Un mes después del terremoto
Entre escombros, la niñez de Buenaventura lucha por recuperar sus derechos y sus espacios.
La madera de los puentes, construidos de manera rudimentaria, cruje bajo los pies al atravesarlos. A lado y lado, entre tablas torcidas, techos vencidos y paredes agrietadas, las familias se mueven cargando baldes, martillos y láminas de zinc. En el barrio Pampalinda, en Buenaventura, el terremoto ocurrió hace un mes, pero parece haber pasado ayer.
A simple vista es fácil entender la magnitud de lo ocurrido. En esta comunidad, mientras las grietas siguen marcando las fachadas, la vida intenta abrirse paso.
Algunas personas intentan reparar sus casas con materiales que logran rescatar de entre los escombros. Otras limpian lo que quedó de sus hogares. Los niños y niñas recorren los puentes que hacen de calles y que cambiaron para siempre.
"Las familias están siguiendo adelante. No van a esperar la respuesta de las autoridades. Están empezando a reconstruir con lo que tienen a la mano", cuenta Tanya Chapuisat, representante de UNICEF en Colombia, durante una visita a las comunidades más afectadas de Buenaventura.
Un mes después del sismo de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país, las cifras siguen creciendo: más de 466.000 personas han resultado afectadas, 331 perdieron la vida y más de 4.200 sedes educativas presentan daños de distinta magnitud. Miles de niños y niñas continúan viendo interrumpido su derecho a la educación y el acceso al espacio seguro que representa la escuela, y que reduce los riesgos de sufrir varios tipos de violencias en un contexto marcado por el conflicto armado.
La emergencia no se ve únicamente en edificios colapsados. También se siente en los silencios, en los sobresaltos que dejan las réplicas, en el miedo a volver a la normalidad, como por ejemplo, la escuela, y que permanece mucho después de la emergencia.
En medio de las labores de recuperación, UNICEF ha llevado espacios seguros donde niños y niñas pueden jugar, dibujar, compartir, expresar lo que sienten y así comenzar a procesar lo vivido como parte del proceso de recuperación socioemocional.
En un espacio organizado por UNICEF, con apoyo de sus socios locales CIDEMOS y la Corporación Juntos Construyendo Futuro, un grupo de niñas y niños se sienta en círculo. Algunos dibujan y colorean, otros corren detrás de una pelota y las risas comienzan a llenar el espacio.
"Sabemos que atender la emergencia no es solo entregar suministros que salvan vidas, también es entender las consecuencias que un evento de estos tiene en la salud mental y en la protección de la niñez . Por eso, UNICEF también ha llegado a estas comunidades con espacios seguros y con apoyo psicosocial, para que puedan empezar a expresar y dar trámite a sus emociones"
La respuesta también incluye la distribución de suministros de higiene, acciones para garantizar el acceso a agua segura y la promoción de prácticas de saneamiento e higiene, necesidades que siguen siendo críticas en muchas comunidades afectadas. En Buenaventura, UNICEF ya ha entregado más de 300 kits de higiene familiar y continúa apoyando evaluaciones técnicas en 35 escuelas que incluyen 75 unidades estructurales, de las cuales 15 están calificadas como inseguras y 11 para uso con restricciones, además de 10 centros de atención a la primera infancia.
La visita continúa en la Institución Educativa Rondón, a pocos kilómetros de Pampalinda. El patio permanece vacío. Donde antes se escuchaban voces, risas y juegos, ahora hay cintas de cerramiento, muros agrietados y estructuras colapsadas. Este colegio, que atendía aproximadamente a 750 estudiantes, sufrió daños tan graves que podría ser demolido.
Por suerte, por la hora a la que ocurrió el terremoto, los estudiantes no habían llegado. De haber estado, la situación hubiese sido catastrófica
El diagnóstico de los expertos es contundente: el edificio ya no podrá volver a utilizarse. Pero después del recorrido y a pesar de la incertidumbre, una solución comienza a tomar forma en las canchas y los espacios abiertos de la institución.
Donde antes los estudiantes jugaban durante los recreos, se instalaron 5 aulas temporales de aprendizaje. Las estructuras, de 48 metros cuadrados cada una, permitirán que decenas de niñas y niños regresen a clases en un modelo de educación alterno y doble jornada mientras avanzan los procesos de reconstrucción de la infraestructura.
"De la mano de la Sociedad Colombiana de Ingenieros estamos revisando el estado actual de las estructuras y, basados en eso y en coordinacióncon el gobierno municipal, se reactivarán las clases en estas aulas, que tienen capacidad para entre 25 a 30estudiantes cada una", explica.
La situación del colegio Rondón no es un caso aislado. En toda la región, más de 4.268 sedes educativas reportan afectaciones. Solo en la primera, las evaluaciones han identificado escuelas colapsadas, estructuras con riesgo inminente y cientos de establecimientos que requieren algún nivel de intervención para garantizar condiciones seguras de aprendizaje. Esto sumado a que muchas presentaban años de abandono debido a las consecuencias del conflicto.
Para responder a estas necesidades, UNICEF ha movilizado más de 40 aulas temporales desde su centro de operaciones en Panamá, destinadas a restablecer espacios de aprendizaje y protección en Chocó y Buenaventura. Estos lugares no solo permitirán el regreso a clases, sino también la recuperación de rutinas, el acompañamiento socioemocional y la construcción de entornos protectores para la niñez.
"Trabajaremos en estrategias de abogacía para involucrar a las autoridades, al gobierno y al sector privado, y que así realmente se pueda responder a la emergencia , avanzar en la recuperación y traer de nuevo la normalidad a la niñez", dice Chapuisat.
Un mes después del terremoto, la reconstrucción apenas comienza.
Para miles de niños y niñas, recuperar una escuela, un espacio seguro para jugar o una rutina cotidiana, puede ser el primer paso para recuperar algo más: la sensación de que, incluso después del desastre, el presente y el futuro siguen siendo posibles.
Nuestra acción en este mes en datos:
Chocó
Agua, Saneamiento e Higiene:
- 609 Kits de higiene familiar.
- 42 unidades de tanques de almacenamiento de 1.000 litros.
- 30.000 litros de suministro de agua en bloque en Nóvita y Unión Panamericana.
- 99 filtros para tratamiento de agua de Quibdó y Alto Baudó
- 5 espacios de servicios WASH (Agua, Saneamiento e Higiene) a través del mejoramiento de espacios en alojamientos en Quibdó.
- 1.827 personas alcanzadas con mensajes clave de higiene.
Protección:
- Transferencia metodológica a unidades móviles y su dotación.
- Acciones de apoyo psicosocial.
Buenaventura
Agua, Saneamiento e Higiene (WASH):
- 300 kits de higiene familiar
- 120 niñas, niños y adolescentes reciben acompañamiento psicosocial
- 41 Instituciones educativas visitadas por ingenieros estructurales
- 10 Centros de Desarrollo Infantil visitados por ingenieros estructurales
Protección:
- Transferencia metodológica a unidades móvilesy su dotación.
- Acciones de apoyo psicosocial
Educación:
- Habilitación 5 aulas temporales.
- Coordinaciones con la Secretaría de Educación Municipal y docentes.
- Apoyo en material impreso para zonas rurales


