Generaciones unidas por la sazón
Mauro es un joven de 23 años, tranquilo y amable, que ha llegado a ser consejero de juventud y presidente de la mesa de participación de un municipio de la zona rural del Pacífico nariñense.
Mauro es reconocido por tomar la iniciativa para desarrollar actividades en las promueven la participación de otras personas de su comunidad.
Junto con otros tres jóvenes, Mauro sintió que con el paso del tiempo, los saberes de la cocina tradicional y la comida típica de su municipio se estaban perdiendo. Esa fue su principal motivación para organizarse y crear una iniciativa en torno a la gastronomía local que ahora también es impulsada por mujeres mayores “sabedoras” y madres lideresas, así como por niñas, niños y adolescentes de la zona.
Para llegar a su territorio hay que adentrarse en el verde intenso de la selva Pacífica, la principal proveedora de los alimentos locales, y navegar un río profundo y color marrón. En este lugar Los habitantes reciben a todos los visitantes con sonrisas y alegría a pesar de que algunos de ellos, incluso, llegaron allí desplazados por el conflicto, encontrando refugio en la comunidad.
Todos y todas -sin excepción- visten los trajes coloridos y muy representativos de su tierra y motivo de orgullo. La música y la cultura local están presentes en todos los rincones, y le imprimen un aire jovial y de hospitalidad al ambiente.
En las últimas calles, donde termina la población, hay un edificio lleno de movimiento junto a una cancha de fútbol. Allí entran y salen jóvenes sonriendo y gritando. No se reúnen por un evento deportivo. La algarabía se debe a que, como cada quince días, se está organizando uno de los ya reconocidos eventos gastronómicos.
Mauro y el grupo de jóvenes consolidaron la iniciativa ‘Salvaguardando las delicias de mi tierra’ en un territorio donde el conflicto armado golpea constantemente y se enfrentan diariamente a los riesgos de la violencia. Allí, muchos jóvenes han encontrado un espacio de desarrollo que les ha permitido empezar a soñar con construir sus proyectos de vida en torno a la gastronomía: cerca de los fogones y lejos de la violencia.
Con la convicción de rescatar la comida y la cocina tradicionales del municipio, este grupo, bajo el liderazgo de Mauro, sostiene charlas donde las mujeres mayores transfieren sus conocimientos sobre las tradiciones y les enseñan preparaciones ancestrales a los más jóvenes. Esto les ha llevado a conocerse mejor unos con otros y hablar también sobre los otros “ingredientes” de la vida: sus preocupaciones, sus emociones y sentimientos, en lo que ahora se ha convertido en un lugar seguro y de apoyo para quienes más lo necesitan.
‘Estos espacios han servido para involucrar a otros jóvenes y tener incidencia, darles apoyo moral y que no cojan caminos malos’, recalca Mauro mientras otros jóvenes terminan sus preparaciones de arroz con coco, pescado y otras delicias que burbujean en las ollas de la cocina improvisada en el centro cultural.
Todos los productos son locales y tradicionales, los consiguen en la selva y el río que los rodea -como lo hacían sus ancestros-, y, dada la dificultad y el costo de acceso, también han aprendido a cultivarlos. Muchos ahora los cosechan por su cuenta y los utilizan para su nutrición.
En la mesa, al menos 25 comensales ven desfilar una amplia variedad de platos típicos que incluyen pasabocas, diferentes pescados del río, purés de frutas locales y postres que todos los asistentes quieren probar antes de que empiece la degustación. Uno de los jóvenes confiesa de manera divertida que antes de involucrarse en el proyecto, cuando empezó a cocinar por cuenta propia, hubo “uno que otro ingrediente” que salió del jardín de su vecina, aunque ella nunca estuvo al tanto.
Con el apoyo de la estrategia NIDDOS de la Unión Europa, UNICEF trabaja con comunidades en zonas de conflicto armado para fortalecer el tejido comunitario y fomentar espacios protectores para niñas, niños y adolescentes. De esta manera, se reduce la exposición que tienen a situaciones que vulneran ampliamente sus derechos y afectan su protección y bienestar. Así, se busca que puedan visualizarse en el futuro, como dice Mauro, ‘coexistiendo con personas de otras comunidades a través de la comida’.