Cada niña y niño aprende
Informe anual 2020
Los tres primeros años de todo niño y niña son cruciales en su vida, ya que durante este periodo se sientan las bases de su desarrollo, por ejemplo, se lleva a cabo la formación y maduración del cerebro al establecerse de entre 700 a 1,000 conexiones neuronales por segundo, además de que se construyen los cimientos de las habilidades y aprendizajes que se adquieren a lo largo de toda la vida; por esa razón, asegurar el aprendizaje temprano y de calidad para las niñas y niños pequeños es una oportunidad para garantizarles el más alto nivel de bienestar del que puedan gozar.
En el desarrollo de las niñas y los niños es fundamental la educación inicial y preescolar, puesto que ésta sienta las bases sólidas y necesarias para garantizar el éxito en la trayectoria escolar. Está comprobado científicamente que aquellos niños y niñas que asisten a programas de aprendizaje temprano de calidad tienen coeficientes intelectuales más altos, logran un mejor desarrollo en raciocinio y vocabulario, obtienen mejores resultados en su logro educativo, además corren menos riesgo de abandonar la escuela y desarrollan mejores relaciones sociales.
La reforma al artículo 3° de la Constitución Mexicana realizada en 2019 estableció la educación inicial como parte de la educación básica y, por ende, adquirió el carácter de obligatoria. Esta reforma constituyó un gran logro para el país ya que se reconoce la educación inicial como un derecho fundamental para todos los niños y niñas. Sin embargo, también representa un gran reto para llegar a los más de 5.7 millones niñas y niños de entre 0 y 3 años que viven en el país, pues se estima que la cobertura de la educación inicial en México es de tan solo 10.43%.
Todos los niños y niñas pequeños necesitan de atención y cuidados especiales para asegurar su desarrollo óptimo.
El aprendizaje durante la primera infancia es crucial para asegurar una buena trayectoria escolar a lo largo de toda su vida.
Por esa razón, en 2020 UNICEF colaboró con la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el desarrollo de la Política Nacional de Educación Inicial, que nace a partir de dicha reforma y en los diversos programas a través de los cuales se imparte la educación inicial en México, así como con la organización del Congreso Nacional de Educación Inicial. Dicho Congreso fue organizado por la SEP, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y UNICEF con el objetivo de fortalecer las habilidades profesionales de los agentes educativos de los servicios de educación inicial a través de la asesoría de expertos internacionales en materia de pedagogía, juego y aprendizaje, alimentación, crianza y experiencias con el arte, para así contribuir a mejorar la calidad de las oportunidades y ambientes de aprendizaje para el desarrollo integral del potencial de las niñas y los niños de 0 a 3 años en el país.
Además, para impulsar la implementación de la Política Nacional de Educación Inicial, UNICEF ha apoyado a la SEP en el desarrollo de un marco rector de estándares de calidad para los centros de atención infantil, entre los que se encuentran los Centros de atención infantil y los centros comunitarios de atención a la primera infancia (CCAPI), entre otros servicios de atención para los niños y niñas menores de 3 años. Los CCAPI son una nueva modalidad de educación inicial, la cual se enfoca principalmente en las áreas urbano-marginadas y en la que tanto los niños y las niñas como sus cuidadores asisten ahí para recibir asesoría nutricional a través del programa de alimentación perceptiva, así como actividades educativas para mejorar el aprendizaje cognitivo y socioemocional.
Desde UNICEF también se apoyaron otros programas innovadores de la SEP para impulsar el desarrollo de la primera infancia, tal es el caso del programa de visitas a los hogares “Un buen comienzo” que permite a los agentes educativos visitar los hogares de madres y padres de familia con niños y niñas menores de 3 años para brindarles orientación, herramientas y recursos para mejorar las prácticas de crianza y, con ello, beneficiar el desarrollo, posibilidades de aprendizaje y bienestar de sus hijos e hijas. Principalmente, este programa atiende a la población en zonas urbanas de alta y muy alta marginación que no cuenta con otros servicios de educación inicial y tiene una gran necesidad de apoyo y acompañamiento para la crianza de sus hijos.
En 2020, UNICEF realizó un análisis de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas sobre esta modalidad de visitas domiciliarias obteniendo resultados positivos en la mejora de prácticas de crianza de los niños, además identificó las necesidades de mejora en el asesoramiento nutricional y la formación de agentes educativos. Los hallazgos de este análisis sirvieron a la SEP para diseñar la Estrategia Nacional de Capacitación 2020 y organizar sesiones especializadas en áreas como la alimentación perceptiva, el arte y el juego. A fines de 2020, el programa de visitas domiciliarias alcanzó a 6,775 niñas y niños menores de 3 años.
