Proteger a la niñez de la guerra es urgente y una tarea de todos
Es mucho lo que podemos hacer como país para proteger a la niñez de ser reclutada
Deberían estar jugando y estudiando, descubriendo el mundo, aprendiendo matemáticas o ciencias, visitando universos imaginarios a través de la lectura, tejiendo sus afectos y consolidando sus certezas sobre la vida futura. Muchos de ellos, por el contrario, están en la guerra: aprenden del horror, de la sumisión y del miedo, todos los días sus vidas corren riesgos.
Que no deberían ser parte del conflicto armado podría parecer una obviedad innecesaria, pero en Colombia es urgente reafirmarlo una y otra vez: el reclutamiento, este delito atroz que hipoteca la vida de muchos niños, niñas y adolescentes de zonas rurales y urbanas de Colombia, sigue siendo una práctica recurrente usada por todos los grupos armados organizados y que aumenta en el caso de comunidades indígenas y afrocolombianas y las niñas.
Esta es una de las conclusiones del Estudio de Caracterización sobre niñez desvinculada del conflicto armado realizado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y que presentamos de manera pública recientemente. Este informe, que recopila información entre 2013 y 2022, analizó la situación de 2.181 niños, niñas y adolescentes víctimas de reclutamiento por parte de grupos armados ilegales, y que han sido atendidos por el Programa de Atención Especializada del ICBF.
Sabemos que este es un problema de mayor magnitud: el Registro Único de Víctimas reporta 10.134 niñas y niños víctimas de reclutamiento entre 1985 y 2023, pero basados en las cifras de caracterización de los adolescentes atendidos por el ICBF, el estudio nos permite entender causas, perfiles y condiciones de vinculación a los grupos armados para proponer políticas públicas que atiendan la situación.
Entre las cifras que vale destacar, y que fueron contrastadas con un mismo estudio realizado entre 2007 y 2013, se incluye un aumento de casos de reclutamiento en comunidades étnicas, pasando de un 14% a un 34% en población indígena y de un 12% a un 17% a población afrocolombiana. Según el estudio, los departamentos que más registraron casos de reclutamiento en este período fueron: Antioquia (13,94%), Chocó (13,25%), Cauca (12,93%), Nariño (10,82%), Caquetá (8,48%), Arauca (5,87%), Meta (5,59%) y Putumayo (5,14)
La investigación (que está en nuestra página web) muestra también que es mucho lo que podemos hacer como país para proteger a la niñez de ser reclutada o utilizada por grupos armados ilegales.
Priorizar a la niñez y la adolescencia en los distintos acuerdos de paz garantizará también que puedan gozar plenamente de sus derechos.
La infancia con más riesgo de ser reclutada vive en situaciones de alta vulneración a sus derechos, dificultades de acceso a servicios de educación, protección, salud, alimentación y recreación. El informe destaca la existencia de entornos que exacerban riesgos de reclutamiento, ligados a la pobreza, necesidades básicas insatisfechas, falta de oportunidades y medios de subsistencia, participación en cultivos ilícitos, violencia en el hogar, consumo de sustancias psicoactivas, entre otras.
Teniendo en cuenta esta información -las tendencias, las regiones, la caracterización y las causas-, urge que trabajemos juntos autoridades, comunidad internacional y sociedad civil para consolidar estrategias integrales para la prevención del reclutamiento, capaces de adaptarse a las coyunturas territoriales y comunitarias de construcción de paz.
A su vez, los grupos armados tienen que cesar de inmediato estas prácticas que atentan contra los derechos de la niñez y avanzar en procesos de desvinculación de aquellos niños, niñas y adolescentes que se encuentran en su poder. Priorizar a la niñez y la adolescencia en los distintos acuerdos de paz garantizará también que puedan gozar plenamente de sus derechos, regresar de manera segura a sus comunidades en el caso de los que han sido reclutados y desarrollar sus trayectorias de vida alejadas de la violencia y el conflicto armado.
El reclutamiento es una grave violación a los derechos de la niñez y la adolescencia y quienes son víctimas sufren sus consecuencias durante toda la vida. El reclutamiento de niñez nunca es voluntario. Todos los niños y niñas deben gozar de una vida sin violencia, al lado de sus familias, con acceso a la educación y en comunidad, tienen el derecho a vivir protegidos y a crecer sin miedo.