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Nueve claves para los berrinches y las rabietas a partir de 1 año

El llanto es la principal manera de expresarse del bebé, incluso cumplido el año; la diferencia con los primeros meses es que ya sabe que provee la atención de los adultos.

UNICEF Uruguay
Niña de unos dos años, sentada en el piso, con una pelota de básquetbol.
UNICEF/Uruguay/2019/Pazos
08 Mayo 2023​

Una vez cumplido el año, el llanto continúa siendo el principal medio de expresión del bebé con una gran diferencia con los primeros meses: ya manifiesta emociones como tristeza, enojo, rabia y frustración. A eso se le suma que, entre el año y los tres años se le hace muy dificíl tolerar la frustración y comienza a expresar su disgusto con las clásicas rabietas o berrinches. Te presentamos diez claves sobre estas manifestaciones típicas en la primera infancia.

Como el niño o niña ya es consciente de la atención que el llanto genera en los adultos, ya no es necesario responder en forma automática a cualquier llanto, como sí lo era en los primeros meses de vida. Si llora por algo que puede manejar solo o sola, le damos la oportunidad de que lo haga.

Los adultos y hasta hermanos y hermanas mayores pueden reconocer el tipo de llanto del que se trata. Por ejemplo, si es por dolor, miedo y si es solo un recurso para lograr algo que quieren.

En esta edad, los deseos son muy fuertes y niños y niñas tienen poca o nula experiencia en tolerar frustraciones. Como su lenguaje todavía es limitado, la mejor manera de expresar disgusto es con una rabieta. Este tipo de comportamiento es totalmente normal y puede empeorar con el apetito, fatiga u otro malestar.

Ante situaciones que frustren o desborden al niño o niña, lo mejor es evitarlas hasta que sean capaces de enfrentarlas. Por ejemplo, si sabemos que un cierto lugar le produce demasiados estímulos y que es un lugar donde el “no” será frecuente, podemos esperar un tiempo para llevarlo. También podemos darle a elegir determinadas situaciones.

Todavía depende mucho de los estímulos, lo que hace fácil la distracción cambiando el foco de atención. Es pasar del “no se puede” al “sí se puede”.

¿Es necesario negarse a algo o limitarlo? Antes de hacerlo, lo mejor es pensar si decir que “no” a un asunto tiene tanta importancia o podemos dejarlo pasar para evitar una situación de estrés.

Cuando la pataleta se hizo inevitable, lo primero es mantener la calma. No generemos un berrinche de adultos como respuesta al de un niño. Nuestra reacción enseña cómo responder a un determinado conflicto.

Si le cuesta salir de su rabieta y no sabemos cómo ayudarlo, podemos hacerlo diciéndole: «Te voy a ayudar a que salgas de esto». También lo podemos hamacar, cantarle o abrazarlo para calmarlo. Si el niño nos habilita el acercamiento, podemos darle espacio y tiempo, hasta que la rabieta pase, manteniéndonos pacientes y disponibles en todo momento.

Si existe riesgo o puede generar un peligro para el niño o niña, u otra persona de su entorno, lo mejor es cargarlo de forma firme pero no violenta, y acompañarlo a un lugar más apropiado para esperar que la rabieta se calme.

Para conocer más sobre este tema, te invitamos a ver el video ¿Cómo poner límites sin violencia? | Berrinches: distracción

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También podés ampliarlo con el video “Resiliencia y frustración”

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