¿Cómo manejar las rabietas o berrinches?

¿Por qué suceden los berrinches, y de qué maneras podemos evitarlos o manejarlos cuando suceden? Conocelo acá.

UNICEF Uruguay
Hombre con niña de unos 3 años en su falda. Ambos se están riendo mientras él la abraza.
UNICEF/Uruguay/2012/Bielli
11 Junio 2020​

Las rabietas o berrinches son un comportamiento normal en el desarrollo. Son más frecuentes e intensas en algunos niños que en otros y empeoran cuando están cansados, con hambre o con cualquier tipo de malestar.

Es frecuente que se presenten en los niños de entre 1 y 4 años y responden a situaciones en las que el niño no puede controlar su miedo o su rabia. 

¿Qué podemos hacer frente a un berrinche o rabieta?

Prevenir llegar a la rabieta

  • Distraer y cambiar el foco de atención. Otras veces se les puede distraer con algún objeto y otra actividad, para cambiar el foco de atención de algo que «no se puede», por otra cosa que «sí se puede».

Por ejemplo: el niño está alrededor de una mesa y quiere agarrar el celular de un adulto para jugar, quitar el celular de la mesa y ofrecerle un juguete u otro objeto alternativo para que juegue.

  • Elegir algo. Si la situación lo amerita se les puede dar la posibilidad de elegir. Por ejemplo: ¿Querés bañarte antes o después de comer?
  • Evitar una situación. Si sabemos que una situación los frustra demasiado y los desborda, lo mejor será evitarla hasta que logren enfrentarla de otra manera.

Por ejemplo: no llevarlos a hacer las compras, que es un lugar donde no pueden tocar nada, comer, ni obtener todo lo que ven.

Actuar cuando ocurre

  • Mantener la calma. No ayuda responder a la rabieta de un niño con una rabieta de adultos. Nuestra reacción es una lección de cómo poner fin a un conflicto.
  • Dar contención. Si le cuesta salir de su rabieta y no sabemos cómo ayudarlo, podemos hacerlo diciéndole: «Te voy a ayudar a que salgas de esto». También lo podemos hamacar, cantarle o abrazarlo para calmarlo.
  • No poner el foco en lo que provocó la rabieta. Si el niño no permite la contención, una alternativa es darle espacio y tiempo, hasta que la rabieta pase, manteniéndonos pacientes y disponibles en todo momento.

Si no es posible sostener esa actitud porque puede lastimarse él o a otras personas de su entorno, lo cargaremos de manera firme pero no violenta y lo acompañaremos a un lugar más apropiado para esperar a que la rabieta se calme.

  • No ceder. No acceder a darle o hacer lo que quería. Es importante que no vincule que al hacer esto lo acerca a la solución.

Una vez que la rabieta pasó, podemos manifestarle la alegría de que haya recuperado el control y enseñarle cuál habría sido la mejor manera de actuar o de expresar lo que sentía, estimulando el uso de palabras.

Encontrá más información sobre cómo poner límites sin violencia en nuestra guía "Trato Bien".