide en la formación de mentes jóvenes, lo cual constituye un factor fundamental en el desarrollo de los países.

En el caso peruano, se han identificado los siguientes problemas generados por la corrupción en el sector educación:

Se ha advertido que el grado insuficiente e inadecuado de la distribución y la ejecución de recursos públicos constituye un grave problema en el sector Educación, que se registra en la escasa inversión pública en aulas y mobiliarios escolar, especialmente en las zonas rurales o urbano marginales, así como en la limitada inversión en equipamiento y material educativo adecuado para los distintos niveles de educación y realidades geográficas. Asimismo, se ha advertido serios vicios en la contratación y el desplazamiento de personal (Defensoría del Pueblo 2006).

Sobre todo en épocas electorales, se ha detectado que la discreción para decidir sobre la selección o desplazamiento de una gran cantidad de docentes, sobre todo en las regiones, abre la posibilidad que se puedan negociar el apoyo político a cambio de puestos o de decisión sobre puestos. (Defensoría del Pueblo 2007)

PROÉTICA ha identificado que un problema importante es el manejo irregular de las plazas del personal docente. (Defensoría del Pueblo 2007).

El Centro de Atención a la Comunidad Educativa (CACE)[1], evidencia los siguientes problemas: (i) faltas administrativas por parte del profesorado, entre las cuales destaca el abuso de autoridad, (ii) hechos que involucran procesos irregulares en matrículas y en otros procedimientos administrativos, destacando entre estos los casos de cobros indebidos; (iii) problemas de gestión institucional relacionadas con incumplimientos del período escolar y problemas de vacantes para las matrículas; (iv) denuncias referidas a atentados en contra de la libertad sexual (acoso y violación) y delitos contra la fe pública (falsificación de documentos o información falsa). (Defensoría del Pueblo 2007)

Como se ha evidenciado, la corrupción es un mal que daña a la sociedad, a sus instituciones y a sus miembros; afecta los derechos de las personas en general, pero en particular afecta a los derechos de los niños y las niñas. Por todo ello, es necesario tomar acciones para erradicar la corrupción. No basta con tener leyes anticorrupción, se necesita una política de cero tolerancia a la corrupción y voluntad de todos los poderes del Estado para aplicarla. Asimismo, la corrupción puede prevenirse, pero es necesario tener más información, conocerla y explicarla.

Adicionalmente, se necesita que las autoridades y los padres y madres de familia, retomen el camino de la educación centrada en valores como la honestidad, la solidaridad, el respeto, la verdad, la justicia, la benevolencia, etc., para generar una cultura anticorrupción, preparando a los niños y niñas de hoy, ya que son ellos los únicos que pueden transformar nuestra sociedad; siempre y cuando se les eduque no sólo con la palabra sino con el ejemplo. Asimismo, las escuelas son agentes de cambio, espacios en los que se puede explicar la corrupción, cómo afecta a nuestras sociedades, y qué podemos hacer para combatirla.

 

Valeria Ventura. Es una adolescente de 15 años y cursa el 4to de secundaria.

 

 


[1] Servicio disponible con el fin de dar soporte a las incidencias, consultas o problemas acerca de cualquier tipo de información sobre la Consejería de Educación.