Otro programa innovador, para el nivel de preescolar, ha sido el fomento del aprendizaje socioemocional. Para el desarrollo de este programa, UNICEF en alianza con la organización británica Think Equal, Enseña por México y las autoridades educativas del estado de Chihuahua, unieron esfuerzos para impartir lecciones a distancia que apoyen a las niñas y niños de los preescolares generales en Chihuahua a fortalecer sus habilidades socioemocionales. A través del programa se está llegando a 5,000 niñas y niños en el estado.
En contraste con la educación inicial, en el ciclo escolar 2019-2020 la educación preescolar, primaria y secundaria tuvieron una cobertura de 94.5%, esto quiere decir que casi se alcanzó a todos los niños y niñas en el país. Sin embargo, se ha identificado que aquellos niños que viven en comunidades rurales y de alto grado de marginación, así como en comunidades con altos índices de violencia son quienes enfrentan mayores dificultades para continuar su educación y muchas veces están en riesgo de abandonarla. Por ello, UNICEF ha fijado su mirada en estas poblaciones para colaborar con la SEP y las Secretarías de Educación estatales a fin de desarrollar programas que contribuyan a asegurar su continuidad educativa y mejorar sus condiciones escolares.
Las niñas, niños y adolescentes, especialmente los más vulnerables, deben contar con mejores oportunidades para gozar de una educación de calidad e inclusiva que les permita alcanzar los mejores resultados de aprendizaje y desarrollar habilidades para el resto de sus vidas.
En ese sentido, hacer que la educación sea inclusiva es un tema prioritario en México, sobre todo para la población indígena que aún enfrenta algunas barreras como recibir clases o contar con materiales didácticos en sus propias lenguas. Por esa razón, UNICEF, junto con la Universidad Autónoma de Querétaro, diseñó un modelo de formación docente para mejorar la literacidad (habilidades de lecto-escritura) de niños y niñas indígenas con enfoques didácticos de la enseñanza bilingüe y multigrado que beneficiará a 10,000 estudiantes indígenas una vez que reabran las escuelas. Los estudiantes recibirán clases en sus propias lenguas maternas, lo que les permitirá comprender con mayor facilidad lo que sus maestras y maestros les enseñan.
En 2020 UNICEF, en alianza con la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) y las Secretarías de Educación de Chihuahua y Guerrero, continuó la implementación del proyecto Comunidades en Armonía que utiliza una plataforma digital para mejorar el aprendizaje de adolescentes en comunidades con altos índices de violencia y que se encuentran en riesgo de abandonar la escuela. Con este proyecto se alcanzó a 6,268 adolescentes participantes de ambos estados, los cuales mostraron una mejora del 12.5% en los resultados del aprendizaje y se contribuyó a la retención escolar del 86% de los adolescentes identificados como de alto riesgo de deserción, quienes eran 10% de las y los participantes.
Crear entornos propicios para el aprendizaje es un factor clave para el acceso, la inscripción y la retención escolar; para ello, se requiere de infraestructura básica como lo son las instalaciones de agua y saneamiento. Durante 2020, a través de intervenciones para mejorar el acceso a servicios de agua, higiene y saneamiento (WASH, por sus siglas en inglés), UNICEF dotó a 13 escuelas de Chihuahua con recursos para mejorar sus instalaciones de agua y saneamiento y así beneficiar a 815 estudiantes. A nivel federal, también se creó un grupo de trabajo para la aplicación de una herramienta nacional de análisis de barreras y cuellos de botella sobre los servicios de agua, higiene y saneamiento que requieren las escuelas, mismo que será crucial para el desarrollo de políticas más sólidas y la priorización de las inversiones de este tipo.
Los adolescentes en México enfrentan barreras de acceso, retención y conclusión de sus estudios, basta mirar los datos para darse cuenta de su situación: mientras que el 84.4% de los adolescentes está inscrito en secundaria, solo el 63.9% lo está en media superior. A menudo abandonan la escuela debido a la percepción de que la educación no es relevante y no les proporciona habilidades de que ocuparán en el futuro, pero también debido a la pobreza muchos adolescentes dejan la escuela debido a la situación económica que enfrenta su familia. Particularmente en el caso de las adolescentes, el embarazo adolescente es una causa importante de abandono escolar.
