La imagen corporal en la adolescencia
Cómo ayudar a tus hijos a afrontar los cambios físicos durante la adolescencia
La relación con nuestro propio cuerpo puede ser compleja en cualquier momento de la vida, pero resulta especialmente difícil para los y las adolescentes y jóvenes que aún se están desarrollando. Por eso, hemos hablado con la Dra. Lisa Damour, psicóloga, escritora y madre, sobre cómo ayudar a nuestros hijos a afrontar los sentimientos que les generan los cambios que observan en su cuerpo.
¿Qué es la imagen corporal?
Dra. Damour: La noción de “imagen corporal” hace referencia a la forma en que nos vemos y sentimos en relación con nuestro cuerpo, y a cómo creemos que nos ven los demás. Nuestra imagen corporal, que empieza a formarse desde la infancia, se va desarrollando a medida que vamos creciendo y se ve influenciada por las personas de nuestro entorno y por lo que vemos. En el caso de los y las adolescentes, lo que sienten con respecto a la forma de su cuerpo, su tamaño o su aspecto físico puede tener un enorme impacto en su confianza y en su autoestima. Aunque es totalmente natural tener sentimientos encontrados sobre el propio cuerpo durante la adolescencia, algunos jóvenes pueden sufrir por una imagen corporal negativa.
En el caso de los y las adolescentes, lo que sienten con respecto a la forma de su cuerpo, su tamaño o su aspecto físico puede tener un enorme impacto en su confianza y en su autoestima.
¿Qué es una imagen corporal negativa?
Dra. Damour: Cuando a un o una adolescente le sobrevienen pensamientos negativos sobre su aspecto físico, se considera que su imagen corporal es poco saludable o negativa. En esos casos, los y las adolescentes pueden llegar a ser muy críticos con lo que ven en el espejo, hasta el punto de socavar completamente su percepción de sí mismos. Por desgracia, una imagen corporal negativa puede afectar a la forma en que un o una adolescente se cuida. Además, aunque se trata de un problema tradicionalmente observado sobre todo en las niñas, cada vez hay más niños varones que se obsesionan con desarrollar su musculatura o que hacen lo imposible para perder grasa corporal. Si a tu hijo o hija adolescente parece disgustarle profundamente su cuerpo y eso influye incluso en su día a día, quizás sea una señal de que está sufriendo a causa de una imagen corporal negativa.
Los problemas relacionados con la imagen corporal no solo tienen que ver con el peso: también surgen cuando los sentimientos de un o una joven con respecto a su apariencia física provocan que se cuestione su valía en general. Por ejemplo, los y las jóvenes suelen comparar su aspecto físico con el de las personas que ven en las redes sociales o incluso con las imágenes que publican sus amistades. Aunque no nos gusten demasiado, esas comparaciones son una parte natural del crecimiento. Sin embargo, debemos preocuparnos cuando determinan que un o una joven sienta que su valía como persona depende de su aspecto. También debemos preocuparnos cuando un o una joven se desvive por ocultar su cuerpo porque le da vergüenza su apariencia. Por ejemplo, si la incomodidad que un o una adolescente siente por sus marcas de nacimiento, cicatrices de operaciones o acné conlleva que ni siquiera desee salir de casa, sin lugar a dudas hay motivos para preocuparse.
No es deseable que los y las jóvenes pasen demasiado tiempo pendientes del “envase” cuando lo que realmente importa es el “contenido”.
¿Cuáles son las consecuencias de una imagen corporal negativa?
Dra. Damour: Tener una imagen corporal negativa puede generar muchos problemas en la gente joven. En primer lugar, simplemente pueden sentirse mal consigo mismos, y siempre o casi siempre por su aspecto físico. Otro de los problemas que puede provocar una imagen corporal negativa es la exagerada cantidad de tiempo que el o la joven puede llegar a dedicar a preocuparse por su apariencia o a tratar de modificarla. Aunque es maravilloso estar en forma y hacer ejercicio, y puede ser divertido probarse distintas combinaciones de ropa y experimentar con el maquillaje, no es deseable que los y las jóvenes pasen demasiado tiempo pendientes del “envase” cuando lo que realmente importa es el “contenido”.
Y, por supuesto, la imagen corporal es una cuestión que debe preocuparnos si una persona joven deja de cuidarse adecuadamente y eso afecta a su forma de comer, de hacer ejercicio o de tratar su cuerpo.
¿Qué puede causar una imagen corporal negativa?
Dra. Damour: Los problemas relacionados con la imagen corporal pueden aparecer en cualquier momento, pero son más comunes durante la pubertad, ya que es un periodo en el que el cuerpo segrega hormonas que nos hacen ser más conscientes de nuestra apariencia y de los cuerpos de los demás. Es una etapa en la que podemos dar estirones repentinos, unas veces antes y otras veces después que las personas que nos rodean. Aunque todo el mundo experimenta estos cambios, pueden provocar angustia o la sensación de perder el control.
