Uruguay puede reducir drásticamente la pobreza infantil con mayor inversión en políticas de infancia
Implementación de una cartera de políticas de infancia para Uruguay
En Uruguay, la pobreza infantil duplica a la de las personas adultas. Si bien el país presenta mejores indicadores que otros de América Latina, está lejos de los niveles de pobreza infantil de países con ingresos similares como Estonia, Polonia o Eslovaquia.
Al analizar la pobreza relativa infantil —que mide cuántos niños, niñas y adolescentes viven en hogares con ingresos significativamente menores al promedio nacional—, el informe encuentra que las tasas antes de las transferencias son similares entre países. Sin embargo, mientras algunos países logran reducirlas considerablemente a través de políticas públicas, en Uruguay la reducción es mucho menor.
El documento “Implementación de una cartera de políticas de infancia para Uruguay”, llevado a cabo por UNICEF Uruguay junto a The Learning for Well-being Institute, analiza qué políticas han resultado efectivas internacionalmente y qué impacto tendría aplicarlas en Uruguay y cuánto costarían. El resultado es contundente: aplicar una combinación de cuatro políticas clave permitiría reducir la pobreza infantil a niveles comparables con los de aquellos países con similares niveles de ingreso que han logrado mejores resultados.
Cuatro políticas transformadoras
- Prestación Universal por Crianza (PUC). Una transferencia mensual de $6.000 por cada niño, niña o adolescente menor de 18 años, sin importar el nivel de ingresos del hogar. Esta prestación sustituiría las transferencias y deducciones fiscales existentes.
- Alimentación escolar universal. Extender la alimentación escolar a todas las instituciones públicas, incluyendo la educación media.
- Licencias parentales más extensas e inclusivas. Un año de licencia paga tras el nacimiento, dividida entre ambos padres, con cobertura para todas las familias, incluso aquellas sin vínculo formal con el mercado laboral, y al menos por el valor del salario mínimo ($16.885).
- Servicios de cuidado infantil de calidad y con horarios adecuados. Asegurar el acceso universal a servicios de cuidado desde el fin de la licencia parental hasta el ingreso a la escuela, compatibles con las jornadas laborales.
¿Cuánto costaría?
Implementar estas cuatro políticas implicaría un aumento de la inversión pública en infancia del 5% al 8% del PIB, lo que representa un incremento del 3% del PIB. Si bien es un esfuerzo importante, disminuirá con el tiempo, debido a la caída proyectada en la cantidad de niños, niñas y adolescentes. En 2035, la inversión adicional necesaria se reduciría a 1,5% del PIB. Parte del costo se compensaría además por mayor recaudación fiscal y aportes a la seguridad social, ya que muchas madres podrían incorporarse al empleo.
Una inversión sostenible y con alto retorno
La evidencia internacional es clara: invertir en la infancia genera beneficios duraderos, mejora la productividad futura y promueve el crecimiento económico. Aumentar la inversión en políticas de infancia no solo es posible, sino urgente y estratégicamente rentable.
El informe, que se puede descargar en el siguiente enlace, detalla los costos estimados de cada una de las cuatro políticas analizadas, así como los métodos utilizados para la simulación de los efectos y costos de cada política.