“Sin el agua no podríamos vivir”

En La Guajira, entre 2021 y 2024, 18.000 personas lograron acceder a agua potable, saneamiento básico y prácticas adecuadas de higiene. Estefany Ríos, una mujer indígena de 23 años, es una de las líderesas de esta transformación.

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UNICEF Colombia
30 Agosto 2024
Tiempo de lectura: 5 minutos

“Sin el agua no podríamos vivir. Cuando en el pueblo no hay agua, nosotros sufrimos bastante”, dice Estefany Ríos, una joven de la etnia indígena wayuu que vive en la comunidad de Guarerapo tres, ubicada en la zona rural del municipio de Uribia en La Guajira colombiana. Sus hijos, Jeison de 2 años y Matías de 5 meses, viven en una región del país en donde muchas niñas, niños, adolescentes y sus familias no tienen agua para beber, cocinar ni para lavarse las manos. La falta de acceso a agua potable, así como la como contaminación de las fuentes de agua cercanas con heces humanas debido a la defecación a campo abierto, ocasionan enfermedades que pueden ser perjudiciales y potencialmente mortales para las niñas y niños menores de cinco años. Por esta razón, en 2023, en La Guajira, 136 niñas y niños de entre cero y cinco años de edad, murieron por diarrea aguda, enfermedades respiratorias y desnutrición, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud de Colombia. Esta situación impulsó una alianza estratégica entre la Fundación Baxter Internacional y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para que la niñez y adolescencia disfruten de su derecho a vivir en entornos limpios, saludables y seguros a través de soluciones de agua, saneamiento e higiene. Por esta razón, para Jeison y Matías ahora la situación es distinta. Desde 2021, el proyecto Ayana’ajirawa, que en lengua wayuu significa ‘trabajo en equipo’, ha representado una opción que posibilita el consumo de agua tratada, el acceso a prácticas clave de higiene como el lavado de manos y la construcción de letrinas para el saneamiento básico.

Estefany y sus hijos son protagonistas de este cambio. Como fontanera de su comunidad es la encargada de manejar el sistema de tratamiento de agua instalado por UNICEF Colombia con recursos de la Fundación Baxter Internacional y el apoyo técnico de la Fundación Halú para transformar el agua salada que viene del fondo de la tierra, en agua apta para el consumo humano. Estefany y otras personas de la comunidad participaron en talleres formativos donde aprendieron a operar el sistema de agua. De esta manera, ellos mismos son los encargados de garantizar el funcionamiento de la planta y el acceso a agua potable sin depender de otras personas para su mantenimiento.

Mujer indígena manejando el sistema de agua
Mujer indígena con sus hijos en brazos

Gracias al acceso a agua potable, sus niños diariamente se cepillan los dientes, se bañan y consumen alimentos que promueven su salud y bienestar.

“Todos los días a las 8:30 de la mañana empiezo a potabilizar el agua, lleno los reservorios de agua cruda (sin tratar) y le echo agua a los animales, todo se maneja con paneles solares. A mí me gusta estar pendiente porque, aquí en la comunidad y en la escuela que queda cerca, somos casi 2.500 personas que nos beneficiamos del agua dulce”, señala Estefany agradecida con el trabajo que, con la aprobación de su comunidad, le permite ganar 200.000 pesos mensuales para el sostenimiento de su familia.

Mujer indígena tomando de la mano a su hijo

Antes de que el proyecto Ayana’ajirawa llegara a su territorio, las personas debían comprar agua a precios poco accesibles. Las condiciones del departamento de La Guajira implican el recorrido de largas distancias lo que encarece el costo de transportar agua a comunidades rurales y alejadas como la de Estefany. De acuerdo con las cifras oficiales del Departamento Nacional de Estadística (DANE), a 2022, en La Guajira la pobreza monetaria alcanzaba el 66% de la población, lo que indica que en la región las personas no cuentan con el dinero suficiente para acceder a la canasta básica de alimentos, servicios y otros bienes mínimos para vivir. Así, aunque el dinero para comprar agua es una prioridad, no siempre es suficiente.

“Cuando no teníamos este sistema aquí, comprábamos agua por carrotanque y cinco mil litros de agua nos costaba 350.000 pesos (aproximadamente 87 dólares por 1.320 galones de agua). Por eso es importante mantener el sistema de tratamiento a largo plazo y seguir disfrutando del agua limpia”, explica Estefany, quien a futuro quiere estudiar Ingeniería Civil o de Sistemas, conseguir un buen trabajo y que sus hijos tengan los medios para ir a la universidad.

Niño lavándose las manos

“Gracias por traer este gran beneficio a las familias wayuu, anteriormente consumíamos agua salada pero hoy tenemos una gran alegría porque tenemos agua dulce y eso es algo que va a traer muchísimos beneficios porque van a fortalecer nuestros cultivos y minimizar la vulneración que teníamos en la comunidad wayuu por la escasez de agua”, Estefany Ríos

De La Guajira A Chocó Los resultados de este programa en sus primeros tres años, impulsaron una inversión adicional de US$2.5 millones por parte de la Fundación Baxter Internacional a UNICEF para seguir llevando soluciones de agua, saneamiento e higiene a más lugares de Colombia. A partir de 2024, la iniciativa que mejora la calidad de vida de familias como la de Estefany, llega también a Chocó para construir, en conjunto con las autoridades locales y las comunidades, nueve sistemas de agua; implementar una metodología para mejorar el acceso a saneamiento básico en 70 comunidades para eliminar la defecación al aire libre y la contaminación fecal; desarrollar estrategias para mejorar las prácticas de higiene en 30 comunidades y mejorar los servicios de agua, saneamiento e higiene para seis escuelas a través de soluciones adaptadas al cambio climático. La expansión del programa impactará de manera directa a 12.000 niñas, niños, adolescentes y sus familias y de manera indirecta a otras 20.000 personas en Chocó y La Guajira. Es una de las iniciativas que logra articular de manera estratégica a actores clave del Gobierno Nacional, los gobiernos locales, el sector privado, la cooperación internacional, donantes, organizaciones de la sociedad civil, ONG y comunidades entorno al alcance del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 Agua limpia y saneamiento.