Las redes sociales desempeñan un papel muy importante en la forma en que los y las jóvenes y adolescentes de hoy construyen su imagen corporal, ya que viven en un mundo donde las plataformas de redes sociales basadas en imágenes pueden inundar sus muros con fotos y vídeos de cuerpos extremadamente en forma o ultradelgados. Ver cientos de imágenes de ese tipo puede cambiar su manera de entender cómo “se supone” que deben ser los cuerpos e impedirles apreciar su propia apariencia, única y natural.
Existen otros factores que pueden influir en la juventud y contribuir a una imagen corporal negativa, como prestar atención a medios de comunicación que presentan casi exclusivamente cuerpos sumamente en forma o delgados. Y, por supuesto, no debemos perder de vista la denominada “cultura de la dieta” y la frecuencia con la que los y las jóvenes se ven expuestos a anuncios que promocionan productos para perder peso o que ofrecen dietas con la promesa añadida de ayudar a la gente a alcanzar una imagen idealizada.
Otro problema radica en que, en ocasiones, los adultos empeoran las cosas sin darse cuenta. Puede ocurrir cuando hablan con un tono despreciativo de su propio peso o su figura, o cuando en la escuela se demasiado hincapié en la forma física. Ocurre lo mismo con los adultos que comentan el peso o el aspecto de un o una joven, o insinúan que su apariencia física debería ser diferente.
¿Qué señales pueden indicar a los progenitores que su hijo o hija adolescente podría tener un problema de imagen corporal?
Dra. Damour: Para empezar, presta atención a las señales que puedan indicar que tu hijo o hija adolescente no está contento o contenta con su cuerpo. Observa si ha cambiado su forma de comer, si evita determinados alimentos, si recurre a suplementos o proteínas en polvo, si se salta comidas o si se deja absorber por las dietas o el ejercicio. Otras pruebas de que tu adolescente tiene un problema con su imagen corporal pueden consistir en que se preocupe por su peso, critique su propia apariencia o se niegue a participar en eventos sociales que puedan interrumpir su programa de ejercicios. Si observas algunas de estas señales, ha llegado el momento de decirle: “Me he dado cuenta de que le estás dedicando mucho tiempo y energía a las preocupaciones sobre tu cuerpo. Hablemos de lo que pasa”.
> Leer: Cuándo ayudar a tu adolescente a buscar apoyo en materia de salud mental
Adoptar un enfoque comprensivo y cariñoso en las conversaciones sobre cómo los y las adolescentes se sienten con respecto a su cuerpo puede influir de manera muy positiva.
¿Cómo pueden los progenitores fomentar una imagen corporal positiva?
Dra. Damour: Para fomentar una imagen corporal positiva, lo primero es ser un ejemplo de aceptación y respeto tanto de tu propio cuerpo como de las personas de tu entorno. No criticar a los demás ni quejarte de cómo te sientes en relación con tu cuerpo, incluso los días en los que no te sientes demasiado bien, es fundamental para ayudar a tu adolescente a sentirse bien consigo mismo o misma.
Anímale a centrarse en lo que le gusta de su persona, no solo en su apariencia. Si no sabes muy bien qué decir, prueba a elaborar con tu hijo o hija una lista de sus múltiples puntos fuertes. Tu adolescente podrá conservar esa lista como un recordatorio concreto de lo valioso o valiosa y estimable que es, sea cual sea su aspecto físico.
Mantén conversaciones abiertas sobre los medios de comunicación y ayúdale a entender que muchas de las cosas que ve en internet no son naturales y no sirven para una comparación justa. Ayúdale a encontrar cuentas que celebren la diversidad para que pueda seguirlas en las redes sociales.
Un “reinicio” en las redes sociales: Si el algoritmo de la plataforma de redes sociales que utiliza tu hijo o hija le propone constantemente contenidos relacionados con la pérdida de peso o la imagen corporal, pueden buscar juntos formas de restablecer las publicaciones mostradas en su cuenta. Además de seguir nuevas cuentas, identifica algunas que podría dejar de seguir y utiliza las herramientas que puedan ser útiles y estén disponibles en cada plataforma. Por ejemplo, puedes restablecer las recomendaciones propuestas, eliminar los contenidos vistos o el historial de búsquedas, marcar “No me interesa” en determinadas publicaciones o utilizar los ajustes para limitar el contenido sensible.
Anima a tu hijo o hija a disfrutar de las actividades físicas por cómo le hacen sentir (fuerte, hábil, feliz), no solo por cómo pueden cambiar su aspecto físico.
Si crees que sus sentimientos sobre la imagen corporal se están convirtiendo en una cuestión central, habla con un profesional de la salud mental para que te asesore.
Esta es la buena noticia: Adoptar un enfoque comprensivo y cariñoso en las conversaciones sobre cómo los y las adolescentes se sienten con respecto a su cuerpo puede tener una influencia muy positiva. Para que tu hijo o hija adolescente se sienta bien en su propia piel, puede ser de gran ayuda mostrar empatía por su situación y mantener conversaciones abiertas y sinceras sobre la imagen corporal, además de celebrar la diversidad que observamos a nuestro alrededor.
> Ver: Cómo conseguir que tu hijo adolescente te cuente lo que le pasa
La Dra. Lisa Damour es psicóloga, escritora, colaboradora del New York Times y madre de dos niñas.