Para responder a estos problemas, UNICEF centró sus esfuerzos en proporcionar vías de aprendizaje formales y no formales para que las y los adolescentes puedan desarrollar sistemáticamente sus habilidades para la vida y empleabilidad a futuro, es por ello que, en 2020, se trabajó estrechamente con la SEP para la incorporación de un marco de competencias transferibles en el currículo escolar y en el diseño de asignaturas específicas que tendrán un impacto directo en los 25 millones de estudiantes matriculados en educación básica y que también beneficiará a las generaciones futuras de estudiantes. La oportunidad para que UNICEF revisara y formulara recomendaciones específicas para la formación en educación técnica y profesional abrió la puerta a la mejora de las aptitudes para la empleabilidad y su importancia fundamental para el mercado laboral. Aproximadamente 5.3 millones de adolescentes están estudiando en el nivel medio superior, por lo que el fortalecimiento de la educación con el marco de habilidades es una manera de reducir el abandono escolar de estudiantes que se encuentran en la transición de la educación secundaria a la media superior.
En 2020, UNICEF desarrolló y puso a prueba modelos que promueven nuevos enfoques para el aprendizaje adaptativo, el cual proporciona a los estudiantes distintas herramientas para tener una mejor experiencia individual en su educación de acuerdo con sus necesidades y habilidades personales. En ese sentido, se piloteó un modelo de educación para adolescentes en conflicto con la ley que ha aportado evidencias sobre su efectividad para la continuidad educativa de adolescentes en condición de vulnerabilidad. Tras su implementación en dos centros de detención en la Ciudad de México y Chihuahua con 153 adolescentes, se obtuvieron buenos resultados de aprendizaje: 40% mejoró sus competencias de lectura y comprensión, 32% las habilidades para la vida y la motivación para continuar su educación al reintegrarse a la sociedad. Debido a esto, el modelo se estará integrado al modelo nacional de atención a adolescentes en el sistema penal y será revisado por la SEP para asegurar su continuidad, sostenibilidad y escala a otros estados.
Desde 2017, UNICEF ha desarrollado las Escuelas de liderazgo para niñas y adolescentes, un modelo de educación no formal para fortalecer a las niñas, a través del desarrollo de habilidades para la vida relacionadas con la prevención de la violencia, el embarazo adolescente y la salud e higiene menstrual. En 2020, las Escuelas de liderazgo se llevaron a cabo en Chiapas, Chihuahua y Morelos (principalmente bajo la modalidad online) con la participación de 150 adolescentes que adquirieron nuevas habilidades, aprendieron más sobre sus derechos, incluyendo la prevención de la violencia sexual y de género, y el embarazo temprano. Después de tres años de implementación, las Escuelas de liderazgo demostraron que el apoyo entre pares es clave para reducir los embarazos de adolescentes; por lo tanto, el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) acordó ampliar este modelo a otros estados y vincularlo con la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA).
Durante las emergencias, la educación proporciona estabilidad y les ayuda a niñas, niños y adolescentes a afrontar el estrés que han sufrido.
Cuando niñas y niños tienen acceso a la educación, toda la sociedad se beneficia.
Uno de los retos que enfrentó el Sistema Educativo Nacional en 2020 fue la pandemia de la COVID-19, que orilló al país al cierre de las escuelas y empezar un confinamiento obligatorio desde el 23 de marzo. Asegurar la continuidad educativa de alrededor de 25.4 millones de estudiantes en educación básica y 5.2 millones en educación media superior constituyó un gran desafío, ya que la SEP y las Subsecretarías de educación básica y media superior, tuvieron que adaptar sus planes de estudio a plataformas tecnológicas y programación por distintos medios como televisión y radio para proporcionar la educación a distancia.
Es así como el programa “Aprende en casa” de la SEP se puso en marcha durante las primeras semanas de confinamiento para ofrecer clases a distancia a través de los medios de comunicación nacionales (televisión, principalmente, radio en menor medida) e internet. La labor de UNICEF se enfocó en: apoyar la continuidad educativa de niñas, niños y adolescentes; coadyuvar en la identificación de aprendizajes clave que pudieran fungir como currículo de emergencia; diseñar y socializar materiales pertinentes para educación inicial y preescolar; desarrollar una herramienta tecnológica para mapear el regreso a las aulas y la infraestructura de agua, saneamiento e higiene (WASH); generar la estrategia “Salud en tus manos” con medidas de higiene para la reapertura escolar; desarrollar materiales pertinentes para población indígena y con discapacidad; así como proporcionar apoyo psicosocial del personal docente y establecer mecanismos para la preparación del regreso presencial a las escuelas.
