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Mucho más que una sala

La historia de Malena

Paula Lago
Malena y sus hijos leen juntos un libro
UNICEF/Uruguay/2019/Lebrato
08 Julio 2019​

Malena es doctora y trabaja desde 2007 en el Banco de Seguros del Estado (BSE). Es mamá de Bruna, que nació en el 2011, y de los mellizos Maite y Felipe, que nacieron en el 2016.

Cuando Malena tuvo a su primera hija, su lugar de trabajo no contaba con un lugar acondicionado para la lactancia. Si bien el beneficio de tener medio horario hasta que su hija cumpliera un año de edad le facilitó poder darle teta cuando se reintegró a la actividad laboral, la falta de un espacio acondicionado la obligaba sin falta a dar de mamar inmediatamente antes de salir de su casa y apenas regresaba. Luego de su segundo embarazo, cuando tuvo mellizos, tanto la demanda como la producción eran mayores, lo que hacía todavía más necesaria la extracción de leche durante el horario de trabajo.

“Yo me reintegré en marzo y esta sala se inauguró en agosto de ese mismo año. Entonces, de marzo a agosto estuve usando un espacio que consistía en una poltrona atrás de una cortina en un vestuario, que no estaba acondicionado para la lactancia. Y después pasamos acá, y fue un antes y un después.”

Malena
Sala de lactancia del Banco de Seguros del Estado
UNICEF/Uruguay/2018/Pena

El BSE cuenta con sala de lactancia desde agosto de 2016, la cual fue impulsada por la Comisión de Salud Ocupacional, que Malena integraba en ese entonces.

“Era una meta institucional del Banco, entonces eso también dio garantía para que las funcionarias que quisieran hacer uso de la sala, inclusive después de haber terminado el medio horario, pudieran hacerlo.”

Si bien el destete con sus tres hijos se dio a la misma edad, Malena insiste en que cuando tuvo mellizos, el disponer de una sala de lactancia en el ámbito laboral la habilitó a poder darles teta durante más tiempo:

Los mellizos, hijos de Malena, leen juntos un libro
UNICEF/Uruguay/2019/Lebrato

“Si yo no hubiese podido venir todos los días y extraerme leche para poder continuar eso, yo no sé si con los mellizos me hubiese sido tan redituable y tan sencillo.”

No solo por su profesión de médica, sino porque pudo apreciarlo como madre, Malena comprobó los numerosos beneficios de la lactancia materna. Al respecto, comenta:

“No se enfermaban nunca; tenían un buen vínculo conmigo, con el padre, con su entorno; indiscutido el beneficio.”

Hoy Malena ha quedado como referente de la sala de lactancia en su lugar de trabajo. Cuando una funcionaria retorna de su licencia maternal, es ella quien le hace una presentación del espacio y de su modo de uso. Esta se ha convertido en una nueva conquista, “un derecho fundamental de las trabajadoras” —según Malena—, que pone en primer lugar a la primera infancia.