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Ayudarlos a navegar con más seguridad

Cómo conversar sobre privacidad, reconocer señales de alerta y pedir ayuda cuando algo incomoda.

UNICEF Uruguay
UNICEF/UN0657554
UNICEF/UN0657554
15 Septiembre 2026​
protección en línea

Primero lo primero: cuidados desde la crianza 

Que niños, niñas y adolescentes usen plataformas digitales no significa que comprendan sus riesgos y sepan cuidarse. Es indispensable que cada vez que desde el mundo adulto habilitamos el uso de una plataforma digital, pensemos qué habilidades necesitan, cuáles debemos fomentar y cómo acompañarlos de forma progresiva y afectiva para reducir los riesgos. 

privacidad en línea

El ABC de la privacidad en línea 

A - Una buena práctica para proteger nuestra privacidad es no publicar información personal como dirección, número de teléfono, escuela o actividades diarias, ni compartir nuestra ubicación en tiempo real. Esto nos protege de distintos riesgos como el acoso o el robo de identidad.  

B - Es importante crear contraseñas fuertes y únicas para nuestras cuentas. Esto incluye usar combinaciones de letras, números y símbolos, además de actualizarlas a menudo. Acompañemos el uso de sus cuentas según su edad, con criterios claros y herramientas de configuración que les brinden seguridad. 

C - Como madres, padres y cuidadores, también debemos ser cuidadosos al compartir fotos, videos o datos de nuestros hijos e hijas. Esto se llama “sharenting responsable”: respetar su derecho a la privacidad y pensar sobre cómo el contenido que publicamos podría impactarlos en el futuro. A su vez, podemos ayudarlos a gestionar sus redes para no ser etiquetados en publicaciones que no queremos que sean públicas.  

ciberbullying

Zoom in: así funciona el ciberbullying 

El ciberacoso, conocido también como ciberbullying, es la variante de acoso entre pares que se produce a través de plataformas digitales. Pero tiene algunas particularidades. Internet no descansa, lo que significa que el acoso puede ocurrir en cualquier momento y además persistir en el tiempo impactando en la huella digital. 

El alcance del acoso es más amplio porque más personas, tanto conocidas como desconocidas, pueden enterarse de la agresión y participar, ya sea de manera consciente o involuntaria. Además, las formas de hostigamiento son más diversas. Puede darse mediante la publicación de información íntima o privada, con memes y stickers ofensivos, con la exclusión de chats grupales, a través de mensajes hostiles en videojuegos, con comentarios hirientes o rumores negativos, entre otras formas. La sensación de anonimato en línea y el hecho de que no se vean las reacciones inmediatas provocan una falta de conciencia sobre el sufrimiento de quien es acosado. 

Por eso, es clave que las personas adultas estén atentas a estas señales y generen espacios de confianza para que niñas, niños y adolescentes puedan hablar de lo que les pasa. 

Para más información, descargá la guía para familias con orientaciones sobre el acoso escolar.

detección de riesgos

Todo lo que si y no

Los juegos online captan la atención de adolescentes mediante publicidad llamativa e influencers. Bajo la promesa de ganancia rápida y fácil, muchos ingresan sorteando los filtros por edad. Allí, a menudo hay chats que permiten el contacto con adultos desconocidos. Estas personas suelen dar consejos para mejorar en el juego o ganar recompensas, lo cual genera confianza, para luego pasar a conversaciones privadas que escalan hacia pedidos personales o contacto por afuera. 

A su vez, las plataformas les permiten apostar a través de billeteras virtuales y los seducen mediante “bonos de bienvenida”. Se trata de un mecanismo de anzuelo muy eficaz e invisible para madres, padres y cuidadores. 

Es fácil decirles a niños, niñas y adolescentes que vincularse virtualmente con desconocidos es riesgoso, pero, ¿cómo enseñarles a dar pasos seguros? 

Deben aprender a entablar diálogos solo con personas conocidas por fuera de la vida digital, verificar con sus amigos si realmente conocen a esa persona que les envió una solicitud de amistad en redes, y buscar la “huella digital” (en otras redes, búsquedas en línea) para detectar señales de alerta en un perfil sospechoso. 

También aplica para los influencers: una cosa es admirarlos y otra distinta es confiar en ellos. Podemos enseñarles a investigar quién está detrás del contenido que consumen. Y ayudarlos a pensar haciéndoles preguntas como: “¿Lo invitarías a casa si no lo conoces?”. Estas herramientas también pueden formar parte de los acuerdos familiares que cada hogar establece para fomentar una vida digital segura y acompañada. 

señales de alerta

Te paso un pique: señales de que algo anda mal 

Hay cambios de comportamiento que suelen indicar que alguien está sufriendo ciberbullying: cambios bruscos de ánimo, como tristeza, ansiedad o irritabilidad; miedo o rechazo al uso de dispositivos electrónicos; baja en el rendimiento académico o evitación de actividades escolares; eliminación de perfiles o cambios frecuentes de cuentas en redes sociales; quejas físicas, como dolores de cabeza, problemas para dormir o malestar general sin causa aparente. 

Si notás alguna de estas señales, conversá con tu hija o hijo y, si es necesario, buscá apoyo en el sistema educativo o en profesionales que puedan acompañar la situación.