La nutrición en riesgo: Declaración conjunta sobre la nutrición materno-infantil en el contexto de la emergencia causada por el huracán Melissa en países del Caribe

29 Octubre 2025
Una madre espera su turno para ser atendida en una clínica móvil
UNICEF/UNI792739/Joseph

Clúster Global de Nutrición (GNC)
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

Organización Panamericana de la Salud (OPS) 
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
Programa Mundial de Alimentos (WFP)

 

Miércoles 29 de octubre 2025

El Clúster Global de Nutrición, FAO, OPS, UNICEF y WFP y hacen un llamado urgente a todos los actores involucrados en la respuesta a la emergencia causada por el huracán Melissa en el Caribe para que brinden apoyo oportuno y adecuado a la nutrición y el cuidado de mujeres embarazadas, mujeres en periodo de lactancia, al igual que lactantes y niñas y niños pequeños. Esto es esencial para proteger la supervivencia, la salud y el desarrollo, y prevenir la malnutrición, enfermedades y muertes. También instan a quienes participan en la asistencia y distribución de alimentos a garantizar opciones alimentarias saludables y apropiadas para cada edad, en línea con las recomendaciones de la OMS para una alimentación saludable.

 

Contexto 

Tras el paso del huracán Melissa en el Caribe, los niños y niñas menores de dos años enfrentan mayores riesgos de malnutrición, enfermedades y muerte. Las prácticas recomendadas a nivel mundial para la alimentación de lactantes y niños y niñas pequeños, como el inicio temprano de la lactancia materna, la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, la introducción oportuna de alimentos complementarios seguros y adecuados para la edad, y la continuación de la lactancia hasta los dos años, son fundamentales para proteger la salud infantil, especialmente en situaciones de emergencia.

Sin embargo, estas prácticas suelen verse interrumpidas por factores como la distribución no focalizada de sucedáneos de la leche materna (cómo la fórmula infantil), el estrés materno, la desinformación, el colapso de los sistemas de apoyo, el saneamiento deficiente y el acceso limitado a alimentos y servicios esenciales. En contextos de emergencia, los SLM, cómo la fórmula infantil, deben utilizarse solo como último recurso. Carecen de las propiedades inmunológicas de la leche materna y, con frecuencia, su preparación no es segura debido al uso de agua contaminada, higiene inadecuada o falta de experiencia de los cuidadores. El uso inadecuado puede provocar infecciones, desnutrición e incluso la muerte, especialmente en contextos de emergencia donde no se puede garantizar una preparación higiénica, un suministro continuo ni el apoyo del sistema de salud. Proteger y promover la lactancia materna es una intervención que salva vidas durante las crisis.

La interrupción en los sistemas alimentarios en los países caribeños tras el huracán Melissa pueden aumentar la dependencia de la asistencia alimentaria. Cuando esta incluye productos no saludables como alimentos ultraprocesados, altos en calorías y pobres en nutrientes, se compromete la alimentación complementaria adecuada de niños y niñas de entre 6 y 23 meses, se incrementa el riesgo de sobrepeso y se generan amenazas en el corto y largo plazo para la salud infantil.

Al mismo tiempo, proteger la nutrición de mujeres embarazadas y lactantes es esencial. En emergencias, sus necesidades nutricionales suelen ser ignoradas, a pesar de ser uno de los grupos más vulnerables. Garantizar una nutrición adecuada ayuda a reducir la mortalidad materna, prevenir el bajo peso al nacer y proteger la salud y supervivencia tanto de las madres como de sus bebés.

