Cada día, desde que se refugió junto a su familia en el Polideportivo José María Vargas, ubicado en la Guaira, Jeremías asiste a un Espacio Amigable de la Infancia apoyado por UNICEF. El polideportivo es uno de los campamentos transitorios que reciben a familias que perdieron sus hogares o cuyas viviendas quedaron gravemente afectadas tras los dos devastadores terremotos que sacudieron Venezuela.
Jeremías, de 13 años, logró salir de casa a tiempo junto a su mamá, papá y hermana gracias a una alerta sísmica que recibió en su tableta. Aunque su familia está a salvo, su vivienda sufrió graves daños.
Hoy pasa sus días en el campamento participando en actividades recreativas, deportivas y artísticas. Nos cuenta que casi todos sus amigos de la escuela se encuentran en el mismo campamento.
“Me gusta el Real Madrid y Messi”, afirma. Juega baloncesto y voleibol, dibuja, pinta y comparte con otros niños y niñas. Estas actividades no solo le permiten volver a jugar, sino que también le brindan apoyo psicosocial, contención emocional y una sensación de normalidad en medio de la emergencia.
"Donde nosotros vivíamos había una escuela, pero ya no está. Damos gracias por estar entre los vivos y no entre los fallecidos", cuenta su madre, Dionicys.
Para ella, el Espacio Amigable de la Infancia ha sido fundamental para ayudar a sus hijos a enfrentar el impacto emocional de la emergencia.
"Lo primordial es que tengan espacios para recrearse y poco a poco superar el choque emocional que vivieron. A veces recuerdan lo ocurrido y empiezan a llorar. Aquí pueden jugar, pintar y expresar lo que sienten. El apoyo psicológico es importantísimo",
-Dionicys, madre de Jeremías.
La familia también enfrenta desafíos adicionales. Uno de ellos es garantizar la atención médica de Jeremías.
"Mi hijo tiene una condición de autismo. Lo tenía en control médico regularmente, pero el hospital donde recibía atención sufrió daños. Ahora estamos tratando de encontrar cómo continuar con su seguimiento", relata su madre.
Tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, decenas de centros de salud y cientos de escuelas resultaron afectados, interrumpiendo servicios esenciales para miles de niños y niñas.
La respuesta de UNICEF ya está en marcha sobre el terreno, en coordinación con el Gobierno de Venezuela, el sistema de las Naciones Unidas y socios humanitarios. Equipos especializados en emergencias, salud, agua y saneamiento, nutrición, protección de la niñez y logística han sido desplegados para apoyar a las comunidades afectadas.
Entre las acciones realizadas se encuentra la apertura de Espacios Amigables de la Infancia en campamentos transitorios, donde niños y niñas pueden acceder a actividades recreativas, educativas y de apoyo emocional en entornos seguros y protegidos.
Mientras las familias comienzan el largo camino hacia la recuperación, espacios como este permiten que niños como Jeremías vuelvan a hacer algo esencial para su bienestar: jugar, aprender y sentirse seguros.