Artículo
Soy madre, padre o cuidador
¿Qué puedo hacer, desde mi rol, para ayudar a poner fin al reclutamiento?
UNICEF Colombia
18 Noviembre 2025
Tiempo de lectura:
3 minutos
1. ¿Y si fuera mi hijo o hija? Aunque no me haya pasado, basta con imaginarlo para comprender por qué es urgente.
- Me pongo en los zapatos de las familias afectadas, que viven la angustia de no saber si sus hijos e hijas regresarán. Quizás no conozco un caso parecido, pero entiendo su dolor. Reconozco que el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes para la guerra siempre es un delito y que las víctimas merecen reconstruir sus vidas. Si alguien promueve discursos que los discriminen o los culpen, uso mi empatía para sensibilizar.
2. Evito juzgar a niños, niñas y adolescentes que están viviendo esta situación.
- Reconozco que el reclutamiento nunca es voluntario y enseño a mis hijos e hijas a no juzgar y a comprender que en nuestro país no todos vivimos en las mismas condiciones y libertad para tomar decisiones.
3. Exijo la protección de todas las niñas, niños y adolescentes
- Exijo a gobernantes y políticos que prioricen a la niñez y que sepan que la vida de cada niño/a es tan importante como la de mi propio hijo/a.
4. Escucho y aconsejo sin juzgar
- Entiendo que yo también tuve su edad, me pongo sus zapatos y le aconsejo desde la comprensión. Si me cuentan algo que me alerte, escucho con atención y aconsejo desde el amor. Pienso: ¿si yo fuera él/ella a esa edad cómo me gustaría que me hubieran explicado sobre la situación y las consecuencias?
5. Reconozco situaciones de alerta y actúo
- Reconozco que el reclutamiento nunca es voluntario y que la utilización también es una grave violación de derechos. Me informo acerca de las rutas y protocolos en mi comunidad para garantizar su protección.
- Me informo sobre las entidades y organizaciones que pueden brindar apoyo en situaciones de riesgo, como el ICBF, la Comisaría de Familia, Defensoría del Pueblo, líderes comunitarios, organizaciones humanitarias, la Iglesia, entre otros.
6. Priorizo su bienestar y su educación.
- Fomento un hogar libre de todo tipo de violencias; siempre promuevo el diálogo para buscar soluciones y resolver los conflictos de manera pacífica. Evito que mis hijos e hijas dejen de ir a la escuela. Reconozco que la educación es fundamental para que puedan identificar sus talentos, cumplir sus metas y construir un proyecto de vida libre de violencias.
7. Promuevo actividades que fortalezcan su autoestima y su proyecto de vida
- Motivo a mis hijos e hijas a pensar en el presente y en el futuro, a soñar, a tener metas y a descubrir sus talentos y capacidades. Los acompaños para que puedan desarrollar esas habilidades y tomar decisiones que les permitan construir su propio camino lejos de la violencia.
8. Promuevo el uso seguro y responsable de las tecnologías
- Hablo con mi hijo o hija sobre los riesgos digitales como la manipulación en redes sociales, la desinformación y estrategias de reclutamiento. Les enseño que ellos pueden “educar al algoritmo” interactuando con el contenido de forma crítica y segura.
9. Enseño a identificar situaciones de riesgo y a pedir ayuda
- Hablo con claridad, y de manera adecuada a su edad, sobre los riesgos presentes en el territorio y que pueden afectarlos como el reclutamiento, manipulación y engaños en redes sociales, violencia sexual, presencia de artefactos explosivos, entre otros. Les enseño cómo pedir ayuda y a quién acudir en la escuela, la comunidad y las instituciones.