En ese sentido, desde UNICEF se acompañó al gobierno mexicano desde el inicio de la pandemia y en la implementación del programa “Aprende en casa” con la creación de contenido mediante la elaboración de guiones de televisión y la traducción de parte del mismo a la lengua de señas mexicanas. Con este esfuerzo, se estima que aproximadamente 8.2 millones de estudiantes se beneficiaron y pudieron continuar su proceso educativo. Adicionalmente, en conjunto con la SEP y UNESCO, UNICEF organizó el Seminario sobre Educación en Situaciones de Emergencias con el objetivo de dialogar sobre la recuperación de la actividad escolar en el país y de crear comunidades educativas más resilientes, el cual alcanzó 779,000 participantes.
En situaciones de crisis o una emergencia, la niñez que se encuentra en pobreza o que habita en comunidades indígenas suele ser de las poblaciones más afectadas y durante la pandemia por COVID-19 esto no fue la excepción. La encuesta ENCOVID-19 Infancia1 mostró que, en los hogares mexicanos con menores recursos, los niños y niñas tuvieron dificultades para continuar con las clases a distancia pues al no contar con una computadora, conexión a internet e incluso con una televisión o señal de televisión en casa se convirtió en una limitante, ya que no pudieron tener acceso a recursos tecnológicos suficientes al momento de tomar sus clases o hacer su tarea. En cifras concretas, 5.1% de los hogares encuestados de nivel socioeconómico bajo señalaron contar con una computadora y 7.7% tener internet, situación que contrastó con los hogares de nivel socioeconómico alto donde 84.2% tenía computadora y 91.2% una conexión a internet.
Para UNICEF fue -y continúa siendo- una prioridad el uso y la disponibilidad de soluciones de baja tecnología o "cero tecnologías" para atender a las niñas, niños y adolescentes que no pueden acceder a la educación a distancia y por ello trabajó estrechamente con la SEP para lograr una inclusión educativa en todos los niveles. Con el objetivo de llegar a las y los estudiantes que no pudieron continuar con su educación a distancia, UNICEF propuso varias ideas innovadoras sin tecnología o de baja tecnología, como mensajería SMS mediante RapidPro2, centros de llamadas para apoyo educativo, entre otras propuestas. A finales de 2020, en colaboración con el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) y el Colegio de Bachilleres, UNICEF puso en marcha la Escuela para madres y padres a distancia mediante un sistema de mensajería SMS que tuvo como finalidad servir de guía y dotar de herramientas de apoyo a las familias para asegurar la continuidad educativa de estudiantes en el nivel medio superior, así como lograr la conclusión del ciclo escolar y que las y los estudiantes se sintieran motivados a inscribirse en el siguiente ciclo. Durante la implementación de esta iniciativa se enviaron 400,000 mensajes de SMS personalizados con información a 19,000 padres, con lo cual se buscó sensibilizarlos sobre su rol en la educación de sus hijos e hijas, para que los impulsaran a continuar con su trayectoria escolar y finalmente los orientaran a definir metas para su proyecto de vida, algo que, sin duda, se convierte en un paso fundamental para el desarrollo de todo adolescente hacia su transición a la vida adulta. Se espera que esta iniciativa pueda implementarse a una mayor escala para beneficiar a más padres y madres de familia, pero sobre todo también a las y los adolescentes.
La actual crisis de aprendizaje derivada de la pandemia por COVID-19 es otro de los desafíos que el país enfrenta, pues en años anteriores ya arrojaba cifras preocupantes: casi 80% de las y los estudiantes de educación primaria contaba solo con niveles mínimos de competencia en lectura, escritura y matemáticas, de acuerdo con la evaluación PLANEA 2018. Por su parte, la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED), reveló que 58.3% de las personas opinan que con la educación a distancia no se aprende o se aprende menos que de manera presencial, a lo que se suma la percepción de una falta de seguimiento al aprendizaje de las y los alumnos (27.1%)3. Tomando en cuenta esta información, se prevé que la pandemia aumente las desigualdades en la niñez, particularmente en los grupos de población infantil en situación de vulnerabilidad (aquellos que viven en zonas rurales, hogares pobres, comunidades indígenas, en situación de migración o que tienen una discapacidad) que sufran los impactos negativos más duros de la crisis. En preparación para el regreso a clases y para la recuperación y nivelación de aprendizajes, UNICEF ha colaborado con la SEP y MEJOREDU en el desarrollo de una guía de orientaciones pedagógicas para el regreso a clases que será, sin duda, un valioso insumo que permitirá tomar las primeras acciones para reducir el impacto que ha tenido la pandemia en la educación de niños, niñas y adolescentes en México.
