Salud mental y protección contra las violencias, las principales preocupaciones de los adolescentes.
Niños, niñas y adolescentes entre los 10 y los 18 años, de todos los departamentos del país, le contaron a UNICEF sus principales inquietudes y propuestas. También piden ser tenidos en cuenta en las decisiones que les afectan.
Sin importar dónde se encuentren o de dónde vengan, las y los adolescentes deben ser parte de las soluciones que plantean acercar al país a convertirse en una sociedad más justa, equitativa y sostenible.
Durante dos meses, UNICEF abrió un sondeo virtual dirigido a adolescentes de todo el país, invitándoles de manera abierta y espontánea a compartir sus preocupaciones y los temas que, desde su perspectiva, deberían ser priorizados en políticas públicas del nuevo Gobierno nacional. La convocatoria se difundió masivamente a través de redes sociales, con impulso adicional de la Red de adolescentes de UNICEF “Adolescentes en Movimiento por sus Derechos” y asistentes al Biz Fest (ediciones de Cali y Medellín), festival de emprendimiento para jóvenes. En total, 6212 adolescentes hicieron llegar sus voces y opiniones a través de este ejercicio.
Dentro de sus respuestas, las y los adolescentes escogieron a la salud mental como su principal preocupación. Al menos 2817 adolescentes, prácticamente la mitad de los respondientes, señalaron que las afectaciones a la salud mental, incluyendo algunos trastornos como la depresión y la ansiedad, son uno de los problemas que más afectan a la niñez.
En segundo lugar, las preocupaciones más votadas estaban relacionadas con las formas de violencia en las escuelas, incluyendo el ‘bullying’ o matoneo. En tercer y cuarto lugar aparecen inquietudes ligadas a la partición efectiva: no ser tenidos y tenidas en cuenta en las soluciones que les involucran, y no encontrar oportunidades laborales.
No menos importantes son las preocupaciones que manifiestan en temas como el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados, las violencias en hogares y comunidades, la falta de acceso a servicios esenciales (agua y electricidad) en sus entornos, el uso excesivo de pantallas, y el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad.
De adolescentes a dirigentes: sus propuestas
Para promover una conversación donde las y los adolescentes compartieran sus propuestas, el sondeo presentaba una pregunta abierta que les invitaba a formular ideas nuevas o a indicar aquellas estrategias que nacieran de sus sentires y prioridades personales.
Entre las respuestas, se encontraron principalmente cinco temas que reúnen sus intereses, sin orden específico:
Escuchar e incluir a niños, niñas y adolescentes en la toma de decisiones
Que las voces de niños, niñas y adolescentes sean tomadas en serio con espacios reales de participación, donde sus propuestas sean escuchadas y de los cuales surja un modelo donde las decisiones sobre su futuro se construyan con ellas y ellos, no solo “para” ellos y ellas.
Fortalecer la educación y ampliar las oportunidades para estudiar y trabajar
Solicitan una mejor calidad educativa, infraestructura digna (agua, baños, tecnología, docentes preparados), metodologías útiles para la vida y acceso equitativo a la educación superior. También se repite la necesidad de más becas, apoyo económico, oportunidades laborales para jóvenes y facilidades para estudiar mientras trabajan.
Priorizar la salud mental, la convivencia y la protección frente a la violencia
En muchas respuestas, las y los adolescentes piden mayor acceso a atención psicológica, especialmente en escuelas. Se mencionan con frecuencia la necesidad de generar entornos seguros para prevenir y mitigar el ‘bullying’, la ansiedad, la depresión, el consumo de sustancias, la violencia escolar y el reclutamiento por grupos armados.
Garantizar condiciones de vida dignas y reducir las desigualdades
Los participantes insistieron en la necesidad de mejorar el acceso a salud, agua potable, infraestructura, servicios básicos y atención a las comunidades rurales y más vulnerables. También destacaron la importancia de “invertir más en los territorios olvidados” y asegurar igualdad de oportunidades para cada adolescente de estas regiones.
Promover espacios seguros, recreativos y donde se fomente el cuidado del medio ambiente
Para las y los adolescentes, crear más espacios deportivos, culturales y recreativos es una alternativa clave al uso excesivo de pantallas. También, no menos importante es la mención de forma reiterada a la preocupación por el cambio climático, la protección de la biodiversidad y la educación ambiental para contrarrestar esta situación.
¿Quiénes pueden aportar para que estas ideas sean una realidad?
Cambiar la realidad de niños, niñas y adolescentes es una labor de todos y todas. En hogares, escuelas y comunidades se fomentan espacios de bienestar, pero es necesaria la voluntad política de los tomadores de decisión. Son ellos quienes pueden formular políticas e invertir en programas que generen oportunidades reales para ellos y ellas y promuevan su bienestar en todos los espacios. Por supuesto, nada de esto es posible o efectivo sin la participación efectiva de cada uno de ellos y ellas, en espacios donde sean escuchados y tenidos en cuenta.
UNICEF, junto a sus socios y aliados, reafirma su compromiso por continuar trabajando con la niñez y la adolescencia del país, sin que ninguno se quede atrás, promoviendo estrategias que fomenten su participación efectiva y los acerque a oportunidades reales con las cuales puedan crear proyectos de vida alejados de la violencia y alcanzar todo su potencial.