Una nueva voz:

La importancia de la participación de Niños, Niñas y Adolescentes en la toma de decisiones. Por: Luis Gabriel Angel Angel.

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Luis Gabriel Ángel
18 Septiembre 2024
Tiempo de lectura: 4 minutos

Inicié en la mesa de participación tal vez cuando tenía unos 9 o 10 años, y desde ese momento me convertí en un defensor de los derechos de niños, niñas y adolescentes (NNA). 

Personas dentro de un marco de carton simulando una publicación en Instagram

Estando en la mesa, tuve la oportunidad de estar en espacios maravillosos como el conversatorio donde los jóvenes hablamos de paz. (Espacio en el que estuvo presente UNICEF, ONU mujeres y otros actores, allí hablamos y nos comprometimos a crear espacios seguros para poder construir territorios en paz). El intercambio Col-Col (Un espacio donde los integrantes de la Mesa de Participación de Inza le contamos a más niños y niñas de otros lugares de Colombia como pueden convertirse en líderes en sus municipios y como ser defensores de los derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.) Y finalmente tuve la gran oportunidad de entregar la Nota Política (Un documento que contiene unas recomendaciones de política que hace UNICEF Colombia sobre garantías de derechos de niños, niñas y adolescentes, estado a consideración en la formulación del Plan Nacional de Desarrollo 2022 - 2026).

En la actualidad, la participación ciudadana en la toma de decisiones públicas es fundamental para cualquier sociedad democrática. Sin embargo, esta participación no debería limitarse únicamente a los adultos, la inclusión de niños, niñas y adolescentes en los procesos de toma de decisiones públicas es crucial para el desarrollo integral de la sociedad y para la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos.

Estas experiencias no solo me permitieron aprender y crecer, sino que también me dieron la convicción de que la voz de los/as jóvenes es esencial en la construcción de un futuro más inclusivo y democrático. Mi participación desde una edad temprana me enseñó que los niños, niñas y adolescentes tienen el poder y la capacidad de influir positivamente en sus comunidades y en la toma de decisiones públicas.

Grupo de personas junto a jóven adolescente

Los niños, niñas y adolescentes representan un segmento significativo de la población que a menudo es ignorado en los debates y decisiones que afectan su presente y futuro. Estos jóvenes no solo son los futuros líderes y ciudadanos, sino también los actuales protagonistas de la sociedad. Su perspectiva única y fresca puede ofrecer soluciones innovadoras y enfoques creativos a problemas contemporáneos. La Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, adoptada en 1989, reconoce el derecho de los niños a ser escuchados y a que sus opiniones sean tenidas en cuenta en todos los asuntos que les afecten. Este reconocimiento no debe quedarse en el papel pues es esencial llevarlo a la práctica en todas las esferas de la vida pública. 

Mujer agrazando gentilmente a un adolescente

La participación activa de los/as  jóvenes en la toma de decisiones públicas tiene múltiples beneficios. En primer lugar, fomenta una mayor responsabilidad y compromiso cívico desde temprana edad. Los niños y niñas que se involucran en estos procesos tienden a desarrollar un mayor sentido de pertenencia y responsabilidad hacia su comunidad y su entorno. Además, la inclusión de ellos puede enriquecer los debates y las políticas públicas con nuevas ideas y enfoques. Los niños y niñas suelen ser más abiertos a la innovación y menos propensos a estar limitados por prejuicios o intereses establecidos. Su participación puede por lo tanto conducir a soluciones más inclusivas y efectivas.

Grupo de personas sentados compartiendo comida

Sin embargo, la inclusión de niños y adolescentes en la toma de decisiones públicas no está exenta de desafíos. Uno de los principales obstáculos es la percepción de que los jóvenes carecen de la experiencia y el conocimiento necesarios para contribuir de manera significativa. Es fundamental cambiar esta mentalidad y reconocer que la experiencia vivida por los jóvenes es valiosa y merece ser considerada. Otro desafío es la falta de espacios adecuados y seguros para que los jóvenes puedan expresar sus opiniones libremente. Las instituciones deben esforzarse por crear y mantener plataformas inclusivas y accesibles donde los niños y adolescentes se sientan cómodos y motivados para participar.

Para construir una sociedad verdaderamente inclusiva y democrática, es imprescindible fomentar la participación de niños, niñas y adolescentes en la toma de decisiones públicas. No solo se trata de un derecho reconocido internacionalmente, sino también de una oportunidad para enriquecer nuestras políticas y fortalecer nuestra democracia. Al escuchar y valorar las voces de los jóvenes, estamos invirtiendo en un futuro más justo, equitativo y sostenible.

La participación juvenil no es solo una necesidad social, sino una inversión esencial para el bienestar de nuestras comunidades y la salud de nuestra democracia. Es hora de que abramos las puertas de la participación pública a las generaciones más jóvenes y les demos el espacio y el reconocimiento que merecen.

Invito a todos los niños, niñas y adolescentes a participar activamente en los espacios de toma de decisiones públicas. Su voz y su perspectiva son vitales para construir una sociedad más justa y equitativa. Ustedes no son solo el futuro, son el presente, y su participación es esencial para el progreso de nuestra sociedad. Juntos, podemos lograr cambios significativos y duraderos.