Soy adolescente o joven
¿Qué puedo hacer, desde mi rol, para ayudar a poner fin al reclutamiento?
1. ¿Y si yo fuera uno de ellos? ¿Qué haría?
Me pongo en los zapatos de otros adolescentes y jóvenes como yo y evito juzgar. Me informo para comprender las causas y consecuencias del reclutamiento y cómo esto afecta sus vidas.
2. Hablo de la situación.
Converso con las personas que me rodean: amigos, familiares y vecinos. Es importante visibilizar lo que está pasando y que más personas sepan que esto está afectando a cientos de niños, niñas y adolescentes en nuestro país.
3. Así no viva en estas zonas, alzo mi voz.
En mi colegio, en universidad, barrio o redes sociales, puedo recordar que cientos de niñas, niños y adolescentes están perdiendo sus proyectos de vida por el reclutamiento. Mi ejemplo puede impactar a quienes me escuchan.
4. Participa activamente en espacios de decisión.
Exige que los gobiernos, la academia y las comunidades prioricen a la niñez más afectada, asignen recursos y garanticen las mismas oportunidades para todos los niños y niñas.
5. Promuevo espacios de participación diversos y seguros.
Si queremos acabar con la violencia en Colombia, como adolescentes y jóvenes debemos ser los primeros en transformar nuestras narrativas y discursos. Promuevo un diálogo abierto, respetuoso y libre de estereotipos que puedan afectar a otros niños, niñas y adolescentes.
6. Viralizo y comparto iniciativas en redes.
Difundo en mis redes sociales iniciativas que promuevan el liderazgo de adolescentes y jóvenes, y rechazo los contenidos que refuercen la violencia y los estigmas hacia ellos y ellas.
7. Identifico riesgos y actúo de forma segura.
Identifico cuáles son riesgos y amenazas que pueden conducir al reclutamiento. Adopto comportamientos seguros, me informo sobre las rutas, y quiénes son las personas a las que puedo acudir si me siento en peligro o veo a otros en la misma situación.
8. Fortalezco mis redes de apoyo.
Mantengo comunicación con mis amigos, familia, profesores y líderes comunitarios. Cuantas más personas sepan dónde estoy y qué hago, menos vulnerable soy.
9. Me mantengo informado sobre mis derechos.
Saber que el reclutamiento y el uso de niños, niñas y adolescentes es un delito me ayuda a reconocer cuándo alguien intenta engañarme o utilizarme.
10. Me alejo de personas o grupos que normalizan la violencia.
No permito que la presión de otros y otras me lleve a aceptar comportamientos que ponen en riesgo mi vida o la de los demás.
11.Promuevo entre mis amigos la importancia del autocuidado y la protección.
Si noto que un compañero está siendo presionado o manipulado, lo escucho y lo acompaño a buscar ayuda.