Otro grupo de población que ha sido afectado por la pandemia y que puso en pausa su educación son los niños y niñas menores de 3 años, quienes ya no pudieron continuar asistiendo a los centros de cuidado infantil y a programas de educación para la primera infancia, por lo que se vieron obligados a permanecer en sus casas bajo el cuidado de sus madres, padres y demás integrantes de su familia. Por lo anterior, UNICEF desarrolló una serie de materiales y recursos educativos que brindaron orientación a las familias sobre la educación en la primera infancia en tiempos de pandemia, los cuales se pusieron en línea y a disposición a las madres y los padres de familia.
Junto con Plaza Sésamo, UNICEF apoyó la estrategia “Aprende en casa” para desarrollar y transmitir 19 cápsulas de video que tuvieron el objetivo de mejorar el aprendizaje y las habilidades socioemocionales de las niñas y niños pequeños, así como mejorar sus capacidades de autorregulación y manejo del estrés causado por el confinamiento. Además, con Plaza Sésamo también se diseñó un cuadernillo de trabajo en línea con el plan de estudios preescolar nacional sobre habilidades socioemocionales.
Con el distanciamiento social y la educación a distancia, las niñas, niños y adolescentes han tenido que cambiar drásticamente sus rutinas y la interacción con sus compañeros de clase y amigos.
El confinamiento prolongado ha afectado su salud mental y emocional, por lo que han mostrado señales de irritabilidad, ansiedad, estrés y falta de concentración.
A pesar de los desafíos presentados por la pandemia, los centros comunitarios para la atención de la primera infancia (CCPAI) continuaron brindando consejería individual y se entregaron canastas de alimentos a 17,698 niños y sus cuidadores. Asimismo, para impulsar los esfuerzos de la SEP, UNICEF impartió una capacitación en línea a más de 13,000 agentes educativos sobre apoyo psicosocial para niñas y niños menores de 3 años a fin de prepararlos para la reapertura de los servicios de educación inicial.
Durante la pandemia, la salud mental y el bienestar emocional tanto de los estudiantes como de los profesores se vieron afectados, por lo que para atender esta situación UNICEF, la SEP y la Universidad Iberoamericana proporcionaron talleres y capacitaciones virtuales a 22,324 docentes de educación básica y media superior a fin de brindarles apoyo psicosocial en esta etapa en la que las clases se dan y reciben a distancia, así como para acompañar a los estudiantes en la transición de regreso a la escuela. Gracias a esta capacitación las y los docentes se encuentran mejor preparados para abordar los efectos psicosociales que la educación a distancia y el cierre de escuelas están teniendo sobre ellos mismos y sus estudiantes.
Con la finalidad de iniciar el camino hacia la reapertura de las escuelas, UNICEF junto con Cántaro Azul, CONAGUA y la SEP a nivel federal y estatal, desarrolló la iniciativa Salud en tus manos para construir entornos escolares saludables y seguros. En el marco de esta iniciativa se elaboró una serie de materiales informativos y educativos sobre los adecuados hábitos de higiene y la prevención del contagio de la COVID-19 que se han difundido a nivel nacional con un potencial de alcanzar a 845,000 maestros y maestras, así como a más de 20 millones de estudiantes cuando se regrese a clases presenciales. Con estas acciones, tanto los docentes, como los estudiantes y toda la comunidad educativa podrán aplicar las medidas de salud e higiene adecuadas para evitar la infección y propagación de la COVID-19 tanto durante el tiempo de distanciamiento como en el momento de la reapertura gradual de escuelas. Asimismo, UNICEF desarrolló la capacidad de 300 miembros del personal educativo sobre medidas de higiene y salud, además se instalaron estaciones de lavado de manos y distribuyeron artículos de higiene (jabón, gel antibacteriano, toallas de papel) y de limpieza escolar en 394 escuelas de seis estados prioritarios que beneficiarán a 90,669 estudiantes, principalmente de educación básica.
Finalmente, ante la necesidad de un sistema de información educativa que brinde información oportuna durante y después de las emergencias, particularmente sobre la matrícula o deserción escolar de niños, niñas y adolescentes, UNICEF y la SEP desarrollaron un Tablero de monitoreo y recolección de información geoespacial que proporcionará datos públicos y accesibles cuando se dé el proceso de reapertura escolar, lo que permitirá contar con datos en tiempo real de las 233,163 escuelas de educación básica. Este tablero se pondrá en acción cuando la SEP y las Secretarías de Educación en los estados comiencen el regreso gradual a clases presenciales.
1 UNICEF y Universidad Iberoamericana. Encuesta ENCOVID-19 Infancia, resultados acumulados mayo-julio de 2020.
2 RapidPro de UNICEF.
3 INEGI, Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación, ECOVID-ED, 2021.