El agua, en peligro

El papel del agua en conflictos de todo el mundo

Por Philippa Lysaght
Una niña carga agua en un campamento de refugiados, Siria
UNICEF/UN067453/Souleiman

30 Agosto 2018

Cuando uno piensa en un conflicto, probablemente el agua no sea lo primero que se le viene a la mente. No obstante, en tiempos de crisis, el acceso a agua potable suele estar en peligro: se dañan las infraestructuras, se deterioran las tuberías y es peligroso recoger agua. Cuando no hay acceso a agua potable, los niños enferman, las escuelas y los hospitales dejan de funcionar y se propagan las enfermedades y la malnutrición.

En numerosos conflictos de todo el mundo, mueren más niños por enfermedades relacionadas con agua y saneamiento insalubres que por la violencia directa.

 


 

El impacto del agua contaminada para los niños atrapados en conflictos

 


 

Programa para el cambio “El agua bajo el fuego” de UNICEF

 

El derecho a agua potable y el saneamiento figura en la Convención sobre los Derechos del Niño, las Resoluciones de las Naciones Unidas y los Convenios de Ginebra. Es un derecho tan fundamental para la supervivencia de los niños como la comida, la atención médica y la protección contra los ataques. Sin embargo, desde Cox’s Bazar hasta Ucrania y Yemen, está demostrado que las crisis se están prolongando cada vez más y los conflictos suponen una amenaza para sistemas interconectados de servicios urbanos.

Con el fin de mejorar el acceso de los niños a agua potable limpia y salvar vidas en conflictos y crisis, UNICEF insta a conseguir tres objetivos principales:


Detener los ataques contra el personal y las infraestructuras de agua y saneamiento.
Los ataques deliberados e indiscriminados contra el agua y el saneamiento, así como contra los suministros eléctricos necesarios para su funcionamiento, puede considerarse una violación de las leyes humanitarias internacionales. Lo mismo ocurre con la denegación intencionada de servicios.


Crear un sector de WASH que permita proporcionar servicios de agua y saneamiento de buena calidad de manera sostenida durante emergencias.
En el sector de WASH, es necesario crear capacidades técnicas, operativas y de personal para abordar crisis cada vez más complejas y prolongadas.


Combinar respuestas humanitarias que salven vidas con el desarrollo de sistemas de agua y saneamiento sostenibles para todos.
Para ello, es necesario crear sistemas que puedan garantizar el derecho a agua y saneamiento adecuados y prevenir los brotes de enfermedades. Además, esto requiere que las organizaciones humanitarias y de desarrollo colaboren desde el principio para establecer sistemas resilientes.


Los ataques contra el agua son ataques contra los niños

 

En muchos conflictos, la restricción o el control del acceso a agua puede utilizarse como arma. Ha ocurrido a lo largo de la historia y en todo el mundo.

Cuando se corta el suministro de agua de una comunidad, los niños y las familias se ven obligados a depender de agua insegura o a abandonar sus hogares en busca de una nueva fuente. En ocasiones, esto puede llevar a las familias a reducir o racionar sus reservas de agua; otras veces, a beber agua que está claramente contaminada y es, por tanto, peligrosa.

El agua se utiliza como arma de distintas formas, como para atacar a trabajadores e infraestructuras de agua o para denegar el acceso. Otros ejemplos son los siguientes:

  • Ataques a infraestructuras de agua y saneamiento: ya sean intencionados, como cuando se atacan los sistemas de canalización de agua o se derrama cemento en pozos, o involuntarios, como los bombardeos temerarios que se lanzan sin pensar en evitar infraestructuras civiles fundamentales y terminan dañando o destruyendo los sistemas de agua y saneamiento.
  • Detener la circulación del agua: algo que puede hacerse, por ejemplo, apagando las estaciones de bombeo de agua para que se sequen las tuberías o incluso desconectando las redes eléctricas para que las estaciones de bombeo de agua dejen de funcionar.
  • Contaminar el agua: cuando se contaminan las fuentes de agua, el agua se convierte en arma. Esto se hace, por ejemplo, tirando cadáveres humanos o animales a los pozos para contaminar el suministro del agua como táctica para privar a una comunidad de agua segura.
  • Ataques a los trabajadores de los sistemas de agua y saneamiento: los trabajadores humanitarios y locales de todo el mundo suelen estar expuestos al peligro cuando trabajan en conflictos. Muchos sufren ataques, resultan heridos o mueren mientras reparan infraestructuras civiles fundamentales. Solo la amenaza de recibir ataques puede disuadirlos de realizar las labores de mantenimiento o reparación y dejar, como consecuencia, a una comunidad sin agua segura. 
  • Denegar el acceso humanitario: a menudo, en los conflictos, se deniega el acceso a los trabajadores y suministros humanitarios cuando quieren atender a comunidades o llegar a zonas en las que se necesita su asistencia.

Sin embargo, los ataques contra el personal y las infraestructuras son tan solo dos de las múltiples amenazas que perjudican el acceso de los niños a agua y saneamiento. En muchos conflictos prolongados, los sistemas de agua y saneamiento no solo son un objetivo, sino que además se quedan estancados o se deterioran. En algunos casos, ni siquiera llega a existir un sistema adecuado de agua y saneamiento y el comienzo de un conflicto no hace más que agravar el problema.

Pero no siempre se utiliza el agua para hacer daño. Cabe destacar que, en muchos países, así como más allá de sus fronteras, el agua puede ser también un instrumento de paz y colaboración.

Sin embargo, cuando se atacan los sistemas de agua y se deniega el acceso a agua segura, las repercusiones en los niños son enormes. Sin agua, los niños no pueden sobrevivir. Cuando se ven obligados a depender de agua insegura o contaminada, quedan expuestos al peligro de contraer enfermedades mortales. En tiempos de crisis, cuando los hospitales están abarrotados y los suministros médicos son escasos, la falta de agua segura puede ser tan letal como una bala o una bomba.