Participá por un Hyundai HB20 1.0 Comfort 0 km.
Click to close the emergency alert banner.

10 mitos y verdades sobre la lactancia materna

Que no todas las mujeres pueden amamantar o que la leche es aguada son solo algunas de las ideas falsas sobre la leche y dar de mamar.

UNICEF Uruguay
Mujer, sentada en sillón, amamantando a niña de un año.
UNICEF/UNI220325/Nemanja Pancic
31 Julio 2023​

Es muy excepcional que una mujer no esté en condiciones de amamantar. Si la lactancia fracasa, muchas veces es porque no se tuvo el apoyo necesario.

📕 Conocé nuestra guía ¡Quiero teta! Cómo amamantar con confianza

El estómago del bebé al nacer y durante sus primeros días es muy pequeño por lo que el calostro se ajusta perfectamente a sus necesidades.

Las leches malas no existen. No hay que dudar de la calidad de la leche materna. Está especialmente diseñada por cada mujer para cada bebé y se adapta a sus necesidades a medida que crece.

Cada bebé y cada mujer son diferentes. Algún bebé pedirá más seguido y hay que respetar su demanda y podrá estar menos o más tiempo en el pecho. Seguir su ritmo es lo que ayudará a regular la cantidad de leche que necesite.

La leche se puede ver más aguada al principio de la toma porque tiene mayor contenido de agua para saciar la sed. Luego aumenta el contenido de grasa y al final de la toma se verá más espesa.

Si en algún momento la producción de leche no se adecúa a las necesidades del bebé, se aumenta la estimulación y se vacían los pechos luego de cada toma. De esta manera, se producirá más.

El tamaño de los pechos no tiene ninguna relación con la producción de leche, que es independiente de su medida.

El embarazo y la lactancia pueden cambiar la forma y el tamaño de los pechos, pero luego volverán a su estado anterior.

La mujer tiene que estar bien hidratada y mientras amamanta sentirá sed, pero el agua no aumenta la producción de leche. Solo lo hará la estimulación del pecho y su vaciamiento.

Hay pocas enfermedades por las cuales la mujer no pueda amamantar. No se lo impide una gripe, por ejemplo. Si está usando algún medicamento, el médico le podrá decir si es compatible o no con la lactancia.