Llamado a la acción

  1. Las organizaciones que respaldan esta declaración instan a todos los actores de respuesta a identificar tempranamente las necesidades de las madres lactantes y brindarles protección y apoyo adecuados. La lactancia materna salva vidas, favorece el crecimiento y desarrollo, previene la malnutrición, garantiza la seguridad alimentaria de los lactantes, protege la salud materna e infantil, reduce la presión económica sobre las familias, fortalece los vínculos afectivos y mejora el rendimiento educativo. En la situación actual, la lactancia materna es especialmente crítica, ya que proporciona una fuente segura y sostenida de nutrición, además de una protección vital contra infecciones en condiciones insalubres o donde el acceso al agua potable está comprometido. La creación de un entorno favorable, como espacios para madres y bebés, y protección frente a distribuciones inapropiadas, junto con apoyo especializado en lactancia por parte de personal capacitado, incluso para madres primerizas, es fundamental para la supervivencia infantil.
  2. Se hace un llamado a los equipos de respuesta para proteger las necesidades de lactantes y niños y niñas pequeños que no son amamantados y minimizar los riesgos a los que están expuestos. Los lactantes alimentados con sucedáneos de la leche materna, como fórmula infantil, enfrentan un mayor riesgo de enfermedades, malnutrición e incluso muerte. Incluso en poblaciones acostumbradas al uso de sucedáneos de la leche materna, su uso conlleva riesgos adicionales en este entorno de emergencia debido a la presencia de enfermedades infecciosas, al acceso limitado al producto, a la falta de combustible, agua potable, atención en salud y consejería en el uso adecuado del producto en la alimentación. Los lactantes dependientes de fórmula infantil deben ser identificados, evaluados y atendidos con apoyo por parte de personal capacitado que incluya suministro sostenido de sucedáneos de la leche materna, equipos y materiales para una preparación higiénica, asesoramiento individual adaptado al contexto, capacitación práctica y seguimiento regular del estado de salud y nutrición del niño o niña. Para más orientación, consultar la Guía Operativa para la Alimentación de lactantes y niños y niñas pequeños en emergencias (IFE, 2017).
  3. De acuerdo con las directrices internacionales, se recomienda a todos los actores evitar solicitar, apoyar, aceptar o distribuir donaciones de sucedáneos de la leche materna (incluida la fórmula infantil), otros productos lácteos, alimentos complementarios y equipos de alimentación (como biberones, tetinas y extractores de leche), ya que ponen en riesgo la vida de lactantes amamantados y no amamantados. Los sucedáneos de la leche materna deben formar parte de un paquete coordinado de atención basado en necesidades evaluadas e identificadas y deben cumplir con el Código internacional de Comercialización de los sucedáneos de la leche materna. En caso de distribuir productos lácteos en polvo, estos pueden mezclarse con alimentos dirigidos a niños y niñas mayores de seis meses. En poblaciones donde el uso de leche en polvo es común, se debe recomendar y brindar orientación práctica para incorporarla en comidas cocidas, evitando su uso como sucedáneos de la leche materna. Para más detalles, consultar la Guía Operativa para la Alimentación de lactantes y niños y niñas pequeños en emergencias (IFE, 2017).
  4. No se deben incluir suministros comprados o donados de sucedáneos de la leche (como fórmula infantil), productos lácteos (como leche en polvo), biberones, tetinas y extractores de leche en distribuciones generales dirigidas a la población afectada por la emergencia. Para reportar donaciones o distribuciones indiscriminadas o solicitar orientación sobre el manejo adecuado de productos confiscados, contactar a UNICEF y/o a las autoridades sanitarias locales.
  5. Se hace un llamado urgente y colectivo para garantizar el acceso a cantidades adecuadas de alimentos complementarios adecuados y seguros[1], junto con la información y medios necesarios para alimentar de forma segura a lactantes mayores y niños y niñas pequeños. Es esencial que la asistencia alimentaria a las poblaciones afectadas en el Caribe incluya opciones saludables, diversas y culturalmente apropiadas, alineadas con las recomendaciones de la OMS para una alimentación saludable. Esto implica priorizar frutas y verduras con bajo contenido de sal o azúcar añadida; legumbres; pescado azul enlatado en agua; frutos secos sin sal; cereales integrales y alimentos ricos en almidón; y grasas saludables como aceite de oliva o canola. El agua potable debe ser la principal bebida ofrecida. Al mismo tiempo, es fundamental evitar la distribución de alimentos no saludables, como bebidas azucaradas, snacks salados y productos ultraprocesados, que pueden fomentar hábitos alimentarios inadecuados y aumentar el riesgo de enfermedades no transmisibles. Para más orientación sobre alimentos complementarios adecuados, y suplementación con micronutrientes, consultar Guía Operativa para la Alimentación de lactantes y niños y niñas pequeños en emergencias (IFE, 2017).
  6. Se exhorta a los equipos de respuesta a garantizar que las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia tengan acceso a alimentos, agua, refugio, atención médica, servicios de protección, apoyo psicosocial y otras intervenciones para cubrir sus necesidades esenciales. Las organizaciones que hacen este llamado reconocen que las necesidades nutricionales de las mujeres gestantes y en periodo de lactancia son altas, y que la desnutrición materna durante el embarazo pone en riesgo tanto a la madre como al bebé, siendo un factor de riesgo para la malnutrición infantil. El bienestar físico y mental de la madre también es un determinante clave de su capacidad para alimentar y cuidar a sus hijos.


Referencias 

IFE Core Group. (2017). Operational guidance on infant and young child feeding in emergencies (Version 3)http://www.ennonline.net/operationalguidance-v3-2017

Save the Children. (2017). IYCF-E Toolkithttps://sites.google.com/site/stcehn/documents/iycf-e-toolkit-v3/iycf-e-toolkit-english

UNHCR & Save the Children. (2017). Infant and Young Child Feeding Framework. http://www.unhcr.org/nutrition-and-food-security

UNICEF. (2021). Prevention of overweight and obesity in children and adolescents. United Nations Children’s Fund. Retrieved from https://www.unicef.org/documents/prevention-overweight-and-obesity-children-and-adolescents

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UNICEF. (2025). Feeding Profit: How Food Environments Are Failing Children – Child Nutrition Report 2025. United Nations Children’s Fund. https://www.unicef.org/media/174026/file/CNR%202025%20-%20Feeding%20Profit%20-%20Brief%20-%20English%20-%20Final.pdf.pdf

WHO. (1981). International Code of Marketing of Breast-milk Substitutes and subsequent relevant World Health Assembly Resolutions. https://www.ibfan.org/international-code

WHO (2020). Healthy diethttps://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet

WHO. (2016). Guidance on Ending the Inappropriate Promotion of Foods for Infants and Young Children. 69th WHA A69/7 Add.1. http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA69/A69_7Add1-en.pdf


[1] Cualquier alimento, ya sea producido industrialmente o preparado localmente, adecuado como complemento de la leche materna o de un sucedáneo de la leche materna, introducido después de los seis meses de edad cumplidos

Contactos de prensa

Yvette Fautsch
Especialista de Nutrición
Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe
Teléfono: +507 6927-8710
Correo electrónico: [email protected]
Sendai Zea
Especialista en Comunicación (Emergencias)
UNICEF América Latina y el Caribe
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