11 consejos para tener una buena comunicación con los adolescentes

Cómo abordar las conversaciones con empatía y comprensión

UNICEF
Mohammad AlFranji con sus hijos Amro, de 11 años, y Abdul Samie, de 13 años en Jordania.
UNICEF/UN0217190/Shennawi

Para poder fomentar el bienestar mental y el aprendizaje social y emocional de nuestros hijos o hijas adolescentes, es fundamental establecer un vínculo con ellos. Cuando queremos a alguien, esa persona nos importa, y nos interesa lo que piensa y lo que siente. A medida que nuestros hijos van creciendo, la comunicación es una forma de mostrarles que los queremos y respetamos. 

Construye la relación

1. Interésate por las cosas que tu hijo o hija considera importantes para demostrarle que a ti también te importan.

2. Háblale de ti y encuentra formas de conectar y de descubrir intereses comunes.

3. Pregúntale sus opiniones, puntos de vista y perspectivas para poder entender cómo se siente.

4. Aprovecha la comunicación que tenías con tu adolescente cuando era más joven. La comunicación es importante desde la infancia hasta la edad adulta, y si ya existía una buena comunicación y hablabas con tu hijo o hija de sus sentimientos y pensamientos, es muy probable que esa comunicación se mantenga a lo largo de la adolescencia.

Practica la escucha activa

La escucha activa es fundamental en las relaciones con nuestros hijos. Alguien que escucha de forma activa se implica, se preocupa, no juzga y muestra comprensión, incluso cuando no está de acuerdo con el punto de vista de la otra persona (y especialmente en esas ocasiones). Aunque las convicciones u opiniones de tu adolescente sean distintas de las tuyas, debes respetar y valorar sus puntos de vista, lo que también contribuirá a que tu hijo o hija respete tus propias perspectivas y opiniones. La escucha activa ayuda a los niños y niñas a sentirse escuchados, comprendidos, menos solos y más tranquilos. Por el contrario, si no los escuchamos con atención, podemos provocar que sientan que menospreciamos sus preocupaciones y que no consideramos válidos sus sentimientos, lo que puede hacerles daño, ponerlos a la defensiva y hacer que se sientan frustrados y solos. 

Si no los escuchamos con atención, podemos provocar que sientan que menospreciamos sus preocupaciones y que no consideramos válidos sus sentimientos

5. Muestra tu atención a través de tu lenguaje corporal. Mantener el contacto visual, asentir con la cabeza, adoptar una expresión de preocupación o una sonrisa alentadora son pequeños gestos para transmitir que estamos escuchando atentamente. Utiliza un lenguaje corporal natural y señales que permitan a tu hijo o hija sentir que estás presente, que te interesa y preocupa realmente. Puedes comunicar que estás escuchando y que lo que tu adolescente te está diciendo te parece importante incluso sin recurrir a las palabras.

6. Plantea preguntas abiertas para que tu hijo o hija pueda explicarse y entender mejor cómo se siente. Esas preguntas no tienen una respuesta correcta o incorrecta, simplemente te ayudarán a saber más sobre lo que piensa. Por ejemplo, puedes probar con alguna de estas preguntas: “¿Me puedes explicar lo que quieres decir con…?”, “¿Por qué crees que te molestó que…?”, “¿Cómo crees que te habrías sentido si…?”. Utiliza frases que resulten naturales para ti y para tu adolescente con el fin de mostrar empatía.

7. Repite lo que tu hijo o hija ha dicho reformulando y parafraseando lo que ha expresado. Por ejemplo, puedes decirle: “Me parece que lo que quieres decir es que…”, o: “Si lo he entendido bien, te sientes…”.

8. Ofrece afirmaciones y comentarios positivos. Los elogios concretos e inmediatos pueden contribuir a reforzar la confianza y la autoestima de los y las adolescentes y animarlos a repetir los mismos comportamientos. Por ejemplo, si tu hijo o hija te dice que ha estado sintiendo mucho estrés, puedes contestarle con frases como: “Gracias por ser valiente y decirme cómo te sientes en este momento”, o: “Decirle a alguien que estamos estresados puede resultar difícil. Me alegro mucho de que lo hayas compartido conmigo”.

9. Valida lo que tu adolescente expresa para ayudarle a aceptar sus emociones y a no temer expresarlas. Podrías decirle, por ejemplo: “Tu enfado es comprensible, yo me sentiría igual”; “Gracias por hablar conmigo. Puede ser difícil decirle a los demás que estamos tristes”; o “Siento mucho que te sientas estresado o estresada. Si estuviera en tu situación, también me sentiría así. Veamos juntos si hay algo que podamos hacer para que mejores”.

10. A veces, a tu hijo o hija adolescente no le resultará fácil hablar de lo que le preocupa, y quizás tú no sepas qué decirle. En esos casos, simplemente puedes explicarle que estarás ahí para escucharle y hablar en cualquier momento. No fuerces la conversación si tu adolescente no es capaz de explicarte lo que le pasa.

11. La comunicación no solo consiste en hablar de las dificultades y los sentimientos más complicados. Es importante hablar también de cosas divertidas, de lo que fue bien durante el día, y encontrar ocasiones para reír juntos y transmitir cariño a tu hijo o hija adolescente de una forma que le resulte cómoda. ¡Divertirse juntos y partirse de risa es una excelente manera de sentirse bien y reforzar los vínculos! 


Este artículo está basado en la Guía para maestros sobre la serie de cómics “La magnífica Mei y sus amigos” (en inglés) de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud.