Entender cómo funcionan los videojuegos para acompañar mejor
Conocé cómo elegir juegos adecuados, establecer límites y conversar sobre compras, vínculos y experiencias en línea.
Primero lo primero: entretenimiento que requiere el ojo adulto
Los videojuegos forman parte de la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes. Les permiten entretenerse, aprender y conectar socialmente. Sin embargo, también presentan riesgos o tensiones que requieren atención. Es importante tener en cuenta que a muchos niños y niñas les cuesta poner sus propios límites al uso de este tipo de plataformas, y de ahí la necesidad de acompañar desde el rol adulto.
El ABC de los mecanismos de funcionamiento
A - Muchos videojuegos están diseñados para enganchar a quienes los usan y hacer que quieran seguir jugando. Para eso, usan sistemas de recompensas que buscan generar gratificación instantánea, estimulando el sistema de dopamina del cerebro. Las recompensas aleatorias refuerzan la repetición de estas conductas al apelar a la expectativa de “premios sorpresa”. Además, en algunos juegos, abandonar una partida conlleva penalizaciones, como la pérdida de puntos o la exclusión temporal, lo cual también presiona a los jugadores a permanecer conectados.
B - En la exposición a microtransacciones dentro de los videojuegos, niños, niñas y adolescentes corren el riesgo de acostumbrarse a gastar dinero sin pensarlo demasiado. Elementos como “pagar para ganar” o adquirir cosméticos digitales pueden llevar a gastos impulsivos, impactar en las finanzas familiares y normalizar el consumo sin reflexión crítica.
C - Las plataformas de videojuegos multijugador permiten la interacción con personas desconocidas, aumentando el riesgo de sufrir grooming. Es decir, que adultos malintencionados establezcan contacto con niños, niñas y adolescentes para abusar de su integridad sexual. Por eso es importante acompañar y conversar sobre con quién juegan en línea.
Zoom in a los juegos educativos y creativos
No todos los videojuegos presentan los mismos riesgos ni funcionan bajo las mismas lógicas. Algunos videojuegos educativos están diseñados para estimular habilidades clave en el desarrollo infantil y adolescente. Estos juegos pueden, por ejemplo, fomentar la resolución de problemas, al proponer desafíos que requieren planificación, lógica y perseverancia; el pensamiento crítico, al impulsar a los jugadores a evaluar distintas alternativas y tomar decisiones; y el trabajo en equipo, en aquellos juegos colaborativos donde el éxito depende de la comunicación y la coordinación con otros jugadores.
Por otro lado, los videojuegos catalogados como creativos ofrecen un entorno más libre y flexible, donde los jugadores pueden construir, explorar y experimentar sin seguir un camino predefinido. Este tipo de experiencias fomenta la autonomía y la autoexpresión. Priorizar estos tipos de videojuegos no solo reduce los riesgos asociados a la hiperconexión, sino que también contribuye a un desarrollo integral en la medida que fomenta habilidades esenciales para su vida cotidiana, como la creatividad, la resiliencia ante el fracaso, y la cooperación. Además, estos juegos pueden ser una oportunidad para compartir momentos en familia, al jugar juntos y debatir sobre las estrategias o historias que se generan.
TODO LO QUE SI Y LO QUE NO
Si bien los videojuegos ofrecen mundos visualmente impresionantes, la mayoría están diseñados por personas adultas y con elementos estructurados y predefinidos, lo que puede limitar el desarrollo del juego simbólico y la creatividad libre. En contraste, actividades como el dibujo, la lectura o el juego al aire libre permiten que niños y niñas construyan sus propias narrativas y exploren su imaginación sin restricciones.
Es clave observar el vínculo de cada uno con los videojuegos. Si percibimos ansiedad en su uso, disminución de otras actividades significativas para su edad e irritabilidad excesiva al finalizar, puede ser necesario planificar una regulación para dar lugar a otras actividades que acompañen su desarrollo integral.
Elegir ciertos videojuegos -en conjunto con límites claros y acompañamiento adulto- puede hacer que el tiempo frente a la pantalla sea positivo y aporte al aprendizaje. Herramientas como editores de niveles, mundos abiertos y posibilidades de personalización, permiten a los niños, niñas y adolescentes desarrollar su imaginación al crear escenarios, personajes o historias propias. Son recomendables:
- Juegos educativos que enseñan habilidades matemáticas, científicas o lingüísticas de manera interactiva.
- Juegos de simulación que introducen conceptos de ecología, urbanismo o historia, incentivando el aprendizaje de forma lúdica.
- Juegos creativos como los de construcción (por ejemplo, Minecraft en su versión educativa), que permiten experimentar con materiales, diseños y conceptos sin limitaciones.
Te paso un pique: cómo asegurar un buen uso
- Establecer tiempos para los videojuegos y promover un equilibrio con actividades como deportes, lectura o interacción presencial con amigos.
- Supervisar el contenido de los juegos para asegurarse de que sea adecuado para la edad.
- Conversar sobre las experiencias online, creando un ambiente de confianza.
- En lo posible, elegir y ofrecer videojuegos educativos y creativos.
- Hablar de cómo funcionan las compras dentro de los juegos para que desarrollen una actitud crítica frente a la monetización